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Ermitas en Alicante y provincia

Petrer

By julio 25, 2026julio 26th, 2026No Comments67 min read

Petrer

Aigua Rius_Ermita de Santa María

La partida rural de Aigua Rius se localiza al Norte del municipio de Petrer, a escasa distancia y al otro lado de la autovía A-31. A esta partida se accede desde un punto conocido como Ecoparque.

Desconocíamos la existencia de esta ermita, por otro lado bastante reciente ya que en su portada figura la fecha de 1991. Las únicas referencias proceden de la web: Diploma Ermitas de España, en que los socios EA5IKT y EA5GPC además de unas imágenes nos facilitan las coordenadas de su localización; 38º 29’ 34’’ – 00º 46’ 32’’.

A pesar de los datos aportados no nos ha sido posible acceder al lugar que suponemos se trata de una finca particular.

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Catí_Ermita de la Casa de la Administración

«…A finales del siglo XII y principios del XIII, además de la huerta en torno al castillo [de Petrer], se cultivaban las partidas de Puça y la Gurrama (distantes unos 6 kilómetros del citado castillo), donde se localizaron los restos de sendas alquerías, que perduraron como núcleo habitado, al menos la de Puça, hasta principios del siglo XIV. Por la información de que disponemos hasta el momento, tenemos que esperar hasta el año 1503 para conocer otras partidas en cultivos alejadas de la villa, y aún así se trata de una información indirecta. En ese año se documenta la presencia de dos boqueras en los barrancos del paraje de Catí (una en el Barranch dels Charcos, topónimo desconocido en la actualidad, y la otra probablemente en el conocido como Barranc de les Covetes), que se destinarían a recoger el agua de avenida para mejorar el cultivo en la foya de Catí, que encontramos ampliamente documentado a finales de ese mismo siglo y que se cita expresamente en la Carta de Población de 1611, destinada al cultivo de cereales y vid.

Precisamente en Catí, debido sin duda a su lejanía de la villa y a la capacidad agraria moderada de las tierras de la foya, construyeron con anterioridad a 1582 el edificio que se cita como Palau, haciendo referencia probablemente a una gran casa, pues se heredaba o vendía por partes de las que hemos localizado hasta cinco partes (por ejemplo, de Beatriz Çaydon era terciam partem cuyusdam domus nominati palau situm in dicata partia nominata de Cati. Probablemente, y a falta de que futuras prospecciones arqueológicas lo demuestren, este palau podría estar ubicado en el mismo espacio en que se construyó después la casa conocida como la Administración, que en 1678 era propiedad de Mosén Thomas Rico en Catí y contaba con casa, corral, ermita, una calera y una casa de poner nieve (en ruinas ya a principios del siglo XVIII, por lo que no descartamos que sea una construcción de época morisca). Posteriormente, con anterioridad a 1876, la casa de la Administración sería de nuevo reedificada por los hermanos Vicente e Isabel Maestre Miralles, reforma que corresponde a los restos que hoy quedan en pie…». (1)

(1) Sabina Asins Velis. Bancals dels temps dels Moros: partidas de cultivo en el término de Petrer.

c26871_Tomás Senabre, s/f

c26872_Cefire-Elda, 01/11/2006

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Catí_Ermita de la Purísima Concepción

El caserío de Catí es citado por Madoz: «…CATI: caserío de la provincia de Alicante, partido judicial de Monóvar y término jurisdiccional de Petrel: Situado hacia el Este, con unas 28 casas diseminadas, y una ermita en la que se celebra misa los dias festivos por un eclesiástico que pagan los mismos moradores. Estos se hallan bajo el inmediato régimen de un alcalde pedaneo, llamado diputado de justicia…». (1)

«…La ermita, conocida también como Ermita de Catí, está situada en la partida de Catí, en el Collado de Moros, dividiendo la Rambla de Cachulí y el Barranco de Choli. Dista unos 15 kilómetros de la población.

La fecha exacta de su construcción se desconoce, pero se tiene noticia de ella por un informe de 1779 firmado por don Francisco Rato presbítero, en el que se dice que es una ermita muy antigua pero que se encuentra muy deteriorada al igual que sus objetos litúrgicos y es posible que fuera cerrada para el culto hasta que fuera renovada…». (2)

«…En 12 de diciembre de 1786 existe una solicitud suplicando al obispo (a la sazón Don José Tormo) conceda permiso para bendecir la Ermita de Catí y sus ornamentos, puesto que la han renovado…». (3)

«…Montesinos, en 1794, la cita como: aseada Hermita, dedicada en honor y culto de la Purísima Concepción de Ntra. Señora, también a la parte de Levante, distante como dos horas y media de esta Villa en la partida llamada de Catí…». (4)

«…La ermita fue reconstruida en el año 1914, en lo que respecta a muros frontales y pavimento. Por los años 1980, la ermita estaba en lamentable estado y ocasión de inminente ruina, levantándose numerosas voces en su defensa por lo que el Ayuntamiento de Petrel procedió a su restauración (5).

El entorno es un vasto imperio de naturaleza: pinos, carrascas, tomillos… El edificio consta de nave, sacristía y refugio de acceso exterior. Muros, pilastras y contrafuertes de mampostería, bóveda de cañón, de ladrillo y mampostería, sobre arcos fajones rebajados. Cubrimiento a dos aguas de teja curva. Orientada al Sur.

La fachada, de total sencillez, pentagonal de ángulo superior muy abierto. Puerta dintelada y espadaña sencilla de tabicón, en la que su campana, milagrosamente, ha dormido una dilatada siesta. La planta es rectangular, mide 9,10 por 3,10 metros, y está dividida en cuatro tramos por las pilastras y arcos fajones. Una cornisa recorre el perímetro y es arranque de la bóveda. El tramo de la cabecera, elevado un escalón, hace de presbiterio. El testero es recto y apoya un pequeño retablo de obra: mesa y hornacina entre pilastras acanaladas y entablamento con pináculos; dos ménsulas franquean el conjunto. En la hornacina se colocaba una imagen de la Purísima y en las ménsulas de los lados a San Jaime y San Juan. Estas imágenes se guardan en una finca particular. Por la derecha se accede a la sacristía.

Ante su avanzado estado de deterioro, fue restaurada en 1991.

Al parecer se celebraba misa esporádicamente, incluso alguna boda; en éstas, era habitual que el ramo de novia se realizara con flores de cerezo, árbol de renombre en la zona. Ambas costumbres se han retomado después de la reparación de la ermita (6). Desde 1994 se celebra una romería en honor de San Jaime, fecha de gran significación en el ámbito rural petrerense. Acuden gran número de caballistas y carruajes…». (7)

(1) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1847. Tomo VI. Pág. 260.

(2) Concepción Navarro Poveda. Arquitectura popular religiosa de Petrer: las ermitas de Petrer. Revista Moros y Cristianos. Petrer, 1994.

(3) Conrado Poveda. Apuntes. Manuscrito inédito. Transcripción de Hipólito Navarro Villaplana. Petrel, 1972-1975.

(4) Joseph Montesinos Pérez Martínez de Orumbella. Descripción Histórico Política y Geográfica del Ilustre Obispado de Orihuela. 1794-1798.

(5) A. Rodriguez Durán. Arquitecto técnico municipal.

(6) Hay constancia de la boda celebrada en 1941, entre Ramón Pellín y Dolores Jover oficiando el cura párroco de San Bartolomé, Jesús Zaragoza Giner y otra, después de la restauración, el 27 de julio de 1991, entre Rogelio Navarro y Dolores Abellán, oficiando Pedro Martínez, ex-vicario de San Bartolomé.

(7) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

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c26896_Imagen extraída del blog Geoelx, 08/04/2005

c26897_Cefire. Elda, s/f

Pedreres Baixes_Capilla de la Inmaculada Concepción

«…Conocida también como Capilla del Poblet.

La Finca El Poblet, difícil de ver entre la arboleda, se encuentra a un lado de la autovía Madrid-Alicante, frente a la planta embotelladora de Bocopa.

Situada en el paraje de la Pedrera Baja, al Oeste de la población, fue adquirida por Vicente Amat Furió (1857-1943), natural de Petrer y Magistrado del Tribunal Supremo, que edificaría la señorial mansión. En ella había una ermiteta, de carácter particular, levantada entre cipreses, dedicada a la Inmaculada Concepción.

La finca El Poblet adquirió gran resonancia al ser Alicante, uno de los últimos reductos en caer durante la Guerra Civil. Esta finca se convirtió en la residencia del entonces presidente de la República Juan Negrín López hasta pocos días antes de partir al exilio…». (1)

La finca se encuentra actualmente en proceso para ser declarada Bien de Interés Cultural.

