Santa Pola
Cala de la Virgen_Ermita de Nuestra Señora del Rosario
«…Esta ermita es la más antigua de las que se conservan en Santa Pola. Actualmente, bajo la advocación de la Virgen del Rosario o Mare de Déu del Roser, es conocida también como Ermita de Nuestra Señora de la Asunción, Ermita de la Mare de Déu del Cap y Ermita del Cap. Si bien sólo disponemos de documentos notariales, cartográficos y bibliográficos que la mencionan a lo largo de todo el siglo XIX, es probable que sus orígenes se remonten a la segunda mitad del siglo XVIII.
Desde que tenemos noticias de esta pequeña capilla rural (emplazada en las faldas de los acantilados de la sierra de Santa Pola), ésta ha sido dedicada a la Virgen de la Asunción; al menos así rezan los planos históricos del Ayuntamiento de Elche con anterioridad a 1946. No obstante, en la documentación conservada en Santa Pola, esta pequeña iglesia pasa a denominarse de la Virgen del Rosario. Esta duplicación de devociones podría deberse, como bien explica Mas i Miralles (1), a ciertas ansias independentistas de la población de Santa Pola. Para los ciudadanos de Elche la ermita estaba bajo la protección de su patrona, mientras que para los de Santa Pola estaba bajo la advocación de su otra Virgen, la del Rosario, el nombre y la tradición de la cual fue llevada a la localidad a finales del siglo XVIII por los repobladores que procedían de Elche.
Este aparente litigio se cerró definitivamente en el año 1946, fecha en que se delimita oficialmente el perímetro del término municipal de Santa Pola. Ese mismo año, en octubre, el Ayuntamiento emprendió obras de reconstrucción en la ermita. Quizás ésta se encontrase en un lamentable estado debido a los desastres de la reciente guerra o al simple paso del tiempo acompañado del abandono. En cualquier caso, tanto la tradicional Romería del Cabo, que los santapoleros celebran cada 24 de junio, como las ansias de reafirmar una independencia recién conseguida (no se puede olvidar que la pequeña iglesia define el límite Norte del territorio municipal) podrían ser las razones que motivaron la restauración de esta pequeña ermita.
La actual ermita no debe ser muy distinta de aquella que existió hace ya dos siglos. Se trata de un diminuto templo de planta rectangular (de 2,80 por 4,60 metros incluyendo unos muros de mampostería de 0,50 metros) y volumen prismático de sólo 3 metros de altura, coronado con una cubierta a dos aguas de teja plana alicantina (seguramente de 1946) y con una espadaña (dotada de campana) en su frente de aires coloniales. Esta arquitectura popular se completa con unos muros bajos flanqueando el acceso, los que hacen a la vez de bancos de descanso para el peregrino o viajero. Esta pequeña explanada ha sido ampliada con una nueva plataforma y unos nuevos muros, más esbeltos, que reafirman la voluntad ordenadora del pequeño eje longitudinal que nace en el mar y finaliza en el altar donde se encuentra la imagen de la Virgen. El espacio interior, casi cúbico, es bastante oscuro porque sólo existe una apertura al exterior: la propia puerta de entrada…». (2)
«…Se desconoce su fecha de construcción. El diario Información, en un artículo del 29 de junio de 1992, le da una antigüedad de doscientos años. Rita Lloret recoge el testimonio de Amparo La Garrua, mujer de 85 años, que le había oído contar a su abuelo: según lo cual, gente dedicada a recoger esponjas, que arrojaba el mar, encontraron un paquete, que parecían haber sido arrojado por el mar, y vieron que contenía unos azulejos que representaban a la Virgen del Rosario. Entonces decidieron levantar esta pequeña ermita y en su testero colocaron los citados azulejos. Posteriormente, se puso una imagen de bulto de la Virgen. Según Vicedo Bernad (3), aparece en los planos del siglo XIX bajo el nombre de Nª. Sª. de la Asunción: nombre que conservaba en el primer tercio de este siglo. En una placa situada en la fachada fue reconstruida por el Ayuntamiento de Santa Pola en octubre de 1946, llamándose Nª. Sª. del Rosario.
Se encuentra bajo la Sierra de Santa Pola, al pie de los acantilados del faro y a pocos metros del mar Mediterráneo, auténtica ermita con vocación marinera.
La ermita es muy pequeña, ante la puerta unos bancos de obra invitan al descanso mirando al mar, tiene anchos muros y poca más altura que una persona. La fachada, pentagonal, mira al sol de mediodía y se prolonga en ancha espadaña con diminuta campana. La planta, rectangular, mide 3 por 5 metros; en la pared del fondo una hornacina contiene la imagen de la Virgen del Rosario, detrás de ella cubre la pared un retablo cerámico con la misma imagen, símbolo de los que se encontraron a la orilla del mar…». (4)
(1) Antoni Mas i Miralles. El conflicte del terme municipal de Santa Pola: Ultimes aportacions.
(2) Andreu Martínez i Medina. Les ermites del terme de Santa Pola. Santa Pola, 2000.
(3) Enrique Vicedo Bernard. Las ermitas del campo de Elche. Alicante, 1996.
(4) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
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Gran Alacant_Capilla de la Virgen del Rosario
Situada en el término de Santa Pola al comienzo de la Urbanización Gran Alacant, punto en el que confluyen el Clot de Galvany perteneciente a Balsares pedanía de Elche y la avenida de San Bartolomé de Tirajana del núcleo urbano de los Arenales del Sol, también jurisdicción de Elche.
Desde el lugar donde se ubica la capilla se inicia el camino que bordeando el litoral se dirige a Santa Pola y por el que se llega a la Ermita de Nuestra Señora del Rosario en la Cala de la Virgen.
