Pego
Benigalip_Capilla de Casa Benigalip
Esta partida rural se sitúa a unos dos kilómetros al Este de Pego.
«…BENIGALIP: aldea y despoblado en el valle y partido judicial de Pego. Fué destruida en tiempo de la reconquista y, solo queda el nombre de la partida rural donde sin duda se hallaba situada…». (1)
«…BENIGALIB, Benigalip, Abengalit.- En tiempo de los árabes era una alquería del valle de Pego, de la que D. Jaime dió el 15 de abril de 1249 tierras a P[edro] de Berdun y otros compañeros suyos, como pobladores, y el 3 de mayo del mismo año, tierras a Domingo de Puigvert. En 15 de octubre de 1322 aún existía este lugar, que lo poseía Bernardo de Sarriá, del que hizo donación con otros al infante D. Pedro, conde de Ribagorza. Hoy sólo se conserva el nombre de una partida rural, donde, sin duda, se hallaba situado…». (2)
Después del despoblamiento a que se alude anteriormente se levanta una masía de grandes proporciones cuya construcción pensamos que sería en 1767, según da testimonio el reloj de sol situado en la fachada principal. Adosada a esta fachada principal, en su lado derecho y de construcción más reciente, por las características constructivas (finales del siglo XIX o principios del XX) aparece una pequeña edificación destinada a capilla. De unos 12 metros cuadrados de superficie, planta casi cuadrada y bóveda vaída, frente a la entrada en un altar imagen del Sagrado Corazón de Jesús y a su izquierda, acceso a la vivienda.
Actualmente, tanto la Masía de Benigalip como su entorno han sido reconstruidos manteniendo la configuración típica de una masía rural. Esta rehabilitación, promovida por el empresario D. José Manuel Zapata Sendra, vecino de Pego, en consonancia con las últimas tendencias referentes a nuevos usos para edificaciones singulares o recintos históricos, optó por convertir el antiguo edificio principal y su entorno en un espacio donde confluyen el pasado más lejano y el actual, orientado todo ello al ámbito de la restauración y hospedería con la denominación de “Casa Benigalip”.
(1) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1846. Tomo IV. Pág. 217.
(2) José Sanchis y Sivera. Nomenclator geográfico-eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia, 1922.
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Benixats_Ermita de San Sebastián
«…Ermita situada en la partida de Benixats que se corresponde con la antigua alquería morisca denominada Benumeya que conserva baños árabes. De carácter particular, pertenece a la familia Ortiz, de Pego…». (1)
Madoz hace la siguiente cita, sobre el lugar donde se encuentra la ermita de San Sebastián: «…BENIHUMEYA ó BENUMEA: aldea despoblada del valle y partido judicial de Pego, provincia de Alicante. A principios de este siglo aún contaba unos 30 vecinos; pero en la actualidad se halla inhabitada y cuasi destruida, quedando solo algunas casas, y la iglesia dedicada á San Sebastian…». (2) Y refiriéndose a Adsubia, cita el lugar de: «…Bonumea, despoblado de pocos años a esta parte, sin que existan de él otra cosa que la iglesia titulada de San Sebastian y algunos montones de escombros…». (3)
Hinojosa Montalvo, también hace referencia al lugar de Benumeya y nos dice: “…Desaparecido lugar mudéjar al Sureste de Pego. En 1528 fue dado a Pedro de Cabrera y otros. Quedan restos de edificaciones…”. (4)
Juan Antonio de Estrada dice: “…Benihumeya, lugar cercano á Pego y de su misma fertilidad, tiene 150 vecinos en una parroquia. Fue poblado por los Moros quando dominaban este Reyno, descendientes de Humeya, linage entre ellos estimado, de cuyo apellido huvo Reyes en Cordova, que fueron echados de ella, de los quales pudo llegar alguna familia por acá y poblar el lugar…”. (5)
Más extensa es la cita de Sanchis y Sivera: «…Benumea, Bonimea, Benimeya, Benihumeya, Benumeya. Dice el historiador y arabista Escolano (6), que en el campo, contribución y vecindad de Oliva había un castillo arruinado con este nombre, y una aldea que fué poblada por los descendientes de Humeya, de cuyo linaje hubo algunos reyes moros en Córdoba, y que al ser echados, acaso pudo alguna familia de ellos poblar este lugar. También es posible tomase el nombre de Ben Omeya, hombre de saber y buen entendimiento, que fué alcaide de Denia. En tiempo de Santo Tomás de Villanueva era un anejo de Favara, dependiente de Pego, con 18 casas de cristianos nuevos, donde el Beato Patriarca mandó construir una iglesia con la advocación de Santa Lucía. Después de la expulsión de los moriscos se otorgó carta-puebla en 8 de diciembre de 1611, para su repoblación. A principios del pasado siglo sólo existían algunas casas, y la iglesia, dedicada a San Sebastián. Hoy se cuenta como despoblado del valle de Pego…». (7)
«…La antigua alquería morisca de Benumea, que en el arreglo parroquial de 1574 había sido agregada a la nueva parroquia de Favara (Pego), fue repoblada en 1611, sin embargo, quedó despoblada a mediados del siglo XIX (otras fuentes afirman que el despoblamiento definitivo se produjo a principios del XX), y sólo queda, actualmente en estado ruinoso y en ocasiones utilizado como redil para el ganado, el templo de San Sebastián. Benumea no tiene libros parroquiales propios…». (8)
«…La ermita de San Sebastián se encuentra ubicada en la antigua alquería islámica de Benumeia. Esta alquería fue tras la expulsión de los moriscos una entidad de población anexa a Pego que sobrevivió hasta mediados del siglo XIX, quedando desde entonces definitivamente despoblada. La estructura actual de la ermita es fruto de una obra barroca de la primera mitad del siglo XVIII, aprovechando el solar y obra de la anterior mezquita aún visibles, la fachada se concibió con un estilo colonial similar al de la ermita de San Miguel, en ese momento se pretendía construir más una iglesia que una ermita. Por ello, se encargó el retablo mayor a Pere Joan Codonyer de Gandia, que vendría a sustituir el antiguo retablo de San Sebastián del fraile Nicolás Borràs. Más adelante, el 22 de enero de 1779, festividad de San Vicente Mártir, se colocó en el nicho del retablo mayor la imagen de San Sebastián, hecha en Valencia por Jaume Molins y enlucida por Vicente Cuevas.
En 1825, tiempo de grandes agitaciones sociales y revueltas, el estado ruinoso de la iglesia de Benumeia, así como también la de San Pedro de Favara, propiciaron que estos edificios sirvieron de refugio para malhechores. También sabemos que diez años después las cuarentenas se pasaban a Benuemia, pero la junta de sanidad no lo veía con buenos ojos y propuso la casa de Marc Cots en Atzaïla o la de Naia en Massil.
La misma junta decidía que en caso de cólera se destinaron a los enfermos al depósito y la ermita de San José. En 1855 el ayuntamiento planeó la construcción de un nuevo cementerio y, ante la epidemia de cólera que se estaba sufriendo, propusieron hacerlo en la partida de Benumeia, incluyendo la ermita, señal pues de que el lugar tenía que estar ya deshabitado del todo.
A raíz de la desamortización de bienes eclesiásticos de 1855 la finca que contenía la ermita -de poco más de dos fanecades– pasó al Estado. Después, el Estado la vendió en pública subasta a Juan Bautista Almela Seguí. Por compra judicial de julio de 1881, la adquirió Asensio Almela Tarrasó, tío del anterior. éste la permutó por otra tierra con el vicario Jaime Orts Vives en 1885 y, finalmente, en 1892 el modisto Fernando Cambrils se la compró a su cuñado vicario. Aunque, durante la gran cólera de 1885, la iglesia de San Sebastián fue destinada como lazareto custodiada por dos guardas.
Sin saber exactamente de quién era propiedad la ermita de San Sebastián, el modisto Cambrils se la hizo propia, y él mismo se encargaba de mantenerla y de ornamentarla cuando se celebraba la fiesta del santo; fiesta que pagaba y asumía el mismo. También mantenía la casa adjunta del ermitaño, que en 1909 habitaba Luis Bay Ferrer. Sin embargo, en 1906 un concejal del ayuntamiento protestó sobre el aprovechamiento indebido de la ermita y terrenos adyacentes, ya que según él no era de los particulares y había que aclarar si pertenecían al municipio o al Estado.