(1) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

c26801_Petreraldia, s/f

c26802_Petreraldia. Sarai Sánchez, s/f

c26803_Autor desconocido, 10/09/2018

Pedreres Baixes_Ermita de Santa Teresa de Jesús

«…Ermita rural desaparecida. Según Montesinos (1): “…como a una hora de esta Villa de Petrel, mirando entre Poniente y Tramontana como en ángulo que forman las lindes de otros términos… aunque mediana es aseada y muy primorosa…”. Los citados términos son los de Sax y Elda. Al parecer. La ermita estaba bajo la jurisdicción eclesiástica de la parroquia de Santa Ana de Elda…». (2)

Ver: Ermita del Chorrillo

(1) Joseph Montesinos Pérez Martínez de Orumbella. Descripción Histórico Política y Geográfica del Ilustre Obispado de Orihuela. 1794-1798.

(2) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

Pedreres Baixes_Ermita del Chorrillo

«…La partida rural del Chorrillo se encuentra emplazada dentro de tres municipios alicantinos: Sax (Chorrillo Alto), Elda (Chorrillo Bajo) y Petrer (Pedreres Baixes). Ocupa una de las terrazas formadas por el minúsculo río Vinalopó, que, al mismo tiempo, la atraviesa de Norte a Sur. […]

Este trabajo […] se centra en la localización y recopilación de datos sobre una pequeña ermita rural de la que no hemos podido encontrar ni restos ni emplazamiento exacto, pero, en cambio, es citada y descrita por diversos autores, los cuales han creado cierta confusión y hasta una posible duplicidad, como veremos más adelante.

El Chorrillo, al igual como otros caseríos de Petrer, tuvo su ermita, de la que lamentablemente no tenemos grabado alguno o dibujo. Fue construida por los moradores del lugar, probablemente durante los siglos XVII o XVIII, siguiendo los modelos valencianos de edificación. […]

A continuación vamos a pasar a enumerar a todos aquellos estudiosos que aportan datos de interés para el estudio de este oratorio. La duda se plantea a la hora de emplazarla, y para ello acudiremos a las fuentes escritas. La primera noticia que hemos podido localizar sobre esta ermita nos la proporciona Montesinos (1), quien entre finales del siglo XVIII y principios del XIX recorrió los pueblos del obispado de esta gobernación. Al hablar de las ermitas de Petrer dice: “…Hermita de Santa Teresa de Jesús. Construida en la partida de este término llamada comúnmente Pedrera, como una hora de esta Villa de Petrer, mirando entre Poniente y Tramontana como en ángulo que forman las lindes con otros términos, aunque mediana es aseada y muy primorosa, todos los comarcanos profesan mucha devoción a la Santa quien se los paga con varios prodigios o milagros que continuamente hace a su favor…”.

Montesinos (1) también habla de las ermitas de la cercana villa de Elda en la misma crónica, y curiosamente cita una ermita rural en el Chorrillo: “…Hermita del Salvador. Esta mediana Hermita, titulada del Salvador, es rural, sin dotación, se fundó en el de 1728, en el partido llamado el Chorrillo, a expensas de sus Vecinos los labradores, a un cuarto de legua de la Villa, está bastante deteriorada…”.

Hasta aquí todo parece correcto. Se llega a pensar en la existencia de dos ermitas distintas. Ambas tienen diferentes advocaciones: una a Santa Teresa de Jesús y otra al Salvador. Las dos son de capacidad media, pero, mientras la primera es aseada y primorosa, la segunda está bastante deteriorada. La duda se presentará algunos años más tarde.

A primeros de octubre de 1816, el entonces obispo de Orihuela, Don Simón López Dionisio, envió a su secretario personal, Don Diego Flores Abellán, deán y canónigo de la iglesia colegial de Alicante, a realizar una visita a la villa de Elda para elaborar un inventario y estudio de la situación de los bienes eclesiásticos. Se llevó a cabo una visita a las ermitas rurales del término municipal, entre la que incluye a la ermita de Santa Teresa en el Chorrillo. Dada la enorme importancia que tiene para nosotros incluimos íntegro el informe de dicha visita:

“…Hermita de Sta. Teresa. Se halla esta hermita distante como a una ora de esta villa, hacia la parte del norte en el Partido llamado del Chorrillo, y es de la pertenencia del Doctor Don Luis Bartolomé Rico de Petrel y de Juan Francisco e Ysabel María Ana García, y de los hijos y herederos de su difunto hermano Joaquín García; esta anexa a la casa de campo que poseen dichos hermanos, y procediendo el Señor visitador acompañado del Doctor Don Miguel Sempere Presbítero, y de mi el infraescrito Secretario a la visita e inspección de ella se halló lo siguiente:

  • El cuadro o lienzo de Santa Teresa de Jesús que es el que forma el Altar, descortezado, remendado e indecentísimo.

  • Mesa de Altar muy baja.

  • Frontal roto e indecente.

  • Ara muy retirada del Labio del Altar.

  • Tres toallas o paños de Altar.

  • Sacra y Evangelio de San Juan, sin lavabo, todo indecentísimo.

  • Cruz con pedestal, y otra sin crucifijo.

  • Dos cuadros laterales, el uno del Salvador y el otro al parecer de San Ingnacio de Loyola.

  • Las paredes de la hermita llenas de Estampillas y papeles de conclusiones, muy indecente todo.

  • Una casulla de raso encarnada con galón de plata falso, manípulo y estola, todo roto e indecente.

  • Cubre cáliz de damasco floreado roto y sin forro. Una bolsa para corporales de tafetán encarnada muy vieja e indecente.

  • Corporales de lino claro, tela de algodón.

  • Un Alba remendada rota e indecente.

  • Un amito de medio uso.

  • Un cíngulo indecente.

  • Tres purificadores.

  • Un paño de vinajeras remendado e indecente.

  • Una ventana con solo la reja sin tenerla de madera para poderse cerrar.

  • Las paredes y el techo de la hermita descortezado y sin enlucir.

  • La puerta rota e indecente.

Visto el mal estado general de la hermita y que sobre ella se había construido una habitación, en contra del derecho, se recogieron los ornamentos, ara y demás enseres, decidiendo no habilitarla hasta que todo estuviera con la debida decencia y surtida de campana de la que carecía…”.

Creemos que los habitantes del Chorrillo debieron seguir las recomendaciones del señor visitador y proceder a reparar la ermita y subsanar todas las indecencias que tenía el pequeño oratorio, porque en 1849 ya es citada por Madoz (2): “…CHORRILLO: caserío de la provincia de Alicante, partido judicial de Monóvar, término jurisdiccional de Elda. Situado al Norte de la misma, y comprende diez casas diseminadas, y una ermita, en la que se celebra misa algunas temporadas por los eclesiásticos que nombran y pagan los moradores. Para su gobierno hay una especie de alcalde pedáneo, llamado diputado de justicia. POBLACIÓN: 10 vecinos y 38 almas…”.

Por último, el escritor eldense Amat y Sempere (3), afirma: “…También hay otras tres ermitas en este término la de [¿?], en el partido del Chorrillo, bastante antigua, la de Los Dolores en el de Las Cañadas, y la de La Concepción en el de La Jaud, estas dos modernas, sostenidas las tres por la piedad y devoción de los dueños de sus respectivas haciendas…”.

Ignoramos los motivos que tuvo este estudioso hombre para dejar en blanco el nombre que tenía la ermita del Chorrillo, ya que probablemente tuvo que tener acceso al manuscrito de la visita del obispado de 1816, del que sabemos copió muchas referencias. Puede que tal vez dudase si la ermita estaba dedicada a Santa Teresa o al Salvador.

Candelas Orgilés (4), que ha estudiado las ermitas de la provincia alicantina con profundidad y conoce la obra de Josep Montesinos, cree que para esta capilla caben dos posibilidades: que se trate de diferentes ermitas o que, como era muy frecuentemente, se le cambiara el nombre.

En cambio, el escritor Vázquez Hernández (5), sitúa la ermita dentro del término sajeño, concretamente en una finca de la zona del Chorrillo que pertenece a esta población, que en 1761 era propiedad de Juan Torreblanca de Chico, en cuyo caserón tenía anexa una ermita, que fue absorbida por dicha edificación y de la que actualmente quedan una pequeña torrecilla y algunos arcos y molduras.