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Gran Alacant_Capilla de Santiago Apóstol
«…El núcleo urbano denominado Gran Alacant se extiende al Norte del término municipal de Santa Pola, limitado al Oeste por la CV-92 (antigua N-332) y el Clot de Galvany (término de Balsares, pedanía de Elche), al Norte por Arenales del Sol (núcleo urbano perteneciente a Elche) y al Este y Sur por el cabo y la sierra de Santa Pola.
La primera urbanización en construirse fue la llamada Gran Alacant, de la que tomó nombre el conjunto actual conformado por varias de ellas. En la última década ha pasado de ser una zona de veraneo que quedaba casi desierta fuera de los meses de verano para ser un núcleo con más de 11.000 residentes censados (más de 20.000 que residen todo el año pero muchos pensionistas siguen empadronados en su localidad de origen).
En 2018, Gran Alacant estaba formado por las urbanizaciones siguientes: Agua Marina, Altomar I, Altomar II, Bahía Playa, Balcones del Mar, Brisa Mar, Brisas del Faro, Camarcha Playa, Carabassí, Costa Hispania, Don Pueblo, El Faro, El Olivo de Oro, El Sueño Azul, Gran Alacant, Gran Alicante, Gran Vista, Isla de Ízaro, Lomas del Carabassi, Mediterráneo, Mirador del Mediterráneo, Montefaro, Monte y Mar, Nova Beach, Novamar, Panorama, Pino Mar, Puerto Marino, San Sebastián, Santara Wellness Resort, Sierra Mar, Sol y Playa, Soley Playa Sukha, Victoria Playa, Vista Bahía I, Vista Bahía II y Vista Bahía III…» (1)
El alto nivel poblacional que se cita anteriormente, fue motivo para que se decidiera la construcción de un centro religioso que atendiera las necesidades de un amplio sector de la población residente. La Capilla de Santiago Apóstol, situada en la avenida de Noruega, fue bendecida el 14 de diciembre de 2014 por el obispo de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui Soriano. Depende de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Santa Pola.
(1) Wikipedia.
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Playa del Pinet_Ermita de Nuestra Señora de Gracia
«…La ermita estaba situada junto a la Torre del Pinet, cuyos restos se hallan en la playa del mismo nombre, frente a las Salinas del Pinet, lindando con la pedanía de La Marina, perteneciente al término municipal de Elche, junto a cuyo límite territorial se ubica.
Se encuentra en estado ruinoso y sólo se aprecia su base de mampostería muy deteriorada. Era de planta cuadrada, y debía tener un aspecto troncopiramidal.
Sabemos de la ermita por Montesinos: “…A larga distancia de la villa de Elche, en espacioso llano, circuido de viñas, olivos, algarrobos, higueras, en el partido, llamado del Molar, junto a la Era del Pinet con las debidas licencias del Ilmo Sr. Dn. Antonino Sanchez del Castellar dignisimo Obispo de Orihuela, a suplicas de Fran.co Rodrigo, de Antonio Sapena y de Bernardo Torres, ricos labradores, se fundó en el año de 1697. Una curiosa Hermita rural sin dotación alguna con el nombre de Ntra. Sra. de Gracia, cuyo lienzo es muy bueno, y de especial pintura…”…». (1)
(1) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
Playa Lisa_Iglesia de San Antonio de Padua
Playa Lisa es una zona residencia y playa urbana situada al Sur del municipio de Santa Pola. La playa destaca principalmente por ser una zona de aguas extremadamente tranquilas, seguras y de muy poca profundidad, lo que la convierte en un destino idóneo para familias con niños pequeños
La iglesia está situada en la avenida de Ronda.
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Salinas del Bras del Port_Ermita de Nuestra Señora de la Asunción
Fuentes y Ponte (1) nos dice de la playa del Pinet o de Tamarit (ambas distantes unos 4 kilómetros): «…Estensa y sin accidentes de contorno es la playa del Pinet; no se sabia por la generalidad de los devotos el sitio en que aproximadamente fué aparecida el arca misteriosa, y para fijarlo, siquiera fuese de un modo gratuito, la Sociedad titulada de la Venida de la Virgen puso en dicha playa y en el punto llamado El Tamarit, un pilar de piedra con una inscripción alusiva, verificándose la conmemorativa erección con motivo de las fiestas del año 1871…
Pobre y sencillo era; poco ciertamente significaba por si el pilar indicador erigido en el Tamarit, ó Playa del Pinet, para conmemorar el suceso acaecido en aquel sitio, y la Sociedad titulada de la Venida de la Virgen pensó con entusiasmo sustituir el pilar con un santuario dentro del que se venerase una imágen parecida en un todo á la Patrona: sometido el plano á la aprobación del entonces obispo de Orihuela, excelentísimo é ilustrísimo señor doctor don Pedro Cubero, no le aceptó por pequeño, desechándose á causa de poca capacidad este que se habia proyectado por el maestro de obras de Orihuela don Manuel García; entonces el Prelado encomendó un proyecto al maestro de obras don Navidad Cantó, el cual fué el aprobado, no con gusto de la Sociedad pues veia en él un obstáculo á la realización, dada la alta cifra de su presupuesto, no obstante, obedeciendo al Prelado, y con los pocos recursos que se habian reunido, acordó inaugurar las obras el 13 de Octubre de 1879, á cuyo fin, hechas las invitaciones oficiales, lo participó al vecindario…
Puso la primera piedra el ilustre señor don Rafael Brufal y Melgarejo, marqués de Lendinez, Vizconde de la Montesina, después de pronunciar un discurso el presbítero don Francisco Taris, presidente honorario de la Sociedad; dicha primera piedra está colocada en el lado derecho, donde se ha de levantar el altar; en un agujero hecho en ella fué encerrada una redoma de cristal con el acta que se hizo y se firmó en aquel momento, y con varias monedas del mismo año…».