En su último testamento, fechado en 1911, el modisto Fernando Cambrils dejó la ermita de San Sebastián al abogado Rafael Vidal Bas, por la deuda de un préstamo personal que tenía con él. La ermita y tierra contigua pasó después a su hija Desamparados Vidal García, mujer de Manuel Ortí Olmos, cuya familia aún son los actuales propietarios…». (9)
Actualmente, tal como se observa en las imágenes, lo que fue la casa o mansión y la iglesia, presentan un estado de deterioro y abandono tan avanzado que hace predecir su pronta desaparición.
(1) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
(2) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1846. Tomo IV. Pág, 218.
(3) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845. Tomo I. Pág, 101.
(4) José Hinojosa Montalvo. Diccionario de historia medieval del Reino de Valencia. Valencia, 2002.
(5) Juan Antonio de Estrada. Población general de España, sus reynos y provincias, ciudades, villas y pueblos, islas adjacentes, y presidios de Africa. Madrid, 1768.
(6) Gaspar Juan Escolano, eclesiástico, historiador y arabista. Valencia 1560- Valencia 1619.
(7) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.
(8) Monumenta archivorum Valentina, XI. Facultad de teología “San Vicente Ferrer”. Inventari dels arxius parroquials de la Marina Alta. Valencia 2010.
(9) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.
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Benumeia_Iglesia de Santa Lucía
Ver: Benixats_Ermita de San Sebastián
Favara_Iglesia de San Pedro Apóstol
Favara de Pego, Favara o Fabara, era un lugar situado en los valles de Pego y actualmente es una partida del término municipal de Pego, a las afueras de la población, en zona industrial próxima a la carretera CV-700 hacia El Verger.
Madoz se refiere al lugar en los siguientes términos: «…FABARA: aldea despoblada de la provincia de Alicante, partido judicial y valle de Pego, llamado antiguamente Pago. Solo queda la iglesia que servia de parroquia con el título de San Pedro, teniendo por anejos á Benumea y Adsubia. La espulsion de los moriscos fue la única causa de su despoblación…». (1)
También cita el lugar de Favara, cuando se refiere a Adsubia: «…antes dependía del pueblo de Favara, del cual no resta sino la iglesia dedicada á San Pedro Apóstol…». (2)
Sanchis y Sivera, hace la siguiente referencia: «…Favara, Fabara. Era un lugar situado en el valle de Pego, a cuya iglesia pertenecía. En 12 de abril de 1420 lo compró Juan de Salanova. En 1535 se desmembró de Pego y se erigió en rectoría de moriscos, y más tarde en parroquia, con las alquerías Adzaneta, Benimeya (Benumea), Adzubia de los Rocas, Adzubia de Castillo y de Francés Miró, siendo Favara donde acudían los vecinos de las otras alquerías a la Misa que se celebraba los días festivos, cuya iglesia estaba dedicada a San Pedro, alternando con la de Benimeya, que también tenía iglesia. En tiempo de Escolano (3), su castillo estaba arruinado, y la alquería, que constaba de once casas, se despobló por completo en la expulsión de los moriscos, otorgándose carta-puebla en 1611 para su repoblación…». (4)
«…Favara es actualmente un despoblado entre Adsubia y Pego. No quedan restos ni edificaciones. Formaba parte de la rectoría de moriscos de Pego en 1535, y más tarde, en el arreglo de 1574, se erigió en parroquia independiente con los anexos de Adsubia, Atzeneta, Benumea y otras alquerías ya desaparecidas. Los pobladores de las alquerías vecinas acudían a la misa dominical de Favara en la iglesia dedicada a San Pedro o en la de Benumea.
En 1602 tenía 15 fuegos, que quedaron despoblados después de la expulsión. Se conserva carta puebla de los Borja y Centelles de 1611. En algún lugar hemos leído que ya estaba deshabitada en el siglo XVIII, pero los libros parroquiales conservados evidencian que en 1851 todavía se anotaban partidas sacramentales. Su despoblación definitiva sería muy probablemente a finales del siglo XIX…». (5)
«…El templo dedicado a San Pedro Apóstol se construyó aprovechando la antigua mezquita de la alquería islámica de Favara, en la que se reunían todos los musulmanes cuando debían rendir homenaje al nuevo señor en cualquier toma de posesión. Favara se convirtió en el siglo XVI en rectoría para dar culto a los nuevos cristianos de Atzeneta, Favara, Benumeia y Adsubia. Después, en la segunda mitad del siglo XIX, la ermita se transformó en el panteón familiar de la saga del Mayorazgo Cendra…». (6)
(1) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1847. Tomo VIII. Pág. 7
(2) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845. Tomo I. pág. 101.
(3) Gaspar Juan Escolano, Valencia 1560-Valencia 1619.
(4) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.
(5) Monumenta archivorum Valentina, XI. Facultad de teología “San Vicente Ferrer”. Inventari dels arxius parroquials de la Marina Alta. Valencia 2010.
(6) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.
c26631_Juan Bautista Bisquert Cendra
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Heretat de Sant Joan_Ermita de San Juan
Ermita de propiedad particular situada en la Finca Heretat de Sant Joan, al borde de la CV-712, que desde Pego conduce a Vall d’Ebo.
«…Al resguardo del castillo de Ambra había, desde el siglo XV, una ermita dedicada a San Juan, en la que dicen que habitó un ermitaño anacoreta llamado Joan Maimó. En esa ermita, años después, se instaló un retablo del titular obra del fraile y pintor Nicolás Borrás. Se trata de una obra del año 1588, instalada en la ermita en 1591, que representa el bautismo de Jesús muy parecido al San Juan Bautista de la iglesia de Beniarjó (Valencia). Este retablo fue espléndidamente restaurado por la Generalitat Valenciana en 2010. Como señala el compañero Rafael Ruiz, el retablo, que es una pintura al óleo sobre tabla, se presenta “…con la pintura central del bautizo de Jesús por San Juan en el río Jordán, en la parte superior la figura de Dios Padre creador del universo. La predela en la parte inferior consta de tres pinturas: en el centro, Jesús muerto con la Virgen y María Magdalena, en la parte izquierda, San Juan encarcelado, y en la parte derecha, Salomé con la cabeza del Bautista…”.
En la visita general de 1594 encontramos las primeras referencias de la ermita. Su renta anual era lo que se sacaba por el alquiler de unas tierras anexas, alrededor de ocho libras. El visitador encontró la ermita bien aderezada con su retablo de figuras bueno, y en aquellos años ya había ermitaño al que los jurados le dieron la renta que pudiera sustentarse con dignidad, ya que no podía vivir sólo de la caridad.
El ayuntamiento -como también hacía con la ermita de San Antonio- era el encargado de nombrar el ermitaño de San Juan. El 1764 nombró a Joan Sanchis añadiendo los capítulos de su oficio: “…Devers cuydar aseo y limpieza de la hermita. Cultivar las tierras a ella anexas. Que entienda la precisa obligación de residir en ella. En que los dias festivos Haya de servir en la parroquial los oficios divinos. Conservar los hornamentos limpios y decentes. Que mire la conservación de la hermita y habitacion del hermitaño. Devers cuydar de que Dentro de la hermita, ni miedo personas mayores ni menores se hable, se juege, ni se falte al Respeto ni veneración del Lugar sagrado…”. También tenemos constancia del inventario de los ornamentos de la ermita de aquel año: “…Un chaliz de bronce dorado, con super copa, y patena, de plata sobredorada. Otrosi: una casulla, con super estola y dos manípulos de damasco blanco. Otrosi: un frontal tela de seda. Otrosi: Otros frontal tela de lana. Otrosi: dos albas, la una usada. Otrosi: dos amitos el uno usada. Otrosi: un singular de hilo. Otrosi: tres purificadoras. Otrosi: tres pañitos para el lavabo. Otrosi: tres manteles, los dos con encaxes. Otrosi; un misal nuevo, Y OTROS viejos. Otrosi: un par de Vinagreras de vidrio. Ootrosi: un atril de madera. Otrosi: un hostiario de hoja de lata. Otrosi: dose candeleros plateados usados. Otrosi: una campanilla pequeña de metal. Otrosi: una lampara de asofar. Otrosi: una campana de metal, en el campanario. Otrosi: un Cazon para el vestuario con serraja y llave. Otrosi: un confessionario. Otrosi: una silla de respaldo encordada. Otrosi: en el altar del Santo Cristo, dos manteles, los Unos viejos. Otrosi: en el altar de San juan, una ahora, y una cruz de la Casa Santa. Otrosi: una misa larga, y un banco de madera. Otrosi: un lienzo de la Virgen de Agosto, y Otros de San Francisco Xavier, con sobre guarniciones corladas. Otrosi: una escalera de madera. Otrosi: viente y quatro reboltones de pino. Otrosi: una Jasen de alamo. Otrosi: tres tablas de pino. Ultimamente: seis tablas de SIPRI…”.