Nosotros, por nuestra parte, creemos que la ermita estudiada no se encontraba tan adentrada en Sax (los mojones del término se localizan en el cerro), y por otra parte, hasta 1836 Sax pertenecía al obispado de Cartagena, por lo que es difícil que el secretario del obispado de Orihuela visitara una ermita que en 1816 perteneciese a otra diócesis. Hasta las ediciones de las separatas de la Crónica de Montesinos de Petrer (1993) y de Elda (1997) nosotros también creíamos la versión de Vázquez Hernández, hoy suponemos que podía encontrarse junto a alguna de las casas de campo del pequeño cerro, muy cerca de los referidos mojones: …mirando entre Poniente y Tramontana como en ángulo que forman las lindes con otros términos…

Sobre el cerro confluyen los tres términos municipales. Otro dato importante lo encontramos en la referida acta de 1816, donde el secretario Don Diego Flores Abellán indica la existencia en la ermita de Santa Teresa de …dos cuadros laterales, el uno del Salvador y el otro al parecer de San Ignacio de Loyola…. Y después de esto podemos pensar que tal vez Montesinos (1) no visitara las ermitas que describe en su Crónica y se informase mal. Quizás un campesino le hablara de que la ermita estaba dedicada a Santa Teresa y otro le dijera que no recordaba el nombre, pero que allí había un cuadro del Salvador. Sabemos que el gramático oriolano (1) no era muy detallista. Dicho todo esto, creemos más en la observación del señor Candelas (4): …que ambas pueden ser la misma…

Para concluir este trabajo, añadiremos que esta ermita (llámese de Santa Teresa de Jesús o del Salvador, encuéntrese en Petrer, Sax o Elda) ya no existe. Desapareció como fue su existencia, silenciosa, nadie la recuerda…». (6)

(1) Joseph Montesinos Pérez Martínez de Orumbella. Descripción Histórico Política y Geográfica del Ilustre Obispado de Orihuela. 1794-1798.

(2) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1847. Tomo VII. Pág. 343.

(3) Lamberto Amat y Sempere. Elda. Alicante, 1875.

(4) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

(5) Vicente Vázquez Hernández. Cronista oficial de la Villa de Sax.

(6) Juan Antonio Martí Cebrián. Petreraldia

Petrer_Capilla de la Plaza de Dalt

«…En una casa de dicha plaza (número 12) se descubrieron unas pinturas al fresco de estilo ingenuo, que representan a la Virgen del Remedio. Según Villaplana (1) parece corresponder a una capilla que se habilitó durante la reforma de la iglesia de San Bartolomé...». (2)

(1) Hipólito Navarro Villaplana. Revista de Moros y Cristianos. Petrel.

(2) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

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c26905_Imagen extraída de la obra, Las ermitas de la provincia de Alicante.

Petrer_Capilla de las Religiosas Hijas de San José

En un local situado en la avenida de las Salinetes, número 31, se alberga esta congregación formada actualmente por cuatro monjas. La capilla consiste en una pequeña habitación habilitada para el culto.

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Petrer_Capilla Madre de Dios

Ocupa los bajos de un edificio de viviendas situado en la calle Comparsa Marinos.

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Petrer_Cementerio Medieval

«…El paseo de la Explanada tradicionalmente conocido como carretera de Novelda y passeig dels pasos, en alusión a las estaciones del Vía Crucis que partía de la iglesia parroquial de San Bartolomé llegaba hasta la ermita del Santísimo Cristo. Anteriormente, se llamaba el fossar, en clara alusión a un área de antiguos enterramientos. Esta parte de la población se urbanizó entre las últimas décadas del siglo XVIII y mediados del siglo XIX y, las viviendas se edificaron sobre los restos del antiguo cementerio que existió en este lugar..». (1)

«…A partir de febrero de 1985 y como consecuencia de una serie de obras urbanísticas realizadas en el citado paseo de la Explanada, quedaron al descubierto diversos enterramientos que, tras su estudio determinaron corresponder a un cementerio bajomedieval perteneciente a la comunidad mudéjar y morisca entre los siglos XIV y XVI.

En actuaciones posteriores se ha llegado a comprobar que las dimensiones de este primitivo enterramiento localizado en el paseo de la Explanada se extienden hacia el Norte unos 25 metros aproximadamente y posiblemente, hasta la calle San Vicente. Lo que permite ampliar el conocimiento de esta necrópolis que cobijó los últimos restos de los habitantes de Petrer de ese periodo histórico y aportar nuevos datos a los estudios que se están llevando a cabo en los últimos años en otras poblaciones del valle del Vinalopó como Novelda o Crevillente…». (2)

(1) José David Busquier Corbí, Abydos arqueológica S.L, Fernando E. Tendero Fernández, Museo Dámaso Navarro. Nuevos datos relacionados con el cementerio medieval existente en el paseo de la Explanada (Petrer, Alicante).

(2) De Miguel, Navarro y Andrés, 2009 y Trelis et alii, 2009.

Petrer_Cementerio Nuevo o del Guirnei

«…Ya en 1885 el Ayuntamiento acuerda destinar la cantidad necesaria para la construcción de un nuevo cementerio y dispone el cierre del existente, conocido como Cementeri Vell, construido en 1816, por no reunir las condiciones higiénicas correspondientes a la época.

El proceso de construcción del nuevo recinto funerario, se demoró 50 años, hasta 1935. La vigencia del cementerio, en cuanto a los enterramientos, fue de 119 años.

El Ayuntamiento acordó en sesión plenaria celebrada el 30 de octubre de 1969, previa autorización del vicario general del Obispado de Orihuela-Alicante, que se realizasen las obras de demolición del Cementerio Vell, que según el acta había sido clausurado hacía 40 años, se encontraba en estado ruinoso y constituía un obstáculo para la necesaria urbanización de la villa. El consistorio concedió un plazo de 30 días hábiles para que las personas interesadas en la exhumación de restos lo comunicaron a las oficinas municipales, pese a que, mayoritariamente, ya se había realizado hacía muchos años.

La demolición del Cementerio Viejo se hizo efectiva a principios de 1970. En 1982 el gobierno municipal decidió explanar los terrenos y plantar pinos, obras que finalizaron en febrero de 1984 con la instalación de un altar de mármol en medio de lo que en su día fue el cementerio viejo.

Tras muchas deliberaciones se eligen unos terrenos situados en la partida de Guirnei, al Norte del municipio y en 1935 finalizan las obras de este nuevo cementerio

El primer enterramiento que se efectuó fue el de Trinidad Ferrero Sanz, natural de Ontinyent, que murió el 28 de noviembre de 1935 y fue enterrada al día siguiente.

A principios de 1936 ya llegan al Ayuntamiento las primeras solicitudes para construir panteones, según se puede ver en las actas de los plenos municipales.

Después de la Guerra Civil, el día 16 de diciembre de 1940, fue cuando se bendijo este cementerio municipal. La bendición fue a cargo del coadjutor de la parroquia de Monóvar Vicente Marhuenda, en el que delegó el capellán arcipreste de la parroquia. Al acto, asistió el clero, las autoridades locales y el público. Según el acta sobre la bendición del cementerio municipal, «éste estaba sin bendecir aún por no tener hecho hasta la fecha el departamento que marca la ley para los que mueren fuera de la comunión de la Iglesia».

En 1972 el Ayuntamiento quiso hacer desaparecer la división entre cementerio civil y religioso, pero el Obispado no lo autoriza. Fue en 1980 cuando se llevó a cabo el traslado de restos desde el cementerio civil al cementerio municipal y se derriba la pared que separaba en dos partes el recinto, que se convirtió en un único cementerio.

En 1963 se aprobó el proyecto de construcción de la capilla del cementerio municipal y las obras terminaron en septiembre de 1964. Se edificó en los terrenos de la ampliación de 1959, el proyecto lo realizó el arquitecto Enrique Romeu. El cementerio ha sido ampliado en tres ocasiones. La primera ampliación -la de la zona Sur- se realizó en 1959; en 1972, se amplió la zona Este y en 1996 se vuelve a ampliar por la banda Este.

En la actualidad, el cementerio esta prácticamente saturado y ocupa una superficie de 25,1922 m2, incluida la zona de acceso. Se hace necesario adoptar nuevas medidas de ampliación o de creación de un nuevo recinto y funerario…». (1)

(1) Fco. Javier Jover Maestre (Coordinador). Vida i Mort a Petrer. Historia dels cementeris, 2005.