Sorprenden algunas fechas citadas en el texto anterior con las de otros historiadores más recientes:
Martínez i Medina (2): «…Fue alrededor de 1910 cuando se celebró el acto de colocación de la primera piedra, más concretamente el 31 de diciembre de 1911, según el periódico La Voz del Pueblo. La idea de levantar una iglesia en Tamarit partió de la asociación ilicitana que festejaba la llegada de la imagen de la Virgen de la Asunción. Sus representantes solicitaron la cesión del terreno a los propietarios de las salinas. No habían transcurridos dos años cuando las aportaciones económicas tocaron fondo sin que se hubiera ejecutado más que los cimientos. Ante esta situación, el propietario inicial compró el suelo y las obras y decidió finalizar por su cuenta la pequeña iglesia. En enero de 1915 se consagraba el templo…».
«…Ermita particular conocida también como Ermita de Tamarit ó Ermita de las Salinas, se emplaza en las Salinas del Bras del Port, complejo salinero en las inmediaciones de Santa Pola, en el km. 85 de la carretera de Alicante a Cartagena.
En el año 1900, Atanasio Cuervo-Arango, de origen asturiano, compra las Salinas de Santa Pola. En 1908, a solicitud de la Asociación de la Venida de la Virgen, cede una parte de sus terrenos para levantar una ermita, dada la cercanía al paraje Playa de las Azucenas, en el que según la tradición tuvo lugar la Venida de la Virgen de la Asunción. Una vez realizados los cimientos, parece ser que la asociación se quedó sin recursos, por lo que el Sr. Cuervo les compró la obra realizada y levantó por su cuenta la ermita, que fue terminada en 1911, quedando por lo tanto de su propiedad.
En 1936 la ermita fue saqueada y quemada, siendo reconstruida finalizada la contienda. En 1942, la Sociedad Venida de la Virgen realizó una escenificación del suceso de la Venida, incluyendo una solemne misa en la ermita.
El entorno lo constituye el hermoso jardín de la finca y la cercanía del mar y las salinas. Se trata de un edificio exento, con características constructivas neogóticas. Muros de mampostería, cubierta con cerchas y tejado con uralita de color rojo. Se orienta a mediodía, mirando al mar. La fachada es pentagonal, con frontón triangular sobre impostas y perfil superior con cornisa salva-aguas. El ángulo superior se trunca por el apoyo de la espadaña formada por dos pilares y hueco en arco de medio punto. Vano de la puerta en arco ojival y, sobre él, un óculo redondo contribuye a la iluminación de la ermita. El revestimiento imita grandes sillares. Ostenta dos placas de piedra; una recuerda la fecha de la Venida de la Virgen en 1370 y la reconstrucción en 1940, mientras que la otra se puso en la conmemoración del Sexto Centenario, el 29 de diciembre de 1970.
La planta, en forma de cruz latina, mide 18,04 por 4,38 metros en la nave y 10,60 en el crucero. La nave tiene cuatro pares de pilastras, con capiteles simples y los correspondientes arcos fajones; una cornisa rodea toda la ermita y apoya la cubierta en bóveda de cañón. Los dos primeros tramos tienen sendas ventanas ojivales a cada lado. El crucero se cubre con cúpula ciega sobre pechinas; los brazos del transepto tienen ventanas ojivales en ambas cabeceras. El presbiterio se eleva un escalón y por su derecha se accede a la sacristía. La parte baja de este tramo se adorna con una cortina de color azul, en el testero se apoya un sencillo retablo formado por una peana sobre ménsulas, dos pilastras sostienen un entablamento con el rótulo Ave María y tímpano curvo partido. En su hornacina alberga una imagen de la Virgen de la Asunción, cuya imagen, destruida en 1936, era obra de José Capuz y Mansano (1884-1964), escultor valenciano afincado en Madrid; la actual es imagen del taller de Imaginería Sevillana. El revestimiento de la ermita es de yeso pintado de gris menos las pilastras, cornisa y fajones en color ocre claro. Un zócalo de mármol gris rodea toda la ermita…». (3)
(1) Javier Fuentes y Ponte. Memoria histórico-descriptiva del Santuario de Nuestra Señora de la Asunción de Elche. Lérida, 1887.
(2) Andreu Martínez i Medina. Les ermites del terme de Santa Pola. Santa Pola, 2000.
(3) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
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c28182m_manolo serrano, 23/05/2012
Santa Pola_Cementerio Municipal o Cementerio Nuevo
Al presente el antiguo cementerio, conocido como Cementerio Viejo, construido en 1888 y ampliado en 1961, mantiene su actividad.
Es de suponer que las limitaciones de este recinto impulsaron la creación de un nuevo lugar con más capacidad acorde al desarrollo de la población. Desconocemos la fecha en que comenzó a estar operativo este Cementerio Nuevo, que de carácter municipal, se encuentra situado al Noroeste de la población, a unos 4 kilómetros aproximadamente, tras sobrepasar un polígono industrial.
Nada destaca en este recinto de enterramientos de planta rectangular, salvo el predominio de la construcción en ladrillo visto de la mayoría de las edificaciones.
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Santa Pola_Cementerio Viejo
Madoz en 1849, al referirse a Santa Pola hace la siguiente cita: «…y un cementerio rural…». (1)
Desconocemos si este cementerio citado por Madoz, es el antecedente del aún existente denominado “Cementerio Viejo”, situado en el centro de la población al borde de la carretera de Elche a Santa Pola y muy próximo al yacimiento arqueológico “Portus Illicitanus”, construido en 1888 y ampliado en 1961, según reza una lápida adosada a la fachada.
A la izquierda del acceso se sitúa la capilla de planta rectangular y bastante espaciosa.
(1) Pascual Madoz. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XIII, pág. 99.
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Santa Pola_Ermita de la Virgen de Loreto
Ermita urbana, se sitúa en el interior del castillo.