El 1804 el pavorde Joan Sala delegó en el apoderado de la familia, Carlos Lamorós, porque comprara la heredad de la ermita de San Juan Bautista que se había enajenado de los bienes pertenecientes a las obras pías e iba a ponerse en pública subasta. La heredad estaba formada por 10 jornales de tierra (parte montaña, parte inculta y parte cultivada), con uso y aprovechamiento de un abrevadero, redonda y cañadas para el ganado, y una fábrica de ladrillos que era del común del pueblo. Por todo ello, el pavorde Sala dio 1.700 libras. Tenía la intención de hacerse allí un gran caserón, junto a la ermita, que sirviera de lugar de descanso a su agitada vida académica y la mejora de su delicado estado de salud. Pero no pudo disfrutar de la heredad ya murió al cabo de dos años. A su muerte la heredad pasó a su sobrino Feliciano Sala, hijo de su hermano Pedro Pascual. No sabemos si la ermita siguió siendo del pueblo y el ayuntamiento su patrón…». (1)
Actualmente, como se dice al principio, la Heretat de Sant Joan es propiedad privada perteneciente a la familia Sala.
(1) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.
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c26592_Ermita de Sant Joan integrada en la casa de Juan Torres Sala. Foto: Vicent Gilabert.
Pego_Capilla de la Residencia San Juan de Dios
Existió un antiguo convento de Padres Franciscanos fundado en 1664. Entre sus pertenencias se encontraba una iglesia de una sola nave, amplia y capaz. El convento era sólido, con un patio central diminuto, de estilo renacimiento sumamente sencillo, de la segunda época alcantarina.
Durante la invasión francesa se disolvió la comunidad, regresando al finalizar ésta. En 1835, como consecuencia de la Desamortización de Mendizábal, los monjes fueron exclaustrados y el edificio incautado por el Ayuntamiento.
Del conjunto subsiste únicamente un ala destinada a residencia geriátrica. El resto de las edificaciones fueron derruidas, construyéndose en los solares, además de viviendas, edificios destinados a mercado municipal, Juzgados de Paz y Policía Local.
Dentro de la Residencia se encuentra una pequeña capilla destinada al culto, donde se celebra misa los días festivos.
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Pego_Capilla de la Virgen del Remedio
«…A mediados del siglo XIX existía en el número 17 de la calle Mayor una ermita o capilla dedicada a la Virgen del Remedio. Debía ser muy pequeña, una capilla familiar dentro de la casa don Francisco Pascual Peris, pero de ella hoy no queda ningún vestigio…» (1)
(1) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.
Pego_Capilla de San Agustín
Situada en la calle San Agustín.
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Pego_Capilla de San Lorenzo
«…En una de las esquinas de lo que fue la villa medieval, en la calle de Abajo, se encuentra la capilla de San Lorenzo. Es de reducidas dimensiones y presenta un enrejado que custodia la imagen del santo. Esta capilla-oratorio de propiedad particular fue construida en torno a 1880 por un vecino de esa calle, José Matheu Mompó…». (1)
Actualmente la antigua calle de Abajo es denominada calle de San Lorenzo y se sitúa a espaldas de la Capilla del Ecce Homo. Abre sus puertas únicamente el día 10 de agosto, festividad del Santo.
(1) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.
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Pego_Capilla de San Luis
La primitiva Capilla de San Luis se encontraba situada en la calle del mismo nombre, en su confluencia con la Placeta de San Luis. Desaparecido el edificio tal como puede verse en la primera de las fotografías, la imagen se ubicó en otra vivienda de la citada, calle San Luis.
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Pego_Capilla de Santo Domingo
Situada en la calle Santo Domingo.
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Pego_Capilla del Ecce Homo
Citada por Madoz: «…una hermosa capilla titulada de Ecce-homo, de mucha veneracion, construida á espensas del pueblo en 1759, la cual es de arquitectura compuesta, cuadrada por el esterior, y ochavada por el interior, con tribunas, buena torre, órgano y adornos de bastante gusto, entre los que se encuentran dos cuadros del célebre Juan de Joanes…». (1)
«…Hay que mencionar también la capilla del Ecce-Homo, cuya imagen es muy artística y venerada: dicha capilla, más suntuosa que el templo parroquial, es una rotonda octógona, con buenos altares y majestuosa cúpula, y fué construida en 1759…». (2)
«…Capilla urbana situada en el centro de la ciudad, en la calle del Ecce Homo, cerca de la Iglesia Parroquial y el Ayuntamiento.
Tiene sus orígenes en el antiguo Hospital de la Villa, que ocupó el mismo lugar que la actual capilla. La Cofradía de la Purísima Sangre estaba asentada en un altar de la capilla de dicho Hospital y se tiene la primera noticia de la imagen del Ecce Homo en el año 1667. Tanta era la devoción de los hijos de Pego tenían al Ecce Homo, que finalizando el siglo XVII pensaron ampliar su capilla. Se realizó un primer intento el año 1700, pero no se pudo llevar a efecto.
Para el año 1757, se derriba el viejo hospital, por lo que hubo que llevar varias imágenes a la iglesia parroquial y se retomó la idea de construir una nueva capilla. Para ello se contó con el arquitecto Fray Francisco Cabezas, realizador también de los conventos de San Mauro de Alcoy, Santa Bárbara de Alcira, Santa Faz de Alicante y la iglesia de San Francisco el Grande de Madrid. Fue colocada la primera piedra el 1 de noviembre de 1759, con gran solemnidad y bendecida el 29 de diciembre de 1776, o sea once años más tarde, continuando las obras de ornamentación, hasta el año 1785.
El edificio, que comprende el templo, campanario y dependencias, está realizado de gruesa mampostería con juntas de mortero de cal y esquinas, zócalo y portada de piedra picada; cubierta con cúpula peraltada de tejas vidriadas en azul. La fachada principal, orientada al Oeste, tiene portada de vano en dintel, pilastras dóricas a los lados, entablamento con este texto: A 1 DE NOV. DE 1759 y pináculos gallonados en los extremos. Sobre la puerta, se repite el mismo orden, pero con tímpano de arco de medio punto, que envuelve una hornacina con imagen de piedra del Ecce-Homo; el campanario, de planta triangular, ocupa la esquina septentrional.
La planta es octogonal, dentro de un contesto rectangular; cada lado forma una capilla, excepto a los pies que está la entrada, precedida de un atrio interior y la cabecera que aloja el camarín; rodea a éste un orden clásico de columnas con pedestal, capiteles corintios y entablamento. Cada esquina del octógono, tiene doble pilastra en ángulo con basa, capiteles corintios y entablamento de amplia cornisa, de la que arrancan arcos fajones que sostienen la cúpula sobre tambor.
Las capillas son poco profundas, se cubren por bóvedas de cañón, sobre ellas existen tribunas cubiertas de arcos rebajados sobre impostas y antepecho con barandillas de hierro.
Esta iglesia, tenía un rico ajuar, en el que participaron notables artistas de la época. De Antonio de Villanueva, pintor y arquitecto nacido en Lorca (1714-1785), era el lienzo del Bautismo de Jesús en el río Jordán que existía en la capilla del Ecce Homo. En 1860 fue realizada la reja de bronce del presbiterio; en junio de 1906, fue renovado el pavimento de la capilla. Muchas otras mejoras fueron realizadas hasta la profanación de 1936. Se restauró en el año 1956, y recientemente se ha realizado la restauración de los medallones de la cúpula…». (3)
(1) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-histórico-estadístico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XII. pág-756
(2) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.