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c30294_Escrituras expuestas de Petrel, 12/12/2013

Petrer_Cementerio Viejo o Cementeri Vell

«…En el centro histórico de Petrer las intervenciones arqueológicas realizadas en las últimas décadas han permitido conocer la ubicación de enterramientos de varias épocas. En el inicio de la calle Mayor se encuentra la posible área funeraria de Villa Petraria (Siglos I-VI). En época andalusí, contaba con tres necrópolis distribuidas por la zona de La Foia, el Derrocat y en el entorno de la calle San Antonio (Siglos XI-XIII). Durante el periodo bajomedieval y parte de la Edad Moderna la zona utilizada como camposanto fue el actual paseo de la Explanada (Siglos XIV-XVI) documentándose una docena de enterramientos.

Desde el siglo XVII y hasta 1816, las personas fallecidas debieron enterrarse en la antigua y nueva iglesia de San Bartolomé, si atendemos a la documentación archivística y a la ausencia de inhumaciones de esta época en las excavaciones efectuadas.

En 1816 se construyó el que hoy se recuerda como Cementerio Vell y que fue utilizado hasta 1935, año en el que se edificó el actual cementerio que sigue en uso tras varias ampliaciones.

Pasaron varias décadas sin que se realizara la obra debido a las dificultades económicas del Ayuntamiento y a la oposición de la población a enterrarse fuera de la iglesia, siendo esta una situación generalizada en la mayoría de los municipios.

En abril de 1816 el Ayuntamiento recibió un oficio apremiando a la construcción del mismo, buscándose varios lugares: como primera opción pensaron ubicarlo en el castillo; posteriormente se optó por un bancal a la otra orilla de la rambla aunque también se descartó por carecer de ventilación y por el alto precio que pedían los propietarios. Finalmente se eligió un bancal de 604 m². en El Barxell, presupuestándose la obra en 334 libras para costear los gastos. El cementerio fue bendecido el 3 de junio de 1816, contando con licencia de Juan Pont, provisor y vicario general.

El recinto fue utilizado durante todo el siglo XIX y ya desde finales de este siglo se comenzó a planificar un nuevo cementerio más grande que sería inaugurado en 1935, quedando en desuso el antiguo.

El Ayuntamiento acordó en sesión plenaria celebrada el 30-X-1969, previa autorización del vicario general del Obispado de Orihuela-Alicante, que se realizaran las obras de demolición del cementerio parroquial, que según el acta había sido clausurado hacía 40 años y se hallaba en estado ruinoso, constituyendo un obstáculo para la necesaria urbanización de la villa. El consistorio concedió un plazo de 30 días hábiles para que las personas interesadas en la exhumación de restos lo comunicasen a las oficinas municipales, a pesar de que ya se había realizado hacía muchos años la exhumación casi total de cadáveres. La demolición del viejo cementerio se hizo efectiva a principios de los años setenta…». (1)

«…A partir de la expulsión de los moriscos en 1609, ya con población plenamente cristiana y hasta la construcción del cementerio en 1816, al igual que en el resto de poblaciones, se daba sepultura en la antigua iglesia parroquial, que ocupaba el mismo solar que el actual, aunque tenía unas dimensiones más reducidas y su fachada estaba orientada a la actual placa de Ramón y Cajal… La costumbre de tener los cementerios dentro de los templos, o cuanto más cerca posible de sus muros, persistió durante siglos en toda la cristiandad y perduró hasta el siglo XIX inclusive.

Desde el 23 de agosto de 1783, día en que fue consagrado el nuevo templo hasta la bendición del cementerio el 3 de junio de 1816 transcurrieron 33 años, y los enterramientos se continuaron efectuando en la nueva iglesia.

Los últimos enterramientos que se efectuaron en el templo parroquial tuvieron lugar después de la Guerra Civil. En verano de 1939, los petrerenses fusilados en Alicante y enterrados en la fosa común del cementerio de esa ciudad, fueron trasladados en comitiva a la iglesia parroquial donde recibieron cristiana sepultura y fueron enterrados en la nave central.

Tras numerosas disputas sobre la ubicación del cementerio, se eligió un lugar situado en la parte Norte del pueblo, al otro lado de la rambla de Puça, ya que reunía las mejores condiciones de salubridad.

El cementerio se construyó en un tiempo récord -en menos de dos meses- y fue bendecido el 3 de junio de 1816 por el capellán, con licencia de Juan Pont, provisor y vicario general.

Se conserva una breve descripción del cementerio con motivo de la visita que efectuó Diego Flores Avellán, decano de Alicante y visitador general de todas las iglesias de la vicaría, el día 10 de febrero de 1817. Dice así: «Al frente tiene su capilla sin otra cosa que la mesa altar y un crucifijo llamado de los Montesinos».

En general, aquellos primeros cementerios no tenían casa para los trabajadores ni sala de autopsias. “…Eran espacios reducidos, cerrados de manera defectuosa, sin vegetación y, como máximo, con un altar o capilla, como en el caso de Petrer. Los nichos tenían primacía sobre el resto de construcciones, aunque no era lo correcto desde el punto de vista de la higiene. Sin embargo, ofrecían gran posibilidad para el culto a los difuntos y facilitaban que los entierros se agruparan por familias. En este punto, el ritual dedicado a los difuntos pasaba de ser controlado por la iglesia a manos de los familiares.

En 1885 el Ayuntamiento ya acuerda destinar la cantidad necesaria para los gastos de construcción de un nuevo cementerio, disponiendo el cierre del existente para no reunir las condiciones higiénicas correspondientes.

Pero, el proceso de construcción del nuevo recinto funerario, como veremos, se retrasó 50 años, hasta 1935. La vigencia del cementerio, en cuanto a los enterramientos, fue de 119 años…». (2)

Este cementerio es citado por Madoz: «…PETREL: […] un cementerio al Norte en sitio ventilado…». (3)

(1) Mari Carmen Rico Navarro. El cementeri vell

(2) Fco. Javier Jover Maestre (Coordinador). Vida i mort a Petrer. Historia dels cementeris, 2005.

(3) Pascual Madoz. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XII, pág. 824.

c30291_Cementerio Viejo antes de su demolición principios de 1970. Francisco Máñez.

c30292_Nichos del Cementerio Viejo, 1902. J. Bta. Amat.

c30293_Capilla del Cementerio Viejo, ca 1960. Luis Navarro Sala.

Petrer_Convento de la Orden Trinitaria

«…La tradición oral cuenta que el convento estaba situado en el lado derecho de la ermita de San Bonifacio. Debió aparecer a finales del siglo XVIII o principios del XIX pero no hay ninguna referencia escrita que hable de un edificio y una congregación conventual hasta que en 1828, se tiene noticia de que el Sr. Obispo de la Diócesis de Orihuela pasa la noche en los aposentos vecinos al templo, saliendo de la casa habitación su ilustrísima al lado de la ermita de San Bonifacio…

Seguramente fue la aplicación de las Leyes de Desamortización (1845-1860) la que acabó con la presencia de los religiosos Trinitarios en la ermita. En el censo de 1875, en el sector de la calle de San Bonifacio, aparecen seis guardia civiles que, junto a sus familias, suman 28 personas. Posiblemente fue en estas fechas cuando el convento fue sustituido por un cuartel de la Guardia Civil… El Cuartel de la Guardia Civil siguió funcionando en sus instalaciones de la ermita hasta que en la década de 1970, se le dio una nueva ubicación…». (1)

(1) Patricia Navarro Díaz. Petreraldia.com

c26851_Cuartel de la Guardia Civil, 1920. Petreraldia.com

Petrer_Ermita de San Bonifacio

«…Ya en 1614, en el Libro de la Visita hecha por el obispo Fray Andrés de Balaguer, en su folio 95, aparece un decreto elevando y declarando fiesta el día de San Bonifacio Mártir, firmado en Petrer a 28 junio de 1614, sancionando -de este modo- el voto que Petrer hizo al santo para que sus oraciones los favorezca ante delante de la Divina Magestad, suplicándole que se sirva guardar esta Villa de Petrel y todos sus términos...». (1)

«…Hacia el año 1622 aparece por primera vez recogido en el “Consell”, el interés por construir una ermita dedicada a San Bonifacio. Dicho propósito se renueva en Acta hacia el año 1626, pero éste no se cumple y es entre el 21 de abril y el 25 de mayo del año 1634, cuando se erige una pequeña ermita con el fin de albergar y custodiar la imagen de San Bonifacio Mártir, patrón de la ciudad. La bendición de la ermita tuvo lugar el 24 de diciembre de 1634 por el Obispo de Orihuela Mons. Ilustrísimo don Bernardo Caballero de Paredes, que así recoge el libro de Bautismo. La construcción de la ermita se financió gracias a las aportaciones de los feligreses que desde hacia tiempo demandaban su edificación. En 1730 esta ermita fue derribada con el fin de levantar otra de mayores dimensiones, la que al día de hoy podemos contemplar, Y, como ocurrió en el caso de la primitiva, las obras fueron sufragadas por los vecinos de la Villa de Petrer…». (2)

Madoz, refiriéndose a Petrer y a sus ermitas nos dice: «…dos ermitas urbanas bajo la invocación de San Bonifacio y Santo Cristo del Calvario y tres rurales, todas sin rentas y mantenidas por la devoción de los fieles…». (3)

«…A lo largo de su existencia y hasta nuestros días la ermita de San Bonifacio ha sufrido importantes procesos de restauración con el fin de mejorarla. El último de que se tiene constancia no queda muy lejos en el tiempo, ya que se produjo en el año 2014 coincidiendo con el IV Centenario del voto del pueblo de Petrer con el Santo.