Según Madoz: «…En virtud de privilegio del infante D. Ramon Berenguer, dado en 18 de febrero de 1337, se construyó á espensas de Elche una torre para guarda y defensa del puerto y de los navegantes, acosados muchas veces por los corsarios argelinos, en la que habia tambien un cortijo y un oratorio dedicado á Santa Maria, que se hizo y consagró en 1446 […] D. Bernardino de Cárdenas, duque de Maqueda y virey que fue de Valencia, teniendo tratado con el concejo de Elche en 1555 hacer un castillo en dicho puerto, y reconociendo la fortaleza de dicha torre, no permitió que se derribase por entonces, sino que quedase dentro del baluarte, como torre de homenage para defensa del paso; pero conociendo luego el embarazo que causaba se derribó, construyéndose en su lugar el actual castillo. Es cuadrado y está en una llanura á orillas del mar […] comprende 24 pabellones, dos almacenes, dos hornos de cocer pan, un algibe en medio de la gran plaza, y una iglesia ó ermita dedicada á Nuestra Señora de Loreto, en la que reside de ordinario un clérigo…». (1)
«…Se emplaza dentro del mismo [castillo] en el ángulo sureste, en el que forma un chaflán. Construida como parte del castillo, con los mismos materiales de sillares y mampostería, entre medianeras de otras dependencias. La fachada, de sillería, tiene una amplia puerta en arco de medio punto y, sobre ella, una ventana del mismo estilo; entre ambos un letrero resaltado Virgen de Loreto, al lado izquierdo un pequeño rótulo Ermita de la Virgen de Loreto y al lado derecho una placa con este texto: En 28 de septiembre de 1860 durante el reinado de Isabel II y siendo el Alcalde D. Antonio Murtula y Santos este castillo con la Capilla de la Virgen y todas las demás pertenencias pasó a ser propiedad de este Ayuntamiento de Santa Pola en cumplimiento de la Real Orden de S. M. la Reina de fecha 8 de julio de 1857 según consta en el libro 40 de Cabildos del Archivo Municipal. Este castillo data de 1557.
La nave oratoria es rectangular, mide 14,60 por 4,66 metros y se cubre con bóveda de cañón; el presbiterio se eleva tres escalones y se limita por un arco en medio punto, de madera e imitación gótica; bóveda pintada en azul con nervios resaltados de madera dorada; testero en ábside hexagonal que contiene un retablo en estilo clásico recargado y camarín que alberga la pequeña Virgen de Loreto. Revestimiento de paredes en estuco imitando sillares y zócalo de mármol rojo y franja negra; piso de mármol blanco.
Cuando comenzó la contienda de 1936, iban a quemar la imagen de la Virgen con las demás pero un vecino, Mamerto Montiel, se la llevó y, dicen, que la vistió de gitana, teniéndola como una muñeca decorativa toda la contienda. Casi al final de dicha guerra estuvieron a punto de descubrirla, por lo que la escondieron en un pozo para salvarla, gracias a lo cual hoy en día preside la capilla…». (2)
«…Ampliamos la información sobre esta ermita con la siguiente noticia que consta en el Libro de visitas Pastorales de los años 1607-1676).
“…El veinte de noviembre de 1607 el obispo D. Andrés Balaguer, O. P. visitó la iglesia del lugar nuevo de la villa de Elche, y halló que estaba harto acomodado, según el lugar de la fortaleza, y que no hay Santísimo Sacramento en ella, ni lo ha habido hasta hoy.
Halló también que no había pila de bautizar, y mando que se ponga pila sin perjuicio de los derechos de las parroquias de Elche, en cuyo distrito está, attento que está a dos buenas leguas de Elche.
Adviértese también si será bien que se ponga el Santísimo Sacramento, por el peligro que pueda haber en llevarlo de Elche pues está aquello como fortaleza, que parece pueda haver seguridad assí por el sitio del lugar como también por los soldados que están en ella; dijo también el Mº Julián, que es clérigo de aquella iglesia que no le querían dar hostias los sacristanes de Elche, y mando S. R. que, pues los derechos son de las parroquias de Elche, y todo es una fábrica, que le den hostias.
Dijo también en Mº Julián que las limosnas que dan algunos marineros a la dicha iglesia del lugar nuevo, las toman los alcaydes de dicha iglesia, y que el que hoy es baile o gobernador de Crevillent debe cuarenta reales.
Manda el obispo que se les pida cuenta de esas limosnas.,,”
La primera noticia que se tiene de registro de sacramentos en esta capilla está en un folio escrito en castellano que se conserva en el archivo de Santa María de Elche, donde constan las confirmaciones administradas en 1746.
Es llamativo el aviso del obispo Flores en 1734, mandato 12 al clero de Santa María: “…Nos ha llegado noticia que en la hermita de Santa Pola, el día de la festividad de Ntraa. Sra. y otros, entran las mujeres a cuerpo. Para evitar este abuso poco decente a la compostura que debe haber en el templo, mandamos a los curas de esta nuestra iglesia y al religioso o presbítero que en su nombre reside y asiste en dicha hermita no permitan entrar en ella ni que asistan a las funciones eclesiásticas las mujeres que no llevan manto o mantellina, de cualquier estado o condición que sean…”.
En mayo de 1751 el obispo Gómez de Terán con sus familiares dedica toda una jornada a la visita de esta feligresía. Por la mañana administra la confirmación; por la tarde tiene una plática doctrinal para los moradores del castillo y vecinos de las cercanías, anunciándoles el jubileo del Año Santo, exhortándoles a que en dicha ermita y en las casas frecuentes la oración mental todos los días y el rezo del santo rosario.
Cuando en 1791 el Rey aprobó el proyecto del nuevo muelle para el desembarco más cómodo, el clero de Santa María contribuyó con 17 libras a los gastos del mismo.
Para el culto en la capilla, contribuía la parroquia de Santa María con 50 libras, como atestigua Don Manuel Juan, que en 1907 firma ya como vicario de la parroquia de Santa Pola. No puede decirse que la economía de aquella capilla fuera desahogada. El vicario que la atiende solicita a menudo estipendios de misa al cura de Santa María para poder mantenerse.