(3) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
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Pego_Cementerio Municipal y Capilla
«…un cementerio á 500 pasos de la población hacia el Norte, que no perjudica á la salubridad…». (1)
Con anterioridad a la referencia de Madoz, disponemos de la siguiente cita de la antigua ciudad: «…El origen de las murallas de Pego es indiscutiblemente cristiano medieval conociéndose numerosas referencias textuales a la creación de la villa y a sus murallas que no se hallaban terminadas a principios del siglo XIV. De la anterior alquería de Uixola, situada en el mismo emplazamiento, no queda ni rastro, ya que sólo se conocen arqueológicamente restos del cementerio islámico extramuros (actual calle Mayor). El recinto poseía hasta 16 torres. Todo este nuevo conjunto sería destruido parece que parcialmente durante la Guerra de Sucesión, desapareciendo definitivamente poco después. Los restos actuales consisten en varios lienzos, incorporados casi siempre a otras construcciones. Destaca el llamado Portal de Sala, uno de los accesos de la primitiva muralla. Se abre en el número 20 de la calle San Agustín. Quedan junto a él restos visibles de lo que fue la torre anexa cuadrada que defendía la entrada…». (2)
El actual cementerio, próximo a la población, se localiza al Norte de la misma. Aunque desconocemos la fecha de su inauguración, pensamos que es el mismo que cita Madoz. El acceso principal está orientado al Sur y en el lado Este del recinto se encuentra la capilla o ermita, que está a disposición pública para depositar el féretro dado el caso que no se pueda dar sepultura el mismo día.
(1) Pascual Madoz. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XII, pág. 756.
(2) Ayuntamiento de Pego.
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Pego_Convento e Iglesia de la Sagrada Familia.
Existió antiguamente en Pego un convento de Alcantarinos o Descalzos dedicado a San Antonio, cuya fundación se puede datar en la década de 1660. A consecuencia de las leyes desamortizadoras, en 1835 los Religiosos fueron expulsados de este convento y el Municipio de la Villa se incautó del edificio. (Estaba situado en lo que conocemos actualmente como Plaza del Mercado y del primitivo conjunto únicamente subsiste un ala, ocupada por la residencia geriátrica Residencia de San Juan de Dios).
«…Existía un convento de franciscanos fundado en 1670, el cual sirve ahora para hospital y asilo de pobres, servido por Hermanas Terciarias Franciscanas, desde el 19 de marzo de 1890. Los religiosos franciscanos se reintegraron a Pego, estableciendo una residencia bajo la advocación de la Sagrada Familia, el 5 de febrero de 1892, los que han construido un nuevo convento con hermosa iglesia ojival de excelentes proporciones y sobrio decorado…». (1)
«…En Pego, como en otras poblaciones en las cuales habían existido conventos de la Orden, el amor al hábito franciscano no llegó a extinguirse por completo y, a finales del siglo XIX, llegaron los primeros religiosos instalándose provisionalmente en una casa particular, que sirvió de Residencia mientras se construía el nuevo convento en las afueras de la población.
El 2 de febrero de 1892, se colocaría solemnemente la primera piedra. Las obras del convento e iglesia dirigidas por Fr. Maseo Company, según los planos trazados por él, fueron iniciadas con grande empuje, y en 25 de julio de 1894 ya pudo inaugurarse el local destinado para Oratorio provisional, que comprendía la planta baja de la fachada del Sur en toda su extensión. Al propio tiempo se inauguraron también nueve celdas para igual número, de religiosos que formaban en aquella sazón la Comunidad.
La edificación del convento e iglesia fueron adelantando sin desmayo gracias a la eficaz cooperación y fervorosos alientos de los vecinos de Pego, y en 6 de abril de 1901 se inauguró con grande aparato, y según las preces del Ritual se bendijo, el nuevo y grandioso templo de puro estilo gótico dedicado a la Sagrada Familia.
Posteriormente se fueron introduciendo diversas mejoras en el interior del convento, tales como la construcción del abovedado del actual refectorio, elevación y cubierta del campanario, explanación de la plaza, construcción de las capillitas para el Vía-Crucis etc…». (2)
«…En el exterior se desarrollan cuatro contrafuertes a cada lado de sus arbotantes. Su fachada es una pantalla maciza. Tiene dos alturas: la inferior contiene una puerta de acceso con arco apuntalado y el superior contiene una vidriera y un ojo de buey con ventana. La fachada tiene una cornisa recta con punta central coronada con una cruz y dos górgolas. El campanario se desarrolla en cuatro cuerpos.
El estilo del edificio conventual se enmarca dentro del neogoticismo y está formado por una planta basilical con crucería y una nave con capillas laterales comunicadas entre si y un coro a los pies. El ábside es plano en el exterior y se desenvuelve en el interior como un cuerpo poligonal de tres lados. Detrás tiene la sacristía y en el lado septentrional, la Capilla de la Comunión, con planta rectangular. Todo cubierto con bóvedas de aristas y el crucero con bóveda estrellada.
El interior está muy decorado, cada capilla tiene su retablo y su imagen con lienzos al fresco pintados en los laterales por Remigio Siscar, todo con similitudes formales con el altar mayor, el cual contiene un retablo dedicado a la Sagrada Familia. En su claustro se encuentra la figura de Fray Pascual Nadal, mártir en China e hijo de Pego…». (3)
(1) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.
(2) Franciscanos de Valencia. Acción Antoniana
(3) Excmo. Ayuntamiento de Pego. Concejalía de Turismo.
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Pego_Convento e Iglesia de San Antonio de Padua
«…Antiguamente existió en Pego un convento de Alcantarinos o Descalzos dedicado a San Antonio, datando su fundación del año 1664. Expulsados en 1835 los Religiosos de este convento, el Municipio de dicha villa se incautó del edificio…». (1)
Años después, Madoz se refiere al convento e iglesia: «…Hay tambien un convento que fue de franciscanos, fundado en 1670, cuya iglesia es de arquitectura dórica, y se halla abierta al culto, habiéndose destinado lo restante del edificio á sala capitular interina, cárceles y escuelas…». (2)
«…Existía un convento de franciscanos fundado en 1670, el cual sirve ahora para hospital y asilo de pobres, servido por Hermanas Terciarias Franciscanas, desde el 19 de marzo de 1890. Los religiosos franciscanos se reintegraron a Pego, estableciendo una residencia bajo la advocación de la Sagrada Familia, el 5 de febrero de 1892, los que han construido un nuevo convento con hermosa iglesia ojival de excelentes proporciones y sobrio decorado…». (3)
El convento de Franciscanos Alcantarinos o Descalzos fue fundado en 1664. Entre sus instalaciones existía una iglesia de San Antonio de Padua, de una sola nave, amplia y capaz. El convento era sólido, con un patio central diminuto, de estilo renacimiento sumamente sencillo, de la segunda época alcantarina.
Durante la invasión francesa se disolvió la comunidad, regresando al finalizar ésta. En 1835, como consecuencia de la Desamortización de Mendizábal, los monjes fueron exclaustrados y el edificio incautado por el Ayuntamiento.
Del conjunto subsiste únicamente un ala del convento destinada actualmente a residencia geriátrica. El resto de las edificaciones fueron derruidas, construyéndose en los solares, además de viviendas, edificios destinados a mercado municipal, Juzgados de Paz y Policía Local.
(1) Hermanos Franciscanos. Valencia, Aragón y Baleares
(2) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XII. Pág. 756.
(3) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.
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Pego_Ermita de San Joaquín
Al Suroeste del casco urbano se localiza el llamado Paseo del Calvario (Passeig del Calvari) que en su final llega hasta un recinto acotado mediante rejería. A partir de este punto y jalonado por los casalicios de un Vía-Crucis el trayecto, al amparo de la sombra de los tradicionales cipreses y otros árboles, concluye en la ermita de San Joaquín.
El Calvario, construido en 1580, sería restaurado en los años 1891 y 1940. Hemos de reseñar que los casalicios del Vía-Crucis incorporan retablos cerámicos típicamente valencianos, es lo más antiguo del conjunto pues se remontan al siglo XVII.
