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Ermitas en Alicante y provincia

Orcheta

By julio 13, 2026No Comments19 min read

Orcheta

Barranc de la Mola_Ermita de San Vicente Ferrer

La primera noticia de que disponemos acerca de la ermita de San Vicente Ferrer, procede del Almanaque Eclesiástico de la Diócesis de Valencia, de 1913, editado en Valencia ese mismo año: “…Orcheta.- Parroquia de San Jaime Apóstol, arciprestazgo de Villajoyosa, villa de 795 habitantes. Ecónomo: D. Vicente Borrell Catalá. Ermitas: Stº. Tomás de Villanueva y San Vicente. Patronos: S. Nazario Mártir y Stº. Tomás de Villanueva…”.

Pocos años después, Sanchis y Sivera, refiriéndose a Orcheta, dice que: “…Cuenta con dos ermitas dedicadas a Santo Tomás de Villanueva y a San Vicente Ferrer…”. (1)

La ermita dedicada a San Vicente Ferrer formaba parte del conjunto rural denominado «Casa l‘Ermita», masía rural situada en el extremo Suroeste del término, en la partida del Barranc de la Mola, próxima al Arroyo del Querenet. La ermita está situada al Oeste de las edificaciones, con el acceso orientado el Sur.

Disponemos de una fotografía en la cual destaca la espadaña sobre la cubierta inclinada del edificio. En septiembre de 2014, fecha en que obtuvimos fotografías del conjunto, la espadaña había desaparecido. Desconocemos si actualmente se conservan restos de la ermita en el interior del edificio.

(1) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia, 1922.

c25251_autor y fecha desconocidos

c25252m_manolo serrano, 02/09/2014

c25253m_manolo serrano, 20/05/2016

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El Pla_Ermita de Santa Isabel

La llamada Casa del Pla es una finca situada en la parte meridional del término de Orxeta, a unos 2,5 km de la población y en los alrededores de la cola del embalse del río Amadoiro.

En la propiedad, situada bajo una pequeña pinada en terreno más elevado y ligeramente separada del caserío se encuentra la ermita, actualmente abandonada.

La época de construcción podría datarse entre últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX, aunque no conocemos la fecha exacta. Al parecer fue puesta bajo la advocación de Santa Isabel por ser ese el nombre de la propietaria de la finca en la época de su fundación.

La ermita es un sencillo edificio exento de planta rectangular de unos 26 m². Paredes de mampostería enlucida y cubierta a dos aguas con teja árabe. El interior se cubre con bóveda escarzana.

El acceso se abre también en arco escarzano y está protegido por reja de artística forja. Sobre ella, ocupando todo el frontón triangular, hay una gran cruz acristalada en hueco relieve, única fuente de luz natural al interior. Corona la fachada una espadaña con hueco en arco escarzano para la ausente campana.

En mayo de 2009 puede verse lo que parece un altar portátil de madera con retablo que exhibe una litografía de Juan Pablo II. En la actualidad sólo quedan restos abandonados y escombros.

Decimos al principio de su advocación a Santa Isabel aunque popularmente es conocida como Ermita del Pla o Ermita del Pantano.

Fuentes: Francisco Maciá Fuster y Sergio Maciá Lloret.

c25261m_manolo serrano, 10/05/2009

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c25269_Sergio Maciá Lloret, mayo 2020

Orcheta_Ermita de Santo Tomás de Villanueva y Cementerio Municipal

«…La ermita de Santo Tomás de Villanueva, situada junto al actual Cementerio Municipal, se encuentra en una pequeña elevación que domina desde su lado occidental el casco antiguo de Orxeta, constituyendo el hito final del tradicional recorrido del Calvario…».. (1)

A pesar de que la ermita es anterior al cementerio, Madoz (2) no hace mención de ésta, refiriéndose únicamente al cementerio: “…el cementerio estuvo unido á la iglesia (San Jaime); pero en 1817 se hizo otro á la parte superior de la población, distante unos 200 pasos, el cual es bastante capaz y ventilado…”.

El Ayuntamiento de Orxeta, a través de su web nos proporciona amplia información sobre el cementerio y su vinculación con la ermita: «…Una de las mayores preocupaciones sanitarias en España desde finales del siglo XVIII, con respecto a la salubridad de las ciudades, se centraba en las malas condiciones higiénicas que presentaban los cementerios intramuros.

Impulsadas por las corrientes reformistas ilustradas, y el temor a las grandes epidemias, como la fiebre amarilla y el cólera, de gran incidencia en el siglo XIX, se genera toda una serie de disposiciones legales sobre el uso y la construcción de cementerios extramuros, entre las que destaca el Reglamento de Cementerios del Real Sitio de San Ildefonso (9 de febrero de 1785) y, sobre todo, la Real Cédula de 3 de Abril de 1787, de Carlos III.