En 1930 Don Juan Bautista Aznar, entonces regente de la cura de almas en aquella vicaría, solicita del cabildo que se le considere presente en el coro para las distribuciones, dado que la dotación de la vicaría es muy escasa.
En 1911, a pesar de ser tiempo de conflicto bélico y de penuria del clero, se aumenta la cuota de contribución a Santa Pola a 80 libras. Así hasta 1818, en que dicha ayuda se suprime…». (3)
(1) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XIII. Pág. 99.
(2) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
(3) Carmelo García del Valle. La Iglesia en Elche. (Datos para su historia). Patronato Histórico Artístico Cultural D’Elig. Nuestras Tradiciones. Tomo VIII.
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Santa Pola_Ermita de Nuestra Señora de la Soledad
«…Conocida también como la ermita del Calvario. Sus orígenes podrían fecharse a lo largo del siglo XIX. Obviamente, aquella primigenia construcción no sería igual que el actual. Las escasas imágenes que se conservan, anteriores a la guerra de 1936-1939, la definen como una pequeña iglesia de características constructivas muy similares a la ermita del Cabo: blanca y de perfiles rectos, aunque de mayores dimensiones.
La ermita del Calvario, se encuentra al final del calvario: Un conjunto de 14 estaciones del vía crucis, que se materializan en los mojones que jalonan la colina. La construcción de estos calvarios es una tradición propia del mundo católico que, como respuesta a las disidencias protestantes, decidió exaltar sus dogmas. Los Calvarios y la Semana Santa, tienen el mismo origen barroco a partir de mediados del siglo XVII. No obstante, en las poblaciones de poca importancia, estas pequeñas metas de peregrinación se construyeron a lo largo del siglo siguiente.
En realidad el proceso era muy simple: la población, para demostrar su fe, elegía un promontorio en las afueras del pueblo. En la cúspide se erigía una ermita, y el camino sinuoso que llevaba hasta la misma se jalonaba con monolitos que representaban cada uno de los misterios de la pasión de Cristo. La senda, en pendiente, solía ser prolongación de una calle del pueblo que partía de la iglesia parroquial emparentando con ésta mediante itinerarios fácilmente reconocibles. Las procesiones partían del templo principal, recorrían las calles del pueblo ya elegidas hasta llegar a la primera estación, casi siempre en pendiente, que salía del pueblo y conducía al peregrinaje hasta el cerro coronado con la ermita. Allí se veneraba un Cristo, ya fuera el Ecce-homo, Nazareno, Jesús Crucificado o en los brazos de su madre, la Piedad, siempre rememorando uno de los episodios dolorosos.
Este es también el caso del Calvario de Santa Pola. La iglesia de la localidad, a mediados del siglo XIX, se encontraba en su emplazamiento aunque con otro diseño y estructura. Desde allí partía la comitiva del vía crucis en dirección Norte, pasaba por la plaza Mayor de entonces (hoy del Mestre Quislant) y continuaba por la calle del Calvario; por ese motivo recibe esta denominación, al menos, desde 1863. La calle, en pendiente, conducía al inicio de las estaciones del calvario, en las estribaciones de la sierra; quizás, también, por eso esta misma calle se denominara desde 1812 como de la Sierra, donde conducía. Una vez allí se rezaban los misterios y se ascendía, poco a poco, hasta llegar a la ermita, en el interior de la cual esperaba, tal vez, la misma imagen que hoy se venera allí: la Piedad. Estas coincidencias parecen apuntar que el Calvario de Santa Pola se ejecutó en torno a 1850.
Además, aquella pequeña ermita del siglo de las epidemias cambiaría su fisonomía en momentos de mayor fervor religioso, como los vividos por la sociedad española en la década de 1940, después de la guerra. La actual silueta, más próxima a un eremitorio musulmán, data de 1944, seguramente cuando se bendijeron las fábricas transformadas. La reconstrucción parece ser obra de Antonio Serrano Peral, arquitecto de Elche y vinculado a Santa Pola en aquellos años.
La actual ermita debe ser una ampliación de la primitiva. Se trata de un pequeño templo de planta rectangular (de unos 3,30 por 10 metros), conformado por la adicción de tres cuadrados: el primero, desde el acceso, configura la nave; el segundo, define el supuesto crucero, y el tercero, a partir del altar, cierra la sacristía. Cada una de estas partes se cubre de forma diferente a alturas distintas, entre los 3,30 y los 4,50 metros. La nave y la sacristía tienen las cubiertas planas mientras que el crucero se cierra con un casquete esférico. La composición volumétrica, de este modo, resalta los perfiles cúbicos de cuerpos geométricos simples con el contrapunto de la cúpula, bajo los arranques de la que asoman cuatro contrafuertes en talud. Completa el volumen de esta arquitectura unos muros bajos, flanqueando la entrada, los cuales sirven de asiento al penitente o visitante.
El espacio interior unitario, formado por la unión de la nave y el crucero, esta iluminado por las ventanas laterales practicadas en cada uno de los muros de mampostería recubiertos de mortero. El espacio se sacraliza tanto por la huella del eje longitudinal, que une portada e imagen del altar, como por el discreto eje vertical, que materializa la media naranja, repitiendo una variante del esquema de los templos jesuíticos. Mientras volúmenes y espacios son austeros y rotundos, la decoración exterior es de ascendencia morisca diseñada por el arquitecto mencionado, con la puerta a modo de iwan (con un arco de herradura apuntado) enmarcada en un alfiz y un relieve que pretende imitar diseños islámicos, y con una cenefa de seriada geometría en la cúpula. La certeza de que el culto es cristiano lo atestigua la espadaña, las cruces (hasta cuatro) y la omnipresente campana que anuncia los ritos litúrgicos…». (1)
«…Durante la Guerra Civil fue quemada; siendo reconstruida al terminar la misma. La imagen de la Virgen de la Soledad es gemela de una de Tabarca; a raíz de la quema de imágenes, en 1936, un devoto, Pepe Ruso, consiguió salvar la cabeza de la imagen de Tabarca, y ella sirvió de modelo para realizar las dos nuevas, esta de Santa Pola y la de Tabarca…». (2)
(1) Andreu Martínez i Medina. Les ermites del terme de Santa Pola. Santa Pola, 2000.