Si nos detenemos a detallar la ermita como monumento arquitectónico dejando atrás el contexto histórico que la envuelve, vemos que nos hallamos ante un edificio de planta rectangular dispuesta en cruz latina, que cuenta con una nave central que a su vez queda separada de las capillas laterales por tres pilares a cada lado y arcos fajones que conforman el conjunto separando en cuatro tramos el interior. Cabe señalar que en dichas capillas laterales, es donde se custodian y veneran las diversas imágenes del santoral católico (4). Además, se divisa en la parte superior una cornisa que recorre todo el perímetro la cual se apoya en la bóveda de cañón formando así lucernarios con los muros.

Formando los dos primeros tramos de la ermita en su interior, debemos mirar hacia la parte frontal correspondiente a la cabecera, que a su vez quedan formadas mediante dos capillas flanqueando ambos lados del mismo ábside entre los contrafuertes internos cubiertas con bóvedas de cañón. El tercer tramo, está compuesto por el crucero, a ello añadir que hacia el año 1736 se solicita por medio del Sr, Obispo a la sazón de D. José Florez Osorio, la autorización de una obra nueva para el transepto. Sobre él se alza el elemento más significativo de la ermita, se trata de su grandilocuente cúpula central sobre pechinas, cubierta al exterior con teja vidriada azul. Finalizando con la disposición de los tramos, el cuarto corresponde a la zona de la cabecera, el presbiterio queda elevado mediante tres escalones que conforman el ábside, en cuyo centro se alza un templete de estucado blanco en su revestimiento interior, la base la forman los pilares de mármol gris con el suelo de mármol blanco y franjas negras. Dicho templete a modo de baldaquino se realizó con el fin de albergar la imagen de San Bonifacio Mártir, imagen realizada hacia el año 1941 por el escultor Antonio Navarro Santafé, natural de Villena,

La fachada principal es pentagonal, de perfil superior triangular que se ve truncado por el apoyo de la espadaña la cual alberga una campana denominada Bonifacio, que fue bendecida hacia el 30 de septiembre de 1640. A su vez queda rematada por una moldura y dos pináculos piramidales a los extremos de la fachada. Además del vano de la puerta, en el centro de la fachada se abre un óculo de cristal por donde incide la luz que ilumina el interior de la ermita, que se ve reforzada por la ventanas laterales, donde quedan representados los escudos de las comparsas, lo que sirve además para darle un aspecto decorativo. Ya que como se puede contemplar predomina la austeridad y, casi me atrevería a decir, frialdad en sus elementos decorativos.

No menos importante, queda en el punto más alto de la pequeña cima, la ermita del Santísimo Cristo del Calvario, erigida hacia el año 1674…». (2)

(1) Mª. Carmen Rico Navarro. Apuntes para la historia de Petrer, vida y obra del presbítero Conrado Poveda. Alicante, 2000.

(2) Adelaida Romero. Las ermitas del Balcón de España, 01/03/2015

(3) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XII. Pág. 824.

(4) San Crispín, Cristo de Medinaceli, Santiago Apóstol, San Juan Bautista, San Isidro Labrador y Santa Bárbara. Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

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Petrer_Ermita del Cristo del Calvario

Conocida también como Ermita del Santísimo Cristo de la Sangre del Monte Calvario, es citada por Madoz: «…dos ermitas urbanas bajo la invocacion de San Bonifacio y Santo Cristo del Calvario y tres rurales, todas sin renta y mantenidas por la devocion de los fieles…». (1)

«…Se encuentra situada en la cima del llamado Monte Calvario, donde termina el Vía Crucis que sube desde la llamada Explanada, inmediatamente detrás de la ermita de San Bonifacio y un poco más alta. Forman un perfecto binomio de la fe popular.

No consta la fecha de su levantamiento, aunque sí que la ermita estaba construida en 1674, según el Acta de la entronización del Cristo del Calvario el 26 de agosto de dicho año (2). En 1713 hay noticia del arreglo y entrega de una campana para la ermita (3).

En 1760, en el Cabildo de 1º de Abril, se propuso reedificarse la ermita del Santísimo Cristo del Monte Calvario y que una vez terminada se volvió a ella la sagrada imagen que había estado alojada en la ermita de San Bonifacio, con gran fiesta y alardo (3). En 1774, para la celebración del Primer Centenario se ensanchó la ermita (como consta en el acta del mismo) quedando con tres capillas colaterales. En 1874, se hizo la plazuela y mejoró la ermita con enlucidos y demás en este Segundo Centenario. Según Amat y Maestre (4): “…En el Primer Centenario de 1774 se concluyó de ensanchar dicha ermita quedando formada en ella tres capillas colaterales con su sacristía al mediodía. En el Segundo Centenario de 1874, se ensanchó la plazoleta con la contribución corporal de todo el pueblo… En 1974, el Tercer Centenario se celebró con profusión de festejos, tomando parte en ellos nuestros Moros y Cristianos…”…» (5).

«…Se antecede por una explanada en cuyo piso figura el escudo de la ciudad. Siete escalones suben a la ermita. Es un edificio exento que comprende nave oratoria y sacristía, fabricado con muros de mampostería de variado grosor, entre 50 y 80 cm. Tejado a dos aguas de teja curva. La fachada pentagonal, se orienta a poniente. Puerta cubierta de chapa claveteada y ventano por el que se ve el interior. Entre la puerta y el vano, de arco rebajado, queda un tragaluz que ilumina la ermita. A cada lado de la puerta figuran los últimos pasos del Vía Crucis. En el frontón un óculo elíptico ilumina la iglesia y figura la fecha de 1764. Termina la fachada una sencilla espadaña. El revestimiento es de yeso de color ocre en la fachada y blanco en el resto.

La planta es rectangular. Mide 18,53 por 10,18 metros. Originariamente estaba formada por muros, pilastras y contrafuertes. Horadando los muros y cubriendo el espacio entre los contrafuertes se amplió la nave con capillas entre los contrafuertes, y abriéndoles huecos a dichos contrafuertes se facilita el paso entre las capillas. El primero y segundo tramos se cubren por bóvedas vaídas. El tercer tramo es a modo de crucero cubriéndose el centro con una cúpula ciega sobre pechinas, de poca profundidad. El cuarto tramo es el presbiterio elevado por dos escalones. El testero lo preside el Cristo del Calvario, también llamado Cristo de la Sangre, de gran devoción. Antiguamente las paredes estaban cubiertas de ex-votos. Mientras el revestimiento de los dos primeros tramos es sobrio, yeso blanco y una imposta marrón, en el crucero y presbiterio la decoración es profusa recordando el estilo bizantino con abundante dorados. El piso es de mosaico hidráulico ajedrezado en blanco y negro…». (6)

(1) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XII. Pág. 824.

(2) “Acte de tot lo centés en la col.locació del Sant Crist del Monte Calvari de Petrer” Protocolo notarial de Joseph Gil de Petrer. (Archivo notarial de Monóvar. Gil 26.08.1674)

(3) Mª Carmen Rico Navarro. Apuntes para la Historia de Petrer, vida y obra del Presbítero Conrado Poveda. Alicante, 2000.

(4) Enrique Amat y Maestre. Datos históricos y cronológicos de la iglesia y ermitas de Petrel.

(5) Hipólito Navarro Villaplana. La Fiesta de Moros y Cristianos de Petrer. Petrer, 1983.

(6) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

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Petrer_Iglesia de San Bartolomé Apóstol

Petrel (en valenciano y oficialmente, Petrer) está situado en el centro interior de la provincia de Alicante, en la comarca del Vinalopó Medio.