De este modo, en 1817 se procede al traslado del cementerio, que se encontraba junto a la Iglesia Parroquial, hasta el lugar que actualmente ocupa, fuera de la población y junto a la Ermita de Santo Tomás de Villanueva.

Los terrenos de la antigua necrópolis, señalados en el plano de 1872 con el número 13, bajo la leyenda de Huerto de Don Juan Bautista Escrig, fueron vendidos finalmente, aunque todavía se conservan algunos cipreses que recuerdan su anterior uso. Incluso, en algunas fotografías de la época, puede apreciarse claramente la puerta monumental que daba acceso al camposanto desde la Plaza de la Constitución, adosada a la torre del campanario.

El nuevo cementerio es descrito por Pascual Madoz como bastante capaz y ventilado, haciendo alusión a los criterios que intervienen en la elección de su emplazamiento. Así, se buscan lugares bien aireados, elevados, de modo que faciliten la evacuación de las aguas pluviales, lejos de pozos y fuentes de consumo público, para prevenir la contaminación de las aguas potables, y a una distancia prudencial de las casas habitadas, que en el caso de Orxeta se mide en unos 200 pasos. Además, la proximidad de la Ermita ahorró el coste de la construcción de una nueva capilla.

Fotografías de los primeros años del siglo XX muestran el aspecto que presentaba el cementerio municipal. Se trata de un pequeño recinto cerrado, sin apenas vegetación, donde la mayor parte de los finados, de condición humilde, eran inhumados a ras de suelo. En menor medida, se observa algún que otro mausoleo y estela funeraria en memoria del difunto, en forma de pedestal o cipo funerario, y los primeros nichos adosados al muro de cierre.

Durante el período que analizamos, el cementerio, al igual que la mayoría de edificaciones de la población, se encuentra en pésimo estado de conservación, con numerosos daños provocados, sobre todo, por las lluvias torrenciales. Por ejemplo, el día 28 de febrero de 1892, se acuerda en sesión plenaria abonar de imprevistos 21,45 pesetas para pagar los gastos de reparación en atención a que las últimas lluvias había ocasionado el derrumbamiento de un trozo de pared de la parte mediodía del cementerio municipal de esta villa.

Sin embargo, éstas y otras medidas similares apenas pueden ralentizar el proceso de ruina. En 1899 la situación era ya inadmisible, decidiéndose en acta del 30 de julio acometer la recomposición del cementerio de mayor envergadura, alegando que “…practicado un reconocimiento de esta villa se ha observado que la puerta de entrada se halla bastante deteriorada y las paredes que la sostienen amenazan próxima ruina hasta el extremo de que en la actualidad existe agujero por donde pueden penetrar dentro de aquel sagrado recinto. Igualmente, el 2 de septiembre de 1900, se verifican las reparaciones de la casita que servía de habitación para el encargado del cementerio, adherida a la Ermita de Santo Tomás, por estar totalmente inservible.

De las tres ermitas conocidas en el término municipal, la más importante y popular de todas ellas es, sin duda, la Ermita de Santo Tomás. Construida en 1665, ha sufrido importantes remodelaciones a lo largo del tiempo que han desvirtuado un tanto su estructura original. En ella se custodia una imagen del santo, a la que se lleva en procesión durante las fiestas patronales, la penúltima semana de septiembre, hasta la Iglesia Parroquial de San Jaime…». (1)

(1) Ayuntamiento de Orxeta.

(2) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XII, pág. 295

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c14861m_Manolo Serrano, 07/05/2009

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Orcheta_Iglesia de San Jaime

«…ORCHETA: Lugar con ayuntamiento de la provincia de Alicante partido judicial de Villajoyosa… Situado en una barrancada rodeada de montes, á la margen derecha del río Sella, distante unas dos horas del mar, le baten los vientos del Noreste, que causan mucho daño y bajan acanalados entre los montes de Relleu y los del pueblo; su clima es templado, y las enfermedades mas comunes tercianas, que desde 1839 se han aumentado considerablemente. Tiene 144 casas generalmente de dos pisos y fábrica regular, aunque hay algunas de tres, las cuales se distribuyen en nueve calles bastante anchas y rectas, una plaza frente á la iglesia de 150 palmos de longitud y 70 de latitud, y dos plazuelas de poca consideración: hay casa consistorial, que es pequeña para las elecciones municipales; un antiguo palacio donde habitaba el comendador de la orden de Santiago, cuyo piso bajo esta destinado á cárcel; escuela de niños á la que concurren unos 30, dotada con 1,300 relaes, otra de niñas con 16 de asistencia y 730 reales de dotación, y una iglesia parroquial (Santiago) servida por un cura de entrada y provisión del ordinario y del cura de Villajoyosa alternativamente. El templo fue construido desde 1759 hasta el 61, habiéndose consagrado en 25 de julio de 1764; es un edificio bastante sólido, aunque de piedra y cal, lo mismo que su torre, que es bastante elevada y de buena forma, con su reloj y tres campanas; es de tres naves, y la principal tiene 129 palmos de larga, 78 de ancha y 80 de alta, con nueve altares incluso el mayor, dedicado á San Jaime, todo de madera y bien trabajado. El cementerio estuvo unido á la iglesia; pero en 1817 se hizo otro á la parte superior de la población distante unos 200 pasos, el cual es bastante capaz y ventilado…». (1)