(2) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
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Santa Pola_Ermita de Nuestra Señora del Carmen
«…Conocida también como Capilla Virgen del Mar, se localiza en el ámbito del puerto de pescadores. No disponemos de datos sobre su fecha de construcción.
Se encuentra en la parte baja de la casa que ocupa la Cofradía de Pescadores, edificio entre medianeras. En la fachada solo destaca la puerta con vano en arco de medio punto, enmarcado por una amplia moldura, hoja de madera con ventanillas, que permiten ver el interior. Revestimiento en yeso ocre, moldura de la puerta más oscura y zócalo gris. La planta es rectangular, mide 6 por 4 metros; presbiterio elevado un escalón con testero recto, tapizado con cortinajes de color azul pálido; sobre él, destaca la imagen de la Virgen del Carmen.
Las paredes y pilastras están forradas de madera; techo plano de escayola, piso enlosado en mármol blanco. Terminan la decoración faroles de tipo marinero, un escudo de la orden carmelita y dos salvavidas con la inscripción: Cofradía de Pescadores, Santa Pola…». (1)
(1) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
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Santa Pola_Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
«…Son escasas las noticias que tenemos de Santa Pola en sus orígenes, pero hay constancia de la existencia de un oratorio dedicado á Santa María, que se hizo y consagró en 1446. Cuando alrededor de 1557 entró en funcionamiento el actual castillo-fortaleza, muy probablemente el baluarte del rey, situado en la esquina Sureste, ya estaba dedicado a ermita y cementerio, al menos a la guarnición militar del castillo y es probable que la ermita, dedicada a la Virgen de Loreto hubiera sustituido al citado oratorio, situado extramuros.
Hacia finales del siglo XVIII la población de Santa Pola experimentó un incremento notable. En esas fechas existían dos lugares de culto: la ermita dentro del recinto fortificado y una iglesia situada extramuros bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción situada en la actual calle de la Iglesia (1), según el Plano de la rada del Lugar Nuevo de Santa Pola, realizado en 1784 por Miguel Terquero. Probablemente esta antigua construcción resultaba pequeña para la incipiente prosperidad local. De hecho, hay constancia de que por estas décadas, se quería construir un nuevo templo en lo que sería la plaza Mayor (plaza del Mercado). Años más tarde, el alcalde Carlos Llópez Galiana en el pleno del 25 de agosto del 1850, manifestaba que «…la única iglesia que hoy existe en el pueblo está reducida a un miserable y negro almacén que por todas partes amenaza ruina en tales términos que en días de lluvia apenas puede celebrarse el Santo Oficio de la Misa…». A partir de esta fecha y, a lo largo de diez años, se hicieron varias gestiones ante el obispado de Orihuela y el gobierno español, a fin de obtener la autorización para la construcción de un templo de nueva planta y ayuda económica para hacer frente a tan vasta empresa. Colocada la primera piedra en 1861 diversos avatares no permitieron la finalización de este nuevo templo, conocido como Iglesia Nueva o Iglesia Rota, que entre 1935 y 1938 sería transformado en Mercado de Abastos…». (2)
«…POLA (SANTA): Lugar con ayuntamiento de la provincia de Alicante, partido judicial y administración de rentas de Elche…, situado en una llanura á orillas del mar, y en la falda meridional del cabo de su nombre: le baten generalmente los vientos del Este; su clima es templado y las enfermedades mas comunes tercianas… Consta de 350 casas, casi todas de un solo piso, aseadas, limpias y de agradable aspecto, muchas de las cuales pertenecen a propietarios de Elche, que solo las tienen con el objeto de ir á pasar en ellas la temporada de baños; forman 15 calles anchas, despejadas y rectas, y una plaza principal. Hay casa abadía, que dejó en 1841 en testamento una mujer piadosa; una posada; escuela de niños á la que concurren 50 dotada con 1,800 reales; otra de niñas retribuida por los padres de las alumnas; iglesia parroquial (Nuestra Señora de la Asunción) ayuda de la de Santa María de Elche, servida por un vicario de provisión real o del ordinario, según el mes de la vacante en riguroso concurso, y un cementerio rural…». (3)
Es de suponer, que el templo al que se refiere el alcalde Carlos Llópez Galiana, fue reconstruido hasta tener la apariencia que nos muestra una postal de principios del siglo XX y, probablemente, a mediados de ese siglo sería nuevamente reconstruido hasta su actual fisonomía.
(1) Antoni Mas i Miralles. Toponímia històrica Santa Pola. “En el antiguo y actual carrer de l’Església, en 1863, existía un almacén que, de forma provisional y hoy definitiva, servía de iglesia, hoy es la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción”.
(2) Andreu Martínez i Medina. De la Iglesia Nova a la Iglesia “Rota” de Santa Pola: Un proyecto de templo académico y historicista.
(3) Pascual Madoz. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XIII, pág. 99.