«…El origen del núcleo urbano de Petrel tiene su punto de partida en época andalusí. Fue Bitrir un núcleo islámico citado en las fuentes y en los itinerarios, posible cabeza de distrito administrativo, y un núcleo de importancia a tenor de la magnitud del castillo de Petrer, construido en la segunda mitad del siglo XII.

Durante el siglo XV, la villa de Petrer perteneció a la familia Pérez de Corella -Condes de Cocentaina- cuyos descendientes vendieron Petrer, junto a Elda y Salinas, a D. Juan Coloma, creándose a finales del siglo XVI por privilegio de Felipe II el Condado de Elda, al que perteneció Petrer hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.

En el siglo XVI la población de Petrer era eminentemente morisca, cuyas base económica fundamental era la agricultura y la cría de ganado; por ello tras la expulsión de los moriscos en 1609, tan sólo quedaron en la población, el alcaide del castillo y siete familias de cristianos viejos. Petrer fue repoblada con cerca de 100 familias procedentes de pueblos vecinos como Castalla, Onil, Biar, Xixona y Mutxamel, gracias a la carta de población otorgada por D. Antonio Coloma en agosto de 1611…». (1)

«…PETREL: Villa con ayuntamiento de la provincia de Alicante…, situada en la elevación oriental del valle de Elda, al pie de los elevados montes del Caballo y del Cid: la baten casi todos los vientos; su clima es bastante templado y saludable. Tiene 450 casas de buena fábrica y comodidades; las que se distribuyen en calles algo desiguales y pendientes y tres plazas; hay casa de ayuntamiento, cárcel, un derruido castillo de moros en la colina de su nombre que domina á la población; escuela de niños á la que concurren 70 y otra de niñas con 40 de asistencia; iglesia parroquial (San Bartolomé), cuyo templo se fundó en 1777, servida por un cura, tres vicarios, cuatro placistas residentes y un agregado; dos ermitas urbanas bajo la invocación de San Bonifacio y Santo Cristo del Calvario y tres rurales, todas sin renta y mantenidas por la devoción de los fieles; un cementerio al Norte en sitio ventilado; y dos fuentes, una en la plaza de la Constitución, y otra llamada de Arriba, de cuyas ricas y abundantes aguas se surte el vecindario…

Hace poco mas de siglo y medio era Petrel aldea de Elda: en 1609 entre Elda y sus aldeas Petrel y Salinas reunían 760 vecinos de los cuales eran moriscos los 700. Consiguiente era la despoblación cuando estos fueron espulsados; pero no tardó á repoblarse para quedar nuevamente casi desierta en la desastrosa guerra de principios del siglo pasado y restablecerse nuevamente, de modo, que en 1794 contaban ya entre las tres poblaciones 1,580 vecinos y 7,140 habitantes A este incremento debió ser emancipada Petrel y erigida en villa…». (2)

«…Diseñada por Francisco Sánchez, su construcción comenzó en 1779 sobre los restos de una iglesia anterior. La obra fue promovida por el conde de Puñonrostro.

En esta iglesia destaca el gran volumen exento del conjunto, resuelto mediante una cúpula en el crucero y dos torres en el imafronte. La planta es de cruz latina, cubierta con bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos.

El interior de la nave se compone con pilastras corintias y un balcón corrido superior. La cúpula es sobre tambor, con pequeñas ventanas en el mismo y un trasdós adornado con relieves de casetones. Es interesante el amplio sistema de comunicación entre las capillas que las configura como dos naves laterales; también destacan la embocadura de las mismas y la cúpula con cupulino de cada una de ellas, por donde entra abundante luz.

Junto al presbiterio se sitúan la capilla de la Comunión en el lado de la epístola y la sacristía en el del evangelio, cerrándose así el rectángulo de la planta. La nave y las capillas mantienen el blanco original, pero en el presbiterio se han dispuesto frescos y pinturas después que la iglesia resultase dañada por un incendio en 1936…». (3)

A finales de enero de 2013, el interior del templo se encontraba en fase de restauración.

(1) Ayuntamiento de Petrer

(2) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XII. Pág. 824.

(3) Guía de arquitectura de la provincia de Alicante.

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Petrer_Iglesia la Santa Cruz

Situada en la avenida de Elda.

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Puça_Ermita de Casa de Castalla

«…La ermita de San Vicente Ferrer, patrono del Reino de Valencia, estaba situada en la partida de Puça. Se calcula que fue construida en el año 1580 (treinta años antes de la expulsión de los moriscos), siendo remodelada en varias ocasiones. Estaría ubicada en la conocida como Casa de la Capellanía, cuya propiedad se remonta al padre de Luis Poveda, apodado el Capellà de Monis.

Más arriba existía, porque todavía se conserva parte de la edificación, otro lugar de culto en la Casa de Castalla (Villa Dolores), donde a mediados del siglo XX todavía se celebraban misas…». (1)

(1) Petreraldia.com-La ermita del Chorrillo: la búsqueda del oratorio perdido. Concha Romero “Las siete ermitas”, Petrer Mensual, nº 15, marzo 2002, pp. 14-15.

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Puça_Ermita de San Vicente Ferrer

«…La ermita de San Vicente Ferrer, estaba situada en la partida de Puça. Se cree que fue construida en el año 1580 (treinta años antes de la expulsión de los moriscos), siendo remodelada en varias ocasiones. Estaría ubicada en la conocida como Casa de la Capellanía, cuya propiedad se remonta al padre de Luis Poveda, apodado el Capellà de Monis…». (1)

Navarro Poveda (2) cita un documento de 1779, que recoge la ermita de la Partida de Puça, propiedad de Manuel Hoyos.

Montesinos (3) dice al respecto: “…está (la ermita) a tres quartos de hora de esta fidelísima Villa de Petrel caminando hacia ella entre Norte y Levante situada en la partida comúnmente llamada de Puza; no consta probablemente el año de su fundación, pero es probable que por los 1580 ya existía y que ha sido renovada varias veces, es mediana, pero muy aseada y frecuentada por sus vecinos los labradores…”.

(1) Concha Romero, “Las siete ermitas”. Petrer Mensual, nº 15, marzo 2002, pp. 14-15.

(2) Concepción Navarro Poveda. Arquitectura popular religiosa de Petrer: las ermitas, Petrer, revista Moros y Cristianos, 1994.

(3) Joseph Montesinos Pérez Martínez de Orumbella. Descripción Histórico Política y Geográfica del Ilustre Obispado de Orihuela. 1794-1798.

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Rabosa_Capilla de Nuestra Señora del Rosario

La partida de Rabosa se encuentra situada al Noreste de la población de Petrer. De muy antiguo consta la existencia de una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, pues en 1794, Josep Montesinos (1) se refiere a ella y dice lo siguiente: “…Hermita de Nuestra Señora del Rosario. Edificada a la parte de Levante de esta muy noble Villa de Petrel, apartada hora y media con corta diferencia de ésta, en la partida de la Rabosa…”.

Esta primitiva ermita desapareció, sin que podamos aventurar una fecha aproximada, no obstante, Candelas Orgilés (2) nos refiere que Navarro Poveda (3) aporta el testimonio de Luis Maestre Poveda de que, según la madre del mismo, la ermita se encontraba en el extremo de una pequeña explanación, que luego él conoció como una era, a unos cuarenta metros de la casa. La ermita que sí conoció Luis Maestre fue la construida en las primeras décadas del siglo pasado, adosada a la casa de doña Pepita. Era pequeña, de una nave con un altar al fondo, fachada lisa y en la parte superior la clásica espadaña.

Cuando el Centro Excursionista Eldense compró la casa, la ermita o capilla era una habitación dentro de la casa, en la parte derecha de la planta baja, y la espadaña coronaba la fachada del edificio. En la reforma que se acometió ambas desaparecieron, perdiendo la casa parte de su solera y antigua esencia. En compensación se levantó al aire libre una capilla, a unos 50 metros de la casa, con aire montañero construida con troncos y el altar consistente en una rústica piedra de molino, donde se celebra misa esporádicamente e, incluso, bautizos y comuniones. Por otra parte, en el salón que ocupaba la ermita, han tenido lugar eucaristías por grupos parroquiales de convivencia y oración.