«…Orcheta, Orcha, L’Orcha. Este es el nombre de una villa de 975 habitantes, del arciprestazgo de Villajoyosa, que es curato de entrada. Era antiguamente un castillo que fué dado el 20 de agosto de 1270 a Berenguela de Alfonso, y luego perteneció a Bernardo de Sarriá, que lo donó al infante de Aragón, con aprobación de su padre Jaime II, en 15 de octubre de 1322. Luego pasó a la Encomienda de Santiago, cuya Orden tuvo el señorío de la población. La parroquia pertenecía a Villajoyosa, de la que se desmembró en 1535, erigiéndose en parroquia con la advocación de San Jaime, que es la actual. En tiempo del Beato Juan de Ribera contaba con 110 casas de moriscos. El templo parroquial fué construido desde 1759 hasta el 61, habiéndose consagrado en 25 de julio de 1764: es un edificio bastante sólido, aunque de piedra y cal, lo mismo que su torre, que es elevada y de buena forma…». (2)

«…Orcheta, fue lugar de moriscos, registrándose en 1609 una cifra de 200 casas. La aplicación del decreto de expulsión ese mismo año supuso un considerable impacto a nivel demográfico y económico como lo demuestra el hecho de que años más tarde se registraron únicamente 45 casas. El 1 de enero de 1613 Gerónimo Ferrer, comendador de la encomienda de Orcheta de la Orden de Santiago otorgaba nueva carta puebla a dicho lugar, que confirmaba el rey Felipe III el 24 de agosto del mismo año. Traslado de 12 de mayo de 1735 autorizado por Leopoldo Soler y otro de 27 de febrero de 1794 por Miguel Gómez). Hasta 1707 Orcheta formó parte de la gobernación de Játiva (ultra Xucorum), desde entonces y hasta 1833 perteneció a la de Alcoy…». (3)

Refiriéndonos al templo dedicado a San Jaime, más actual y completa es la noticia que nos proporciona la web oficial del Ayuntamiento de Orxeta que reproducimos: «…Presidiendo la Plaza de la Constitución (en la actualidad Plaza del Dr. Ferrándiz), se encuentra la Iglesia Parroquial, descrita minuciosamente por Pascual Madoz. Efectivamente, el edificio fue construido entre 1759 y 1761, durante el periodo de regencia de la reina Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV y madre del futuro rey Carlos II de Austria, apodado el Hechizado.

Está consagrada a San Jaime Apóstol (por haber sido Orxeta una encomienda de la Orden Militar de Santiago hasta 1817), cuya imagen ocupa el altar mayor. Los altares laterales están dedicados a los patrones del pueblo, Santo Tomás de Villanueva, que fue arzobispo de Valencia y San Nazario, mártir de Milán. La capilla de la Comunión, por su parte, está dedicada a Santa Isabel de Portugal.

Se trata de un edificio que asimila la planta contra-reformada a la disposición de la tipología neoclásica. Es decir, nave única, formada por tres tramos y capillas laterales de planta cuadrada, dispuestas entre contrafuertes. La perforación de estos elementos estructurales permite la comunicación entre aquellos espacios, dando como resultado las características de falsas naves laterales.

La nave principal se cubre mediante bóveda de cañón seguido, y el crucero queda configurado por la nave principal y la transversal, que se materializa por la supresión de las capillas laterales. Está cubierta por cúpula muy rebajada. Tras el crucero, el presbiterio ocupa un espacio cuadrado siguiendo la alineación de la nave principal. A cada lado quedan dos espacios, cuyo ancho se corresponde con las capillas laterales.

En cuanto a la ornamentación, se inscribe en principios neoclásicos, aunque las sucesivas capas de pintura, superpuestas a los acabados originales, desvirtúan aquellos presupuestos.

Las cubiertas son inclinadas a dos aguas y, coincidiendo con el crucero, existe un tramo longitudinal que está resuelto a cuatro aguas. Toda la superficie de cubierta está formada por tejas cerámicas de tipo curvo.

La fachada se caracteriza por estar mantenida en un plano, donde se impone por su dimensión el hueco de acceso y, aunque presenta molduras, no revisten especial relevancia.