«…La ermita de San Joaquín. Propiedad de la familia Sala, es una construcción del siglo XVIII (1760), restaurada en 1891. En el acceso se puede contemplar la cerámica valenciana que decora las capillas recordando la Pasión de Cristo y en su interior lienzos sobre la Anunciación y la Adoración los Pastores…». (1)
«…Es una ermita de planta cuadrangular con paramentos blanqueados y cubierta de tejas piramidal sobre la que se levanta una especie de espadaña ciega de curiosa factura. Grandes dovelas rectas enmarcan la puerta rectangular, en cuyo dintel descansan tres cruces en bajorrelieve. Por encima de ellas y bajo el alero un tejadillo vidriado protege el retablo cerámico de la última estación del Vía Crucis…». (2)
El conjunto incluye también el panteón de la familia Sala. Edificio de orden neogótico en el que sobresale sobre la fachada la leyenda con grandes caracteres: BEATI MORTUI QUI IN DOMINO MORIUNTUR, (Dichosos los muertos que mueren en el Señor).
(1) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.
(2) Ermitas y Santuarios de la Comunidad Valenciana.
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Pego_Ermita de San José
«…Situada en el paseo Cervantes al Suroeste de la población. Está asentada, posiblemente, sobre la antigua mezquita de Atzaneta, que formaba parte de un grupo de casas o alquería. En el siglo XVII, con el crecimiento de Pego, se integraría en el núcleo urbano y se convertiría en el centro religioso de este barrio. Aunque el edificio original se construyó en 1677, lo que vemos ahora data de principios del siglo XX…». (1)
«…Es un edificio adosado pero dejando libre la fachada y el costado derecho. La obra es de mampostería con contrafuertes internos y cubierta a dos aguas. La fachada es rectangular, casi cuadrada en la que destacan: la puerta con arco escarzano, enmarcada con fajón liso, retablo cerámico alusivo al titular y ventana en arco de medio punto que da luz al coro y a la iglesia. La planta es de nave única rectangular y mide 30,65 por 9,57 metros. Los contrafuertes internos determinan capillas a los lados y estando perforados facilitan la deambulación. A los pies tiene coro y a la cabecera el presbiterio elevado tres escalones y con retablo neoclásico entre dos pequeñas estancias, una de las cuales es la sacristía…». (2)
«…No sería descabellado pensar que la ermita de San José se levantó sobre el solar que ocupaba la mezquita de la alquería de Atzeneta, la cual aún existía a finales del siglo XV y estaba muy cerca de la fuente del pueblo.
Tras la expulsión de los moriscos la alquería fue repoblada por cristianos y se convirtió en un lugar dependiente de Pego, pero en poco tiempo, debido al crecimiento urbano, se anexionó a la ciudad como un barrio.
En 1640 los vecinos de Atzeneta pidieron al Consejo poder construir, pagándolo ellos, una ermita dedicada a San Francisco. Sin embargo, el proyecto quedó en suspenso hasta que el 22 de marzo de 1673 el Consejo municipal decidió que a esa ermita se le cambiaba la advocación por el de San José y se hiciera en el Pla de la Font, de la misma forma y manera que la de San Antonio Abad.
Pero la obra no iba adelante seguramente porque al mismo tiempo se estaba trabajando en la iglesia, reconstruyéndose el techo, y también porque se emprendía la restauración del retablo mayor de la iglesia parroquial, obra de Gaspar Asensi.
La fiesta de San José sabemos que ya se celebraba en 1674 y que el padre guardián del convento de Pego se negó a predicar el sermón al santo si no se le pagaba nada. El 3 de diciembre de 1674 el Consejo determinó que se celebrara como era en San José por mucho que le deben, el día después de San Roque.
Por lo tanto, suponemos que la obra de la ermita comenzó en 1673 y que se acabó de construir en 1677 con la obra del tejado. Hay noticias que nos dicen que al lado de donde hoy está ubicada la ermita de San José existía la fábrica de ladrillos del pueblo y que al empezar la obra se trasladó más arriba de donde estaba.
La ermita es de nave única que acaba en un pequeño altar. La fachada es casi cuadrangular sin mucho decoración en la puerta. Destaca en la fachada la solución del aparato de obra que guarda la campana, muy parecido al de las otras ermitas de la población. Arriba de la puerta hay un panel cerámico de San José, colmatado con una ventana de pobres soluciones, con arco de medio punto alargado. El modelo constructivo de la fachada parece ser producto de la reconstrucción de principios del siglo XIX, ya que la simetría no va acorde a la manera constructiva de las ermitas rurales. Por ello, la espadaña que alberga la campana parece ser del edificio original, mientras que la fachada es muy posterior. Podemos constatarlo con el mismo techo, a dos aguas, lo que no explica la rectitud de la fachada, que originariamente tendría líneas mucho más angulosas, de estilo colonial, como en el resto de ermitas de los pueblos, y en general con la tipología constructiva de las ermitas valencianas.
Su interior también es posterior, muy pobre de soluciones artísticas. Sólo vemos algunas capillas laterales, todas ellas añadidas con posterioridad. Poca ornamentación debido a la secularización del arte a principios de siglo, convirtiéndose la ermita en un lugar mucho más popular y poco artístico.
A principios del siglo XIX, la ermita de San José sirvió de escuela de niños igual que la ermita de San Miguel.
Actualmente ha sufrido una importante intervención de restauración del techo, a instancias del rector Jose Daniel García Mejías, lo que ha sacado a la luz elementos originales de gran belleza…». (3)
(1) Excmo. Ayuntamiento de Pego.
(2) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
(3) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.
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Pego_Ermita de San Miguel
«…Se ubica en el antiguo arrabal que crecía junto la puerta de Oliva o del Mayorazgo. La ermita es una de las construcciones más antiguas que se conservan en Pego, pues su construcción puede datarse entre los siglos XIV y XV, dentro del gótico valenciano…». (1)
«…Al parecer se construyó, en el entonces arrabal, para uso exclusivo de los moriscos, en lo que se ven las directrices de Felipe II. Por ello, y por sus características arquitectónicas se puede considerar del siglo XVI. Se trata de un edifico entre medianeras, construido de mampostería, con arcos diafragmas y cubierta a dos aguas con teja árabe sobre techumbre de madera. La fachada, orientada a Levante, es poligonal con el perfil superior en curva central cóncava e inversa en los laterales, puerta en dintel a la que se accede por tres escalones y hojas cubiertas de chapa de cinc. Sobre la puerta tiene dos mosaicos, uno con el número 3 y otro con el rótulo: Ermita de San Miguel, más arriba, retablo cerámico representando a San Miguel entre dos óculos redondos.
La planta es de nave única rectangular dividida en tres tramos por arcos diafragmas apuntados. Los arcos son muy abiertos y arrancan desde el suelo. Sostiene tres vigas longitudinales a caja, once asnillas transversales y tableros de madera que sostienen el tejado. Las paredes, enlucidas en blanco, ostentan una moldura alta, a modo de pequeña cornisa, que recorre todo el perímetro de la ermita, incluidos los arcos diafragmas, con lo que junto a un púlpito, la falta de banco perimetral, el retablo neoclásico y la sacristía, se desvirtúa el estilo original. Alberga la ermita un lienzo de San Miguel, de autor desconocido y datado a finales del siglo XVII, que fue restaurado en 1990, en la Universidad Politécnica de Valencia, y que apunta posiblemente a la fecha de las innovaciones descritas…». (2)
«…En el padrón de riqueza (llibre de la peita) de finales del siglo XV, ya encontramos las primeras referencias a la ermita de San Miguel. En el trabajo del amigo Javier Martí sobre el parcelario medieval de Pego encontramos que: “…frente al avance del proceso urbanizador por el sur de la población, el arrabal del norte, el ravalet, crece a un ritmo más pausado. A finales del siglo XV sólo encontramos algunos albergues al inicio del camino de Oliva, que apenas nos atrevemos a representar por la imprecisión de los hitos, muchos de ellos con campos de cultivo. La ermita de San Miguel, la referencia más característica del barrio en momentos posteriores es entonces una capilla rural, al borde del camino y rodeada de tierras…”. Efectivamente, la ermita de San Miguel tuvo que construirse en el siglo XV, al tiempo que la ermita de San Juan y quizás también la de San Antonio.