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Santa Pola_Iglesia Nueva o Iglesia “Rota”
«…El edificio del actual Mercado de Abastos fue anteriormente una iglesia comenzada a construir en 1861 y cuya transformación tuvo lugar entre 1935 y 1938. En la estructura todavía se puede rastrear la inicial planta de cruz latina con tres capillas laterales, de la cual derivan los dos amplios espacios rectangulares del interior. Esta sala central presenta cuatro accesos que coinciden con los extremos primitivos. El conjunto se completaba con dos porches, ahora cerrados, añadidos en paralelo a la nave principal. En el centro del antiguo crucero se levantó una estructura metálica para apoyar las cerchas con las que se cubre el espacio a una considerable altura, lo cual permitía una iluminación cenital entre la diferencia de cotas, Hoy todo este magnífico interior no puede apreciarse por la ejecución de un falso techo. En el exterior, la volumetría es rotunda, con la fachada principal dominada por el adelantamiento del cuerpo central original y el perfil escalonado de las cubiertas. Las fábricas interiores están ejecutadas con ladrillo (oculto) y las exteriores son de sillería en las torres laterales que flanquean la entrada…». (1)
«…Hacia finales del siglo XVIII la población de Santa Pola experimentó un incremento notable. En esas fechas existían dos lugares de culto: la ermita dentro del recinto fortificado, Ermita de la Virgen de Loreto y una iglesia situada extramuros bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción situada en la actual calle de la Iglesia, según el Plano de la rada del Lugar Nuevo de Santa Pola, realizado en 1784 por Miguel Terquero. Probablemente esta antigua construcción resultaba pequeña para la incipiente prosperidad local. De hecho, hay constancia de que, por estas décadas, se quería construir un nuevo templo en lo que sería la plaza Mayor (plaza del Mercado). Años más tarde, el alcalde Carlos Llópez Galiana en el pleno del 25 de agosto del 1850, manifestaba que «…la única iglesia que hoy existe en el pueblo está reducida a un miserable y negro almacén que por todas partes amenaza ruina en tales términos que en días de lluvia apenas puede celebrarse el Santo Oficio de la Misa…». A partir de esta fecha, y a lo largo de diez años, se hicieron varias gestiones ante el obispado de Orihuela y el gobierno español, a fin de obtener la autorización para la construcción de un templo de nueva planta y ayuda económica para hacer frente a tan vasta empresa.
La ceremonia de colocación de la primera piedra tuvo lugar el 10 de octubre del año 1861, además del obispo y otros autoridades, asistieron el arquitecto, Francisco Morell, y el maestro de obras, Miguel Sempere, tomando medidas y marcando distancias sobre la plaza Mayor de entonces. Este replanteo, de acuerdo con los testimonios históricos, tenía el objetivo de excavar un nicho donde poder sepultar un testimonio del evento: una piedra de cantería labrada ligeramente. Este sólido pétreo tenía una ranura en la que se colocó un vaso de cristal con tres monedas (de oro, de plata y de cobre, acuñadas bajo el reinado de Isabel II). También se depositó el acta que testimoniaba el ritual, «…metiéndose todo en un hoyo de tres metros de profundidad situado enfrente de la puerta de la casa del difunto Juan Mas, a ocho metros de distancia…».
Son pocos los datos conocidos y fehacientes sobre el proceso de construcción de la iglesia nueva. Tras el solemne acto de colocación de la primera piedra en 1861, debemos suponer que las obras comenzaron aceleradamente con el replanteo, la excavación y la ejecución de los fundamentos, porque dos años después, en 1863 el perímetro venía recogido en el plano geométrico de Santa Pola.
El proceso de construcción, probablemente, no se detuvo a lo largo de casi dos décadas, ya que en 1880 el Ayuntamiento decidió trasladar el mercado que se hacía en la plaza Mayor al recinto del castillo, dado que las obras de la nueva iglesia ocasionaban molestias al vecindario. Por estas fechas se debían haber construido la totalidad de las fábricas que definían el perímetro del templo: la nave con las capillas, los brazos del crucero, la cabecera recta con las dependencias anexas y la torre a los pies con las cavidades para las escaleras helicoidales; esta debía haber superado la altura de cornisa exterior.
El sistema de construcción utilizado fue el de muros de carga ejecutados con mampostería ordinaria, recubiertos con revocos y estucos para no dejar a la vista la piedra. Las fábricas de mampostería eran reforzadas con pilastras de ladrillo macizo en todas las esquinas rectas, los contrafuertes y los arcos de las capillas. Este ladrillo definía el sistema de pilastras y moldura clasicistas en el espacio interior del templo, que luego se reviste. También se utilizó la piedra labrada y bien cortada; estos sillares se colocaron en el arranque del cuerpo de las escaleras, en los elementos de moldura clásica (bases de pilastras y cornisas de la fachada principal), y en el reforzamiento de las cavidades exteriores significativas y de cierta dimensión (recercado del óculo y las tres puertas de acceso).
A partir de 1880 las noticias escasean, pero suponemos que el proceso de ejecución no se detuvo, ya que avanzaría por etapas según las aportaciones económicas. De hecho, desconocemos la fecha exacta en que tuvo lugar el siniestro del hundimiento del conjunto de techos de la iglesia nueva. La primera aproximación temporal la da el semanario El Defensor de Santapola, cuando, en 1894, se refiere al suceso como ocurrido Hace pocos años. La segunda la aporta el personaje de la iglesia que aparece en el sainete Santa Pola. Air, Huí y Demá, escrito en 1889, porque asume el papel de una mujer que reclama su reconstrucción después de haberle caído dos veces la cúpula. Los cronistas cuentan que, cuando el templo estaba en buena parte construido, una noche se vino abajo la bóveda, quedando en ruinas toda la obra. Empezada de nuevo otro suceso vino a destruir lo que ya se había hecho. Finalmente, tampoco quedan claros los motivos de los derrumbes. Por un lado, la prensa local de la época señala como causa la mala ejecución y la falta de maderas; de otra parte, hay algún historiador que señala un terremoto como la causa del derrumbe de la construcción del templo. Con todas estas informaciones podemos afirmar que en el periodo comprendido entre 1881 y 1888 las obras avanzaron hasta que cayeron la cúpula y las bóvedas. Y una vez recuperados del siniestro, las obras repitieron el desastre unos años más tarde, probablemente por un pequeño temblor de tierra a finales del siglo XIX. La iglesia nueva se convirtió en lo que se conoció en el pueblo como la iglesia rota.