Durante la guerra civil española, en 1936, el templo fue incendiado, y tanto los altares de madera como las imágenes fueron consumidos por las llamas, desapareciendo todos los objetos de culto. De este modo se perdió para siempre el grupo escultórico de San Nazario, realizado por el artista valenciano José Esteve y Bonet (terminada el día 24 de marzo de 1780), la cual se hallaba emplazada en uno de los altares, a la altura del crucero. La restauración del edificio se realizaría finalmente en 1943.

Por otra parte, aislada y a un lado de la fachada, queda la torre del campanario, formada por cuatro cuerpos superpuestos. Al igual que la iglesia, ha sido objeto de restauración en diversos momentos de la historia, la última de ellas en el año 1954. Las campanas también fueron sustituidas en 1940, conocidas con los nombres de San Jaime, San Tomás y San Nazario, en homenaje a los santos patronos.

La torre sufrió un grave accidente que conmocionó a la población, durante el transcurso de una tormenta, al recibir el impacto de un rayo, el día 11 de abril de 1894. Debió quedar en tan precario estado de conservación que, ante la amenaza inminente de ruina, rápidamente se tomaron medidas extraordinarias, notificándose el hecho a las autoridades competentes. El 29 de abril de 1894, se acuerda en acta municipal suprimir la misa matutina: “…debido a la tormenta ocurrida el día 11 del mes actual una chispa eléctrica había destruido la cúpula de la torre-campanario arrancando en toda su base la veleta quedando por dicho motivo en estado ruinoso la expresada torre que amenaza su próximo derrumbamiento, cuyo hecho se puso en conocimiento […] al Señor Gobernador Civil de la provincia para que adoptara las medidas convenientes en fecha 13 del mismo y que según noticias aquella autoridad superior había puesto el hecho en conocimiento del Prelado de la Diócesis de Valencia a que pertenece esta villa […] como medida preventiva debía suprimirse la misa matutina que sufraga el municipio evitando con ello la aglomeración de gente que concurre a dicha misa…”.

Sin embargo, nunca se recibió la ayuda solicitada. Desde el día 13 de abril de 1894, en que la Alcaldía pone en conocimiento del Gobernador Civil el estado ruinoso de la torre-campanario, tan sólo se recibe un telegrama por parte de su Eminencia el Cardenal, el día 10 de noviembre de 1895, dando disposiciones para la clausura de la iglesia en prevención de evitar una catástrofe.

La situación era insostenible, y el 9 de diciembre de 1900 se decide la reparación de la azotea del campanario y la colocación de la veleta, alegando que “…con motivo del derribo de la cúpula del campanario por amenazar un seguro desprendimiento había quedado en mal estado la azotea del mismo de tal modo que las aguas pluviales filtrando por las grietas llegan hasta introducirse en el departamento destinado al reloj publico y por ello continúan en aumento los desperfectos siendo urgente llevar a efecto esta reparación y al mismo tiempo colocar la veleta que señala los vientos reinantes que fue derribada por una exhalación eléctrica …”.

Años después, la torre de la iglesia seguía suponiendo un peligro público. En el acta del 17 de mayo de 1903, se acuerda derribar la cornisa de la torre de la Iglesia por su inestabilidad: “…la ultima cornisa que existe en la torre de la Iglesia se encuentra bastante deteriorada y en estado peligroso pues casi todos los días hay desprendimientos de ella que pone en peligro a los que pasan por el lado de ella tanto en la calle como en las tierras adjuntas por lo cual debe reponerse dicha cornisa o derribar de ella la parte peligrosa…”.

A pesar de los esfuerzos, y sin los recursos económicos suficientes para acometer un proyecto de restauración en profundidad, el proceso de ruina del templo avanzaba imparable con los años. Aún siendo lamentable su aspecto exterior, en su interior los síntomas eran aún más inquietantes, tal y como se denunciaba en la sesión del Ayuntamiento del 23 de abril de 1905: “…pues a la simple vista se observa una grande apertura en el centro y lados del arco central, ocurriendo lo propio en los dos laterales del crucero de la misma y temeroso que en un momento dado pudiera suceder el desplome de estos y de la bóveda central, y al objeto de evitar alguna hecatombe de graves consecuencias ….» (4)

(1) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1849. Tomo XII. Pág. 295.

(2) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.

(3) Wikipedia.

(4) Ayuntamiento de Orxeta.

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c14881_Millifer07, 1963

c14882m_Manolo Serrano, 07/05/2009

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c14884m_Manolo Serrano, 07/05/2009

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c14886m_Manolo Serrano, 15/05/2016

c14887_Generalitat Valenciana. Dirección Gral. de Patrimonio Cultural, 2003

c14888_Miguel Llinares Altea, 13/03/2011