Según José Martínez Rondán la ermita de San Miguel se bendijo el año 1566. Pero esto debería ser una obra de reconstrucción o de acondicionamiento que habría que ubicar en el contexto del proceso de evangelización de los moriscos. Por la visita eclesiástica de 1583 sabemos que la ermita estaba a cargo de los jurados de la villa y que tenía una renta anual de una libra y siete sous (moneda de la época). También sabemos por el mismo documento, que la ermita estaba maltratada y desolada y por eso el visitador general mandó a los jurados que la dirigieron, el alicatado.
En la posterior visita de 1591 el visitador se quejó de que no tenía ermitaño y que en el altar sólo había un retablo de San Miquel. Por lo tanto, mandó a los jurados mejorar el altar y enladrillar el suelo de dicha ermita y reparar la cubierta que, según vió estaba muy derruida. Aunque en 1601 se tuvieron que hacer nuevas obras de consolidación en la ermita, lo más importante es una noticia de 1603 donde nos habla del retablo de la ermita… De este retablo, que seguramente presidiría el altar mayor, hoy no se sabe nada porque ha desaparecido. Pero con esta noticia confirmamos que Nicolás Borrás, fraile y pintor natural de Cocentaina, dejó su huella artística en la ermita de San Miguel, así como la dejó en las de San Sebastián y San Juan.
En 1668 el consejo municipal de la ciudad decidió iniciar obras en la ermita dado su estado de deterioro.
El 1692 un albañil llamado Agustín Navarro quería hacerse una casita junto a la ermita. el consejo tuvo a bien facultar al obrero para que obrara su casa pero a cambio de la concesión de la licencia de obras, Agustín Navarro tenía la obligación de velar por la ermita durante su vida. Tenemos aquí pues el primer ermitaño documentado de la ermita de San Miguel.
En el año 1694 todavía no se había consolidado la ermita y seguía en peligro de derrumbe. La intervención pasaba por construir unos estribos o contrafuertes en los laterales para restar la tendencia a abrirse desde la vuelta de la cubierta. Era una solución constructiva característica de la época, como en la ermita de San Antonio o como en la misma iglesia arciprestal de la villa.
Parece ser que después de esta actuación de urgencia la ermita por fin quedó consolidada o al menos apuntalada por no derrumbarse. Sin embargo, hubo de realizarse, ya en el siglo XVIII, otra actuación mucho más importante que le cambió la fachada, de estilo colonial, muy parecida a la de San Sebastián de Benumeia, coincidiendo con el auge económico y demográfico de mediados del setecientos.
Pocos documentos posteriores a estos datos hemos podido encontrar alrededor de la ermita de San Miguel, sobretodo durante los siglos XIX y el XX en que se harían actuaciones de consolidación y restauración importantes para hacer frente al paso del tiempo. Sólo sabemos que durante algún tiempo del siglo XIX la ermita sirvió de colegio electoral y también de escuela.
Más adelante, en 1990 se restauró el lienzo de San Miguel, de autor desconocido, una obra pictórica que el equipo de restauración de la Universidad Politécnica de Valencia fechó hacia finales del siglo XVII. hace algunos años también la ermita recibió la donación de un lienzo de San José obra del pintor pegolino Justo Almela Company, discípulo de Sorolla…». (3)
(1) Excmo. Ayuntamiento de Pego. Concejalía de Turismo.
(2) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
(3) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.
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Pego_Ermita de San Vicente
«…De 1629 es la referencia acerca de una ermita dedicada a San Vicente, cerca de la iglesia. Es la primera y única referencia a una ermita dentro de las murallas de la villa y dedicada al santo predicador. No es descabellado pensar que en el lugar donde predicó a principios del siglo XV, o cerca de él, posteriormente se le dedicara una ermita en recuerdo de aquel hecho extraordinario. Con el paso del tiempo esta ermita, que sería de reducidas dimensiones, desapareció y en el lugar donde posiblemente estaría ubicada colocaron un panel cerámico que, sin embargo, no hace referencia a ermita alguna…». (1)
(1) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.
Pego_Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora
Pego es un municipio situado en el Noreste de la provincia de Alicante, en el límite con la provincia de Valencia, en la comarca de la Marina Alta, concretamente en la subcomarca de Los Valles de Pego, de la que es capital.
«…PEGO: Villa con ayuntamiento, cabeza del partido judicial de su nombre en la provincia de Alicante…, situada en una pequeña altura á la margen derecha del río Bullent ó Calapatar, dista ¼ de hora del monte Bodoix y ½ del de Mostalla; reinan generalmente los vientos del Este y Oeste; su clima es templado, y las enfermedades mas comunes catarros. Estuvo murado por los árabes, conservándose todavía dos puertas con sus almenas y torreones, habiéndose derribado otro en el año 1842 para ensanchar la plaza. Tiene 1,150 casas de un solo piso comunmente y distribuidas para los usos de un pueblo agricultor, las cuales se reparten en varias calles cómodas y limpias, y cuatro plazas, dos de ellas bastante regulares. Hay casa abadía, pósito, un hospital para enfermos pobres fundado en tiempos remotos, cuya dirección y administración está a cargo de un mayordomo nombrado por el ayuntamiento, y cuyas rentas ascienden á 3,042 reales, 117 maravedis, suficientes para las estancias que anualmente tiene: escuela de niños, á la que concurren 40, dotada con 2,000 reales; otra de niñas con 30 de asistencia y 1,900 reales de dotación; iglesia parroquial (La Asunción), de término, servida por un cura y un vicario, ambos de provisión ordinaria, y 16 beneficiados que al parecer han quedado reducidos á nueve: es un edificio de poca solidez, de orden toscano por su base, y el capitel del dórico; sus paredes son de mampostería, y los cimientos de cantería. Hay también un convento que fue de franciscanos, fundado en 1670, cuya iglesia es de arquitectura dórica, y se halla abierta al culto, habiéndose destinado lo restante del edificio á sala capitular interina, cárceles y escuelas; una hermosa capilla titulada de Ecce-homo, de mucha veneración, construida á espensas del pueblo en 1759, la cual es cuadrada por el esterior, y ochavada por el interior, con tribunas, buena torre, órgano y adornos de bastante gusto, entre los que se encuentran dos cuadros del célebre Juan de Joanes; dos ermitas dedicadas á San José y San Miguel, que nada contienen de notable: un cementerio á 500 pasos de la población hacia el Norte, que no perjudica á la salubridad, y una fuente pública con cinco caños, abundante y de buenas aguas, de la que se surten los vecinos para sus usos…». (1)
«…Pego. Es el nombre de una villa de 11.000 habitantes, con parroquia de término de segunda, y arciprestazgo. Desde la más remota antigüedad debió estar habitado el término, pues en diversas partidas, especialmente en las de Atzahila y la Bastida, se han encontrado abundantes restos de cerámica ibérica, romana y griega, incluso monedas imperiales. […] En la Crónica del invicto Rey [Jaime I] se menciona Pego varias veces, pues fué teatro de las revueltas que produjo la sublevación de los moros capitaneados por Al-Azrach. […] El rey Pedro concedió, en 11 de septiembre de 1279, el castillo y todo el valle de Pego, con sus términos y pertenencias, a Berenguer Suave, Guillermo de Pelagiano, Jaime Puig y Bernardo de Pelagiano, ciudadanos de Barcelona, y la facultad de distribuir dicho valle y el término del castillo a hombres de Barcelona, con tal que hicieran su residencia personal en el término del castillo, es a saber, ubi fiet villa sive pobla, o sea en el lugar donde se había de hacer villa o población. Han pertenecido dichos lugares al infante D. Pedro, por donación hecha en 25 de febrero de 1260; a Raimundo Villanueva, por donación hecha en 28 del mismo mes de 1287; al conde de Ribagorza; el infante D. Pedro en 1325, y últimamente al duque de Gandía cuya casa tuvo después siempre el señorío. En las revueltas de la Unión y después en las Germanías, tomaron parte muy activa aquellos habitantes. Después de la expulsión de 1609, quedaron muchos lugares desiertos. Cuéntanse los despoblados Favara, Adzaneta, Castelló, Benisaleyna, Benigamin, Beniarrupaix, etc.