Acerca de la antigua casa de “doña Pepita”, Esteve Poveda (4), nos amplía la información: “…Pompeyo Castelló y Pepita Abad, vecinos de Tetuán y oriundos de Novelda. Industrial de materiales de construcción, de salud delicada, abandonó sus negocios y se refugió en su finca sita en la partida de Rabosa y del Perrió. Construyó, junto a la vieja mansión, un singular y sólido edificio que acomodó a su habitabilidad. El sendero de acceso lo convirtió en camino para vehículos, desarrolló la explotación agrícola, puso en funcionamiento dos nacimientos de agua potable que recogía en sendas albercas: una con destino al riego de la huerta y lavadero, y la otra para uso doméstico y riego de jardines. Contaba con bodega y almazara para la elaboración de vino y aceite. Finca agradable, bien cuidada y rentable. En el edificio construyó una capilla, en la que un sobrino canónigo, que les visitaba, pudiera oficiar. En ella una espadaña, y en la espadaña una campana: la campana de Rabosa. La que durante años midió el tiempo en los valles del entorno.

Fallecidos sin descendencia el matrimonio Castelló-Abad, la finca fue adquirida en mayo de 1973 por el Centro Excursionista Eldense, actual Parque de Montaña Daniel Esteve. Años después, un 24 de mayo de 2009, se instalaría en el vértice superior de la antigua casa de doña Pepita, la actual campana.

(1) Joseph Montesinos Pérez Martínez de Orumbella. Apuntes sobre la Fundación de la Ilustre Villa de Petrer. 1794-1798.

(2) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

(3) Concepción Navarro Poveda. Arquitectura popular religiosa de Petrer: las ermitas, Petrer, revista Moros y Cristianos, 1994.

(4) Daniel Esteve Poveda. La campana de Rabosa. Revista Alborada. Elda, 2009.

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Santa Bárbara_Ermita de Santa Bárbara

«…La partida rural de Santa Bárbara aparece ya citada en el siglo XVI con el nombre de la Alcaduffada de Noguera (del árabe al-qâdus, vaso, que pasa a alcaduz > arcaduz, que es el caño por donde circula o se conduce el agua). En este lugar ha existido desde siempre un manantial cuyas aguas, por arcaduces y acueductos, se conducían hasta las fuentes públicas de la cercana villa de Elda, población que tenía unos derechos adquiridos sobre el preciado líquido, desconociendo por nuestra parte el título de propiedad así como la fecha.

Los campesinos del lugar no podían utilizarla para regar sus cultivos, ni los ganaderos ni pastores para abrevar sus animales, lo que dio lugar a serios incidentes entre los moradores de Noguera y la justicia eldense, ya que los primeros taponaban el manantial, desviando las aguas a sus cosechas. El cronista eldense Lamberto Amat y Sempere cita un documento fechado el 19 de enero de 1565 que lleva por título El ahitamiento de la Alcadufada de Noguera, que designaba extensamente los puntos por donde circulaba el agua y el modo de evitar que los ganados bebieran en el acueducto (Amat y Sempere, Navarro Pastor, Segura Herrero).

Como la situación se agravó y los altercados entre los vecinos eran numerosos, el gobernador y baile de las villas de Elda, Petrer y Salinas, Don Gaspar Ramiro de Espejo, hizo el siguiente bando, que transcribimos convenientemente traducido: “…Noguera y Alcadufada: Día 10 de febrero de 1575. Luis Alhadic […] Por orden y mandamiento de Gaspar Remiro, gobernador y baile de las villas de Elda, Petrer y Salinas. En la presente villa de Petrer […] que se tenga por prohibida toda la heredad del señor don Juan Coloma en la Noguera y en la sierra que está detrás de ella, desde morro (pico) […] donde iba un mojón de piedras en línea recta desde Sax hasta el coll donde iba otro mojón de Sax. Y toda la solana, y toda la umbría de la peña, y todo lo alto de la sierra, en toda su extensión, así ganados, leñadores, como cazadores y ninguna persona ose entrar allí, bajo pena de 60 sueldos, que serán un tercio para el acusador, otro para el señor de dicha heredad, y otro tercio para la llustrísima Señora […] pena impuesta a quien se acerque a 60 pasos de la fuente o de toda la alcadufada de Noguera…” (Amat y Sempere, 1983, tomo II, cap. VI: Navarro Pastor, 1981, tomo I).

Estas medidas parece que no dieron resultados. Los pleitos y las sentencias inundaron los archivos de ambas villas, llegando a preocupar al conde de EIda, D. Juan Andrés Coloma, que vio conveniente que esa partida rural tan conflictiva se convirtiera en un marquesado independiente, no perteneciendo ni a Elda ni a Petrer, sino únicamente a él. Así pues, solicitó al rey Carlos II la creación y concesión del marquesado de Noguera. Dicho monarca la otorgó, con fecha 16 de noviembre de 1670, a favor de D. Antonio Coloma Liederquerque, ya que el referido conde de Elda, acuciado por graves deudas, enajenó por 6.000 libras valencianas la jurisdicción y territorio de Noguera a favor de su primo, D. Antonio Coloma Liederquerque, para que ejerciera de forma inmediata la jurisdicción sobre un señorío como paso previo para que el rey le concediera el título de marqués. Una vez concedido éste por privilegio real, y por disposición testamentaria, el título pagó a Juan Andrés Coloma por el pago de las 6.000 libras señaladas (Segura Herrero, Poveda, 1999).

Vista la formación del marquesado de Noguera, nos centraremos en su antigua ermita.

En esta partida rural los condes de Elda tenían una casa junto con una ermita al cuidado de un ermitaño y atendida por los campesinos del lugar. Desconocemos cómo pudo ser inicialmente aquella pequeña capilla. aunque si visitamos el caserón, que todavía está en pie, pero muy remodelado y transformado, podremos apreciar en una habitación de la planta baja unas antiguas arcadas en el techo, junto con unas enormes vigas de madera y una pequeña estancia al fondo que bien pudo ser la sacristía. Las sucesivas reformas y el paso del tiempo no han dejado nada más. Creemos que si la ermita, en un principio, estaba junto a la gran casa, pudo ser englobada por ella y pasar a ser una dependencia más del inmueble. […]

Referente a la documentación sobre esta ermita, aunque escasa, podemos hacer las siguientes referencias que nos pueden ser de ayuda para trazar su historia y evolución. El gramático oriolano Josep Montesinos Pérez y Martínez de Orumbella (1745-1828), que recorrió los pueblos y villas de la gobernación de Orihuela entre finales del siglo XVIII y principios del XIX para redactar su obra, parcialmente inédita, Compendio histórico oriolano, cita, al hablar de las ermitas de Petrer, la ermita de Santa Bárbara, pero comete un error similar al de la ermita del Chorrillo, incluyéndola tanto en Petrer como en Elda. Citamos textualmente lo que dice sobre Petrer: “…Hermita de Santa Barbara Virgen y mártir, al Norte de esta Villa de Petrel distante de ella como media hora de camino contigua 6 una casa, obra que manifiesta mucha antigüedad propia de los Condes y Señores de esta Villa, cuyo Sitio llamado Noguera, tiene título de Marquesado de este nombre…”.

El cronista Montesinos vuelve a comentar la ermita de Santa Bárbara al hablar de la villa de Elda, pero aquí se extiende un poco más: “…Hermita de Santa Barbara. Esta aseada hermita de la Gloriosa Virgen y Mártir Santa Barbara, está extramuros de Elda, cerca de media legua en el partido, llamado el Marquesado de Noguera, se fundó con las debidas licencias en el de 1649: es capaz, hermosa y aseada, con mediana Torre, y campana; por un terremoto se deterioró mucho, pero á expensas de sus vecinos los labradores se ha reedificado con primor; en su propio dia 4 de Diciembre, á las siete de la mañana va á ella el Revdo. Clero de la Parroquia á celebrar su Fiesta con Misa cantada y Sermón; comen con sus Mayordomos los Sres. Ecclesiasticos, y á la tarde, celebradas las Visperas, se buelven á la Villa…”. […]

En el año 1735 ya aparece citada la ermita de Santa Bárbara. Lamberto Amat y Sempere hace referencia a esta misma noticia al comentar el amojonamiento y delimitación del marquesado de Noguera, en un documento fechado el 23 de marzo de 1735: Amojonamiento del término del Marquesado de Noguera donde se dice textualmente “[…] el qual solamente consiste, en la hermita de Santa Bárbara, casa de la habitación del hermitaño que está anexa; y huertesilla que al presente se halla plantada de olivos, higueras, parras y otros árboles […] Y que en él solo se comprehenden como unas diez tahullas de tierra de huerta, secana, y realencos, que son dos días y medio de labrar con un par de mulas…” (Amat y Sempere 1983, II:277-278).