Finalmente no deberíamos omitir la noticia, de comienzos del siglo XX, en la que nadie perdía la esperanza en el templo a pesar de los eventos: “…Hallábase en ruinas dicho templo y se procedió al estudio de su reparación, pero seguramente, por dificultades de índole económica, las reparaciones proyectadas no seguían el ritmo deseado, y así lo demuestra el hecho de que el 16 de mayo de 1908, el arquitecto don Marceliano Coquillat i Llofriu, se trasladó a Santa Pola para ultimar detalles sobre la reanudación de las obras de la Iglesia de este pueblo, ya largos años paralizada…”. Y aunque no encontramos suficientemente acreditado que esta citación haga alusión a la iglesia rota (más bien parece referirse al templo parroquial), pero es cierto que las ruinas, con la torre cuadrada aún derecha, nunca más se convirtieron en un templo religioso, sino que las convirtieron en el Mercado Central entre 1935 y 1938…». (2)
(1) Guía de arquitectura de la provincia de Alicante.
(2) Andreu Martínez i Medina. De la Iglesia Nova a la Iglesia “Rota” de Santa Pola: Un proyecto de templo académico y historicista.
c28121_Santapola.com, s/f
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Santa Pola_Oratorio de Santa María
Según Madoz: «…En virtud de privilegio del infante D. Ramon Berenguer, dado en 18 de febrero de 1337, se construyó á espensas de Elche una torre para guarda y defensa del puerto y de los navegantes, acosados muchas veces por los corsarios argelinos, en la que habia tambien un cortijo y un oratorio dedicado á Santa Maria, que se hizo y consagró en 1446 […] D. Bernardino de Cárdenas, duque de Maqueda y virey que fue de Valencia, teniendo tratado con el concejo de Elche en 1555 hacer un castillo en dicho puerto, y reconociendo la fortaleza de dicha torre, no permitió que se derribase por entonces, sino que quedase dentro del baluarte, como torre de homenage para defensa del paso; pero conociendo luego el embarazo que causaba se derribó, construyéndose en su lugar el actual castillo. Es cuadrado y está en una llanura á orillas del mar […] comprende 24 pabellones, dos almacenes, dos hornos de cocer pan, un algibe en medio de la gran plaza, y una iglesia ó ermita dedicada á Nuestra Señora de Loreto, en la que reside de ordinario un clérigo…». (1)
Otra referencia a la primitiva ermita, iglesia o eremitorio la encontramos en los documentos de la toma de posesión de la villa de Elche y su término, por D. Gutierre de Cárdenas en 1481, durante el reinado de los Reyes Católicos, según nos refiere Ibarra y Ruiz (2): «…El 23 del propio mes [noviembre de 1481] reanudose el acto de toma de posesión del término, tierras campas, incultas, sembradas, plantados y huertas, hasta llegar a la Torre del Cabo del Aljibe, junto al mar. Una vez dentro del Cortijo del Puerto, subieron á lo alto de la Torre, desde cuya plataforma estuvieron mirando el mar y los campos circunvecinos, tomando posesión de todo lo que alcanzaba la vista, incluso la isla llamada Santa Pola y Albufera. Bajaron luego y visitaron el caserío de los pescadores y la iglesia que allí había, tomando posesión de todo…».
Martínez i Medina (3) amplía la información sobre este ermita: «…Las pocas noticias que nos llegan del pasado ya dejan constancia de la existencia de un eremitorio en paralelo con el nacimiento de Santa Pola, como no podía ser de otra manera. Aunque, aldea o poblado, desde sus comienzos, designó habilitar un espacio para el culto religioso. De hecho, muchas ermitas o iglesias son el origen de grandes ciudades europeas, y aquellas han sido, con el tiempo, un reflejo del esfuerzo de la sociedad que las edificó. En esta particular historia, los primeros indicios que señalan la existencia de alguna ermita que rodeó y protegió la primitiva torre del Cap del Aljibe aparecen en las actas del Consell d’Elx y datan de 1450 (4), mucho antes de que se levantaran las fábricas del fuerte renacentista. Cuando este entró en funcionamiento, alrededor del 1557, muy probablemente el baluarte del rey, situado en la esquina sureste, ya estaba dedicado a ermita y cementerio, al menos a la guarnición militar del castillo. También es probable que la capilla abovedada hubiera sustituido a la primera ermita de la masía extramuros, pero no sabemos nada más de aquel primitivo templo ni de su hipotética demolición.
El conjunto de casas situado alrededor de la fortaleza, en que creció, lo debió hacer a un ritmo pausado en el transcurso de los dos siglos siguientes (1560-1760), tal como lo documenta el profesor Vicente Gozálvez. Sin embargo, la revuelta que tuvo lugar en Elx (1766) y la decisión ilustrada de hacer de la isla una plaza fortificada -quien sabe si en un poblado de colonización de Carlos III (1769)- convirtió el lugar nuevo del Castillo de Santa Pola en la base de un intenso movimiento de actividad comercial: las obras de urbanización y edificación de Nueva Tabarca exigían mucha mano de obra, con los correspondientes avituallamientos, materiales (incluyendo serrerías de madera) y medios de construcción. El lugar natural registraba a finales del siglo XVIII una actividad sin precedentes y la población de Santa Pola experimentó un incremento notable…».
(1) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1949. Tomo XIII, Pág. 99
(2) Pedro Ibarra y Ruiz. Historia de Elche. Alicante, 1895.
(3) Andreu Martínez i Medina. De la Iglesia Nova a la Iglesia “Rota” de Santa Pola: Un proyecto de templo académico y historicista.
(4) Vicente Gozálvez Pérez. Santa Pola: urbanismo, economía, población. Alicante, 1976