La cristiandad es antiquísima, y su iglesia, que ha tenido hasta 16 beneficiados, ha estado siempre dedicada a la Asunción de Nuestra Señora: es bastante capaz y vistosa, de estilo toscano, construída hace poco más de dos siglos, viéndose en el campanario una inscripción con la fecha 1700. Conserva un hermoso retablo medioeval, que sin duda perteneció a la primitiva iglesia, pues así parece indicarlo la pintura de la titular, que está en lugar principal…». (2)
«…Es a partir de 1244, cuando Jaime I conquistó el valle y el castillo de Ambra, al sur de la actual población, que el lugar de Pego adquiere fisonomía propia de alguna importancia, más allá de una alquería de las muchas diseminadas por el valle -hoy desaparecidas-, como Atzaïla, Benituba, Rupa y otras, más de 15, que aún siguen dando nombre a partidas rurales pegolinas.
Después de la derrota definitiva de Al-Azraq, se pensó en la importancia de un lugar seguro y estratégico que pudiera controlar las entradas de levante a los distintas valles del interior, pobladas de moriscos y que tantos problemas habían creado y aún crearían los nuevos invasores. Y así se construyó, prácticamente de nuevo, la villa sobre una antigua alquería musulmana -Uixola-, que se repuebla con cristianos barceloneses alrededor del 1279-1280, en tiempo ya de Pedro I de Valencia. El mismo rey Pedro fue el primer señor de la Baronía de Pego, la que su padre había creado en 1262. Posteriormente, una muralla con 16 torres -que todavía no estaban finalizadas a principios del siglo XIV-, rodeaba la población, a la que se podía acceder mediante tres grandes puertas de entrada. Murallas, torres y puertas, se destruyeron durante la guerra de Sucesión española a comienzos del siglo XVIII (los pegolinos se habían declarado partidarios del perdedor rey, Carlos III de Valencia), y en el ensanche de la villa en el siglo XIX.
Es muy probablemente, que el primer templo para los cristianos fuera construido el mismo siglo XIII sobre las ruinas de una antigua mezquita. De hecho, ya aparece en el listado de parroquias de 1279-1280, que nos ofrece el historiador Burns, y en las Constitutiones Synodales ecclesiae Valentinae. Sabemos que en 1310 el rector era Alacer de Capella y que en 1356 el obispo Hugo de Fenollet había concedido al rector de Pego, entre otras cosas, que pudiera utilizar 400 sueldos para hacer una custodia de plata; en 1388-1389 en la Visita Pastoral efectuada a la Iglesia de Albalat, consta un tal Bernat como rector de Pego per pluri annos. Contamos, también, con documentación sobre privilegios de amortización para poder encargar la celebración de aniversarios a los presbíteros y beneficiados de Pego al menos desde 1480 y ventas de censales a los rectores desde 1513. En el ordenamiento parroquial de 1535 se le anexionaron Benumea y Adsubia.
En 1599 se comenzó la construcción del nuevo templo, de estilo gótico-renacentista, edificado sobre las ruinas del anterior. Las obras se daban por finalizadas en 1614 (otras fuentes indican 1629), pero, en realidad, el final definitivo sería a finales del siglo. El campanario y la capilla de la comunión son de 1700-1725. Se conservan obras de arte interesantísimas, como una Verónica del siglo XIV, una Virgen de la Esperanza y una Cruz Procesional del XV, y otras imágenes y objetos de orfebrería.
[…] En cierto momento de su historia, la iglesia de Pego llegaría a tener hasta 16 beneficiados. Esta parroquia da nombre al arciprestazgo, y es históricamente centro del Valle de Pego y centro de las poblaciones y valles vecinos.
Pego no sufrió disminución demográfica a lo largo de su historia, ni siquiera en la segunda mitad del siglo XX (quitando un ligero descenso en algunas décadas posteriores a 1940). En 2006 contaba con casi 11.000 habitantes…». (3)
«…Templo de nave única con cuatro capillas entre contrafuertes y cabecera ochavada que sigue una tipología de salón asentada en las tradiciones constructivas del siglo XVI que encuentra paralelismos con otras iglesias de la comarca. Las proporciones de la nave tienden al equilibrio entre el ancho y el alto, lo cual permite acercar a la escala humana el eje visual que acentúa la fuga de líneas al altar. Las bóvedas nervadas y estrelladas son muestras de que la práctica tradicional convive con la gramática clásica recién importada. El acertado color dado a las bóvedas diferencia la plementería de la estructura, forzando la sensación de amplitud. La iglesia se completó con un Sagrario de planta centralizada, casi de cruz griega, cubierto con una cúpula esférica. Aquí destaca la recargada decoración de guirnaldas y ángeles, con abundantes dorados tan al uso de la desmesura hispana del siglo XVIII. A continuación se añadió la torre, cuyo emplazamiento debió ser objeto de discusión, si bien terminó por imponerse el criterio casi medieval de campanario exento, frente a las teorías más académicas de incorporarlo a la fachada principal y repetirlo a ambos lados para la correcta euritmia. Su estructura de tres cuerpos, con la basa maciza, fuste moldurado y remate de pilastras giradas, constituye una elegante muestra del tipo que se estaba imponiendo a mediados de siglo. De esta época es el portal de migdia, el cual restó protagonismo al primitivo y sobrio acceso de los pies, que quedó ensombrecido cuando se suprimió la manzana del lado sur para crear la plaza, definiendo la visión lateral actual. El templo atesora un retablo del siglo XV, una cruz procesional de los siglos XV-XVI y un Jesús Crucificado del siglo XVI…». (4)
«…Se cree que se asienta sobre una antigua mezquita perteneciente a la alquería de Uxola (alquería fundacional de la Villa). Fue construida en los siglos XVI y XVII, y está dedicada a la Asunción porque el rey Jaime I atribuía de sus conquistas a la intervención de la Virgen.
El primer maestro de obras fue Joan Cambras, quien únicamente construiría el ábside, continuando su tarea Pere Joan Mir, al que seguiría su hijo Batiste Mir. El gran terremoto de 1644 ocasionó grandes desperfectos en la obra, obligando a rehacer todo aquello que ya estaba construido. La construcción finalizó el siglo XVIII, al acabar la torre del campanario y la Capilla de la Comunión, obra de Félix Pérez i Francesc Galdea…». (5)
(1) Pascual Madoz. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XII, pág. 756.
(2) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.
(3) Monumenta archivorum Valentina, XI. Facultad de teología “San Vicente Ferrer”. Inventari dels arxius parroquials de la Marina Alta. Valencia 2010.
(4) Guía de arquitectura de la provincia de Alicante
(5) Agenda 21 Local de Pego. Diputación de Alicante
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Sant Antoni_Ermita de San Antonio Abad
«…Ermita en la partida de Benisuleima (hoy Sant Antoni), dista del centro urbano poco más de un kilómetro y se accede por el camino que toma el nombre de la propia ermita, Camí de Sant Antoni, al Sureste de la población.
Construida en el siglo XVI, en tiempos de Felipe II, como centro de culto para la población morisca de la alquería de Benisuleima. En la segunda década del pasado siglo, en que la mantenía su patronato, el Ayuntamiento que no contaba con los recursos necesarios para su restauración, por lo cual, a instancias del interesado, el Arzobispo de Valencia decretó el 5 de marzo de 1921 cambiar el derecho al patronato y concedérselo a Joaquín Sendra Siscar a cambio de la reparación de la ermita a sus expensas, y su mantenimiento y conservación con el paso del tiempo.
Se trata de un edificio exento construido de mampostería ordinaria sin enlucir y refuerzo de sillares en las esquinas y ladrillos macizos de barro rojo en torno a los huecos. Se distinguen tres partes: la ermita propiamente dicha, el porche de acceso y la casa del ermitaño. Estos dos últimos elementos construidos posteriormente desvirtúan la tipología gótica tardía original.