El 15 de febrero de 1777 el conde de Elda, D. Francesco Javier Arias-Dávila Centurión, obliga por medio de escritura a Pedro Cantos, ermitaño de Santa Bárbara, “…a reparar a su costa y a hacer la obra de la casa contigua a dicha ermita…” (Archivo Condal, rollo 14.17 Olim leg. 212/80). Desconocemos si las reformas de los edificios se llegaron a realizar.

A comienzos del siglo XIX la ermita debió sufrir un lento abandono y dejadez por parte del ermitaño, que llegó a utilizarla para bodega y almacén de enseres de labranza, lo que ocasionó que en una visita realizada en los primeros días de octubre de 1816 por el secretario del obispo de la diócesis, D. Diego Flores Abellán, se escandalizara al ver que su responsable la había usado como dormitorio, mandando cerrarla. Como el acta de la visita hace una descripción detallada de la misma, nos permitimos transcribirla: “…Como a media hora de distancia de esta Villa entre Oriente y Norte de ella, se halla el territorio llamado Marquesado de Noguera, en que existe la hermita denominada de Santa Barbara, perteneciente a esta Parroquia, en la casa que se dice propia del Excmo. Sr. Conde de Cervellón, y se recibe el título de Marqués de Noguera; y habiendo accedido el Sr. Visitador, y asistido de mi su secretario, y acompañado de algunos eclesiásticos, a la inspección y visita de otra hermita, la halló al cuidado de Francisco Planelles natural de la villa de Petrel habitador en dicha casa: y entrando a la Hermita al frente de su Puerta Principal se halló un pequeño retablo de madera sin pintar, lienzo, ni Ymagen alguna, puestos sobre una como mesa de Altar de Yeso mal pintada e indecente y sin otro aparato alguno. A la Derecha se halló también en una Capilla, que antes era Sacristía de la Hermita, otro altar con la Ymagen o lienzo de Sta. Barbara, Sacra, Evangelio de San Juan y Lavabo sin oja de lata, dos Candeleros y Atril de madera, sobre una muy indecente mesa de Yeso sin pintura, sin Ara, ni manteles. Al lado del Evangelio sobre el mismo altar, un lienzo de la Divina Pastora, que se dijo, habia allí dejado Jose Gras y González: y a la izquierda un cuadro en la pared con dos Ymagenes. Requerido el Hermitaño por el Sr. Visitador pusiese de manifiesto todos los Ornamentos, Vasos Sagrados, ropas y demás enseres pertenecientes a esta Hermita, dijo que en su poder solo existían unos manteles para la Mesa del Altar (que presentó, y son de lienzo con zanda) manifestando los habia dado José Cantos para las funciones que solían celebrarse en esta Hermita y no habia mas efectos pertenecientes a ella.

En vista de todo, y de que sobre la Hermita se halla una de las principales piezas de la casa que sirve de dormitorio a la familia que habita en ella; y que por informes fidedignos consta al Sr. Visitador, que aunque la Hermita en el acto de la visita se ha hallado barrida y tal cual limpia, no solo se han colocado en otro tiempo toneles para conservar el vino, y otros enseres de labranza, si que también ha servido de dormitorio; en consideración a todo mando: Que por ningún motivo se celebre en esta Hermita, ni haga uso como a tal; antes bien se tenga por cerrada y sin uso alguno hasta que se proveha de todo lo necesario y ponga en estado decente, condenando la habitación que existe sobre la Hermita por ser Contra Derecho, y no profanando esta con usos indebidos como hasta aquí. Y para evitar las indecencias a las Santas Ymagenes que en ella se hallan, se quitan inmediatamente, y se reportan a la Yglesia Parroquial donde se custodien en calidad de deposición y habitación de la Hermita a satisfacción de nuestro prelado el Ilmo. Sr. Obispo de Esta Diocesis, sin cuyo previo conocimiento, y nueva aprobación no se tendrá por habilitada…” (Manuscrito de la iglesia de Santa Ana, Elda, 1816).

La lectura del acta del obispado nos aporta importantes datos que confirman la localización de la ermita. En primer lugar, que la capilla no se encontraba aislada, sino dentro del caserón, “…en una de las principales piezas de la casa…”; que existía “…una capilla que antes era Sacristía de la Hermita…”, la cual puede apreciarse todavía en el edificio, como comentábamos anteriormente. En segundo lugar, se habla de José Cantos, que había regalado unos “…manteles de lienzo con zanda, para la mesa del altar…”. Dicho donante podría muy bien ser familia del ermitaño Pedro Cantos, a quien el conde había mandado reparar la ermita y la casa en 1777. Por último, se manifiesta que la ermita de Santa Bárbara pertenecía a la jurisdicción eclesiástica de la iglesia de Santa Ana de Elda.

Con las desamortizaciones de Mendizábal y de Madoz, entre 1836 y 1855, las tierras de Noguera fueron vendidas a terratenientes, y la ermita pudo quedar como un común de vecinos, siendo ellos mismos quienes la cuidarían y mantendrían. El nombre de marquesado de Noguera fue olvidándose, siendo suplantado por el de partida o caserío de Santa Bárbara. Para concluir, el referido cronista Lamberto Amat y Sempere hacia en 1873 una dura crítica a la villa eldense, aludiendo a esta ermita, por haber “…permitido que Petrel se apoderara de ella…”:

“…La de Santa Bárbara, que aún existe dependía de esta jurisdicción hasta principios del siglo actual (XIX), y posteriormente de hecho se ha apoderado de ella Petrel: los libros de visita de esta Iglesia prueban completisimamente que siempre perteneció a Elda; pero la incuria e indiferencia con que se ha mirado el asunto por parte de esta Villa, han producido semejante resultado…”.

Los nuevos compradores de la hacienda modificaron la casa, y la capilla pasó definitivamente a ser una habitación dormitorio y, posteriormente, un almacén de útiles de labranza, encontrándose así hasta la actualidad.

A comienzos del pasado siglo XX, el caserón y sus tierras eran propiedad de D. Gonzalo Castelló, comerciante de hierbas aromáticas y de especias procedente de Novelda, que exportaba estos productos a otros países. Nos contó en una ocasión D. Luis Bernabé, que ha vivido toda su vida en este caserío, que el citado empresario se arruinó durante la primera guerra mundial (1914-1918), cuando un submarino alemán torpedeó y hundió un barco que transportaba un gran cargamento de su propiedad, arruinándolo completamente hasta el punto que tuvo que marcharse a vivir con sus caseros de Santa Bárbara. Allí mismo, su esposa, dama profundamente religiosa, prometió edificar una nueva ermita si salía de tan penosa situación, como así fue, y la piadosa señora, cumpliendo su promesa, mandó construir frente a la casa un pequeño oratorio sobre 1919 o 1920. Esta es la ermita que nuestros abuelos y padres han conocido: pequeña, de una sola nave, fachada lisa, con tejado a dos aguas y una espadaña coronada por una cruz de Caravaca. En su interior había una imagen de la santa mártir a cuya advocación estuvo siempre dedicada (Navarro Poveda, 1994). La ermita tuvo una vida muy corta, ya que fue asaltada e incendiada durante los primeros días de la pasada guerra civil, para ser posteriormente ignorada y derruida. En la actualidad sólo queda la pared que aparece en la fotografía adjunta.

Como final, añadiremos que del marquesado de Noguera y de su ermita ya no queda nada…». (1)

(1) Juan Antonio Martí Cebrián. Petreraldia.com

c22761_Caserón de Santa Bárbara. El primer edificio de la izquierda sería la antigua ermita. Juan Antonio Martí Cebrián. Petreraldia.com

c22762_Detalle de la única pared que queda de la ermita de 1919. Juan Antonio Martí Cebrián. Petreraldia.com

c22763m_Manolo Serrano, 30/05/2013

c22764m_Manolo Serrano, 30/05/2013

c22765m_Manolo Serrano, 30/05/2013

Sin localizar_Capilla Virgen de Fátima

Capilla sin localizar en el término de Petrer. Sabemos de ella a través de la web: Diplomas Ermitas de España y por la imagen que acompañamos tomada por uno de sus socios, EA5NM, de la que se desprende que se encuentra en una finca particular. Una de las tomas reproduce una placa conmemorativa con la leyenda: “Esta ermita dedicada a la Virgen de Fátima fue inaugurada y bendecida por Don Joaquín Ibáñez Nogueras en el día de la fecha. 24 de Mayo de 2015.”.

c30211_Diplomas Ermitas de España. EA5NM