La fachada se antecede, como se ha dicho, por un porche que ocupa todo el ancho de la misma, presenta el frente y costado derecho abiertos, tiene tres escalones de acceso y un macetón a cada lado de la entrada y sendos cipreses. El hueco de entrada en arco de medio punto, con ladrillos formando dovelas y dos espacios triangulares a forma de enjutas; encima del arco de entrada, retablo cerámico con la figura del Santo y el título: Ermita de San Antonio Abad; tiene este atrio planta rectangular, con un banco perimetral en su interior, techo a dos aguas con vigas de madera, asnillas y bardos cerámicos. La puerta de la ermita es también en arco de medio punto y cerco de ladrillos rojos, una ventana a la derecha permite ver, mal que bien, el interior. En este muro de los pies, por encima del arranque del porche, se asienta la espadaña con estribos externos, hueco en arco rebajado y remate piramidal con cruz.
La planta es de nave única rectangular y cabecera recta. Dividida en dos tramos por un arco diafragma apuntado que arranca del suelo y centros a un tercio de la altura; este arco se refuerza con contrafuertes externos. Un escalón eleva la zona de presbiterio y en el muro de cabecera se adosa un retablo con imagen de San Antonio Abad de taller; completan una hornacina vacía a cada lado, la puerta a la sacristía y un banco de obra perimetral.
Techumbre a dos aguas con tres vigas sobre el arco diafragma a caja, asnillas y bardos cerámicos, sustituyendo a las tablas originales, y teja curva. Enlucida en blanco. El pavimento original era de tierra prensada sobre la cual hace unos años se colocó una capa de cemento pintado en rojo imitando los suelos de ladrillos de barro rojo.
Anteriormente tenía un retablo, que se conserva en manos de la familia encargada del patronazgo. Se trataba de un pintura al temple sobre yeso, representando a San Antonio Abad y San Roque (de pie, de autor anónimo y que podría datar del siglo XVII).
La casa del ermitaño, adosada al edificio original en posteriores reformas, actualmente ha perdido su función, así como el corral posterior convertido en sacristía, en 1921, al cambiar el patronato de la ermita…». (1)
«…Benisuleima era una de las tantas alquerías del distrito de Pego que tras la conquista del siglo XIII desaparecieron o quedaron despobladas. Según Carmel Giner, el topónimo proviene del príncipe Zeleimen ibn Zulema ibn al-Moktadir, hijo del rey moro de Dénia y de Zaragoza, Almed ibn Zuleimán Aben Hud al-Moktadir. Benisuleima está situada a casi dos kilómetros al este de la villa de Pego, entre las alquerías de Benigalip y Cotes.
El modelo de esta edificación se inscribe dentro del grupo de las llamadas ermitas de conquista, y parece que fue construida en tiempos de Felipe II para dar servicio a los moriscos convertidos. Es de una sola nave y planta rectangular, de dos tramos, separados por un arco perpiano ojival, con contrafuertes exteriores. El arco nace directamente de los cimientos, sin imposta. A los pies hay un pórtico de entrada en arco de medio punto y otro arco junto a la epístola. La cubierta es de teja a doble vertiente, sobre vigas y las paredes, de mampostería de piedra sin escuadrar y de ladrillos.
Para Jaume Buigues son tres los elementos a destacar de su arquitectura: la ermita gótica, el porche de acceso y la casa del ermitaño. Por su calidad descriptiva es necesario que transcribimos aquí las opiniones de Buigues:
“…La ermita gótica es de nave única con planta rectangular y cabecera recta. Está dividida en dos tramos por un arco diafragma (las dovelas quedan escondidas por la cal), que se apoya sobre contrafuertes en el exterior, los que, como el resto de la construcción son de piedra ligada con mortero de cal. Un banco adosado al muro perimetral recorre todo el interior de la ermita. El pavimento original de la ermita era de tierra pisada sobre la que hace algunos años se depositó una capa de cemento Porland pintado de rojo imitando los suelos de baldosa de barro. La cubierta, a dos aguas, es de teja árabe, que descansa sobre un esqueleto de vigas casi sin escuadras que van desde una jácena central a los muros de carga pasando por dos vigas complementarias que recorren toda la nave y ayudan a la misión propia del arco diafragma, la de soportar las vigas cumbreras, las estructuras del soporte de la cubierta, uno para la solera de azulejos planos formando todo un armazón de madera y ladrillo que era el sustituto más económico a las bóvedas de piedra tallada que arrancaban de esos arcos perpianos. El portal de acceso a la nave lo conforma un arco de medio punto hecho y encuadrado con azulejos sin lucir, pero desordenadamente encalados. Corona este muro un campanario con espadaña. El porche abierto por dos de sus lados es de planta rectangular, con un banco perimetral en su interior. Tiene por cubierta un techo con las mismas características que el de la nave de la ermita.
De este espacio lo que más destaca son los dos arcos de medio punto hechos con azulejos a modo de rosca y que sobre todo el frontal queda visiblemente enmarcado por un recuadro hecho también con azulejos. La Casa del Ermitaño, adosada al edificio originario y fruto de posteriores reformas, actualmente ha perdido su función así como el corral posterior (construido al cambiar el patronato de la ermita en el año 1921) que se ha convertido en sacristía…”.
En la visita general de 1594 aparece referenciada como ermita de San Antón y se dice que estaba bien adereçada.
En 1764 el consejo municipal nombró ermitaño a Josep Ferrando e hizo inventario de los ornamentos que tenía la ermita:
“…Un caxon de madera de pino. Un caliz de bronze dorado con su copa y patena de plata sobredorada. Dos purificaciones. Tres pañuelitos para el lavabo. Tres cubrecalizes uno de tafetán, otro de espolin y el ultimo de damasco color verde. Quatro bolias para los corporales, dos nuevas y dos viejas. Dos corporales. Dos canillas, una de damasco y otra de espolin. Dos manipulos, uno de espolin y otro de damasco. Dos estolas de lo mismo. Dos singulos. Dos amitos. Dos albas, una usada y otra nueva. Tres manteles, uno nuevo de cambray, y dos usados. Tres frontales, dos de tafetan, uno color verde con guarniciones de seda, y el otro blanco, guarnido de plata y el otro de hilo y seda con franja de lo mismo y flores nacaradas. Dos misales. Una campanita de metal y otra al campanario de lo mismo. Un atril. Una cruz de madera. Un par de vinagreras de vidrio. Diez y seis candeleros corlados, diez nuevos y seis usados. Otros dos candeleros de metal. Una lampara de asofar. Diez ramos de papel. Quatro lienzos medianos guarniciones corladas con las invocaciones de San Antonio. Otro lienzo mediano de Santa Barbara con guarnicion corlada. Dos lienzos uno de San Vicente Ferrer y el otro de San Francisco Xavier, con guarniciones corladas. Otro lienzo de la Concepción sin guarnicion. Un pulpito de madera. Una silla de respaldo. Dos libras y media de seda. Un San Antonio de masoneria. Una campanilla de plata, con cadenilla. Y ultimamente un ostiero de lata viejo…”.
En 1804, el ayuntamiento -como patrón que era de la ermita- vendió en pública subasta una hanegada de tierra contigua a la ermita al carpintero Francisco Bordes por 32 libras. No obstante, el ayuntamiento se reservó la ermita de San Antonio.
Tenemos noticias de que en 1890 llegaron a Pego algunos epidémicos a los que se les fumigó y mandó que pasaron una cuarentena de tres días en esta ermita.
Pero cuando en 1921 el arzobispado pidió al ayuntamiento que reparara la ermita, éste, no contaba ni con dinero ni con voluntad de poder hacerlo. Entonces, Joaquin Sendra Siscar propuso repararla él con su propio dinero y se ofreció a mantenerla y conservarla para todos los tiempos. A la postre, el arzobispado le concede a él el derecho de patronato de la ermita.
En 1993 se restauró el retablo original del altar mayor de esta ermita que representa a San Antonio y a San Roque. Según Rafael Ruiz se trata de un retablo del siglo XVII con una técnica pictórica mixta al temple y óleo sobre tabla de madera. En la actualidad, este retablo se encuentra en la iglesia parroquial.
En esta ermita cada 17 de enero se celebra la romería de San Antonio Abad, llamada por el pueblo San Antonio Abad o Porrat de Sant Antoni…». (2)
(1) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.
(2) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.
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