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Ermitas en Alicante y provincia

Calpe

By junio 11, 2026No Comments39 min read

Calpe

Calpe_Capilla de Nuestra Señora de las Nieves

«…Edificio originalmente del siglo XV, de planta rectangular con dos naves: una central y otra lateral, separadas por cinco pilares unidos por arcos de medio punto. La nave central tiene cuatro bóvedas de aristas ojivales.

En la nave lateral, las bóvedas son una de media naranja con tambor y la otra de aristas, el ábside y el muro de las antiguas murallas.

Del siglo XVIII son la sacristía y el coro. En el siglo XIX se realiza otra ampliación que constituye el actual patio interior del templo moderno.

El campanario se construyó en distintas épocas. Se observan cuatro arcos de medio punto donde están las campanas, rematadas por una balaustrada de piedra con cuatro pináculos en las esquinas.

En su interior se conserva una tabla al temple del siglo XV, que representa a San Antonio Abad, San Cosme y San Damián, de elevado valor artístico, atribuida a un discípulo de Juan Rexach…». (1)

«…Adosada a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Nieves, se encuentra a modo de capilla, la iglesia antigua, único ejemplar gótico mudéjar de la Comunidad Valenciana; la muralla es su soporte y el de los edificios intramuros existentes.

Combinó las funciones religiosas y defensivas al construirse una especie de baluarte defensivo. Esta primitiva fortaleza del siglo XIV fue transformada y hoy constituyen la sacristía y la base del campanario…». (2)

Ver: Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves,

(1) Ayuntamiento de Calpe

(2) wikipedia

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Calpe_Cementerio Municipal

«…El día 3 de abril de 1787 es la fecha de emisión de una Real Cédula dictada por Carlos Ill una vez fueron constatados los efectos de las epidemias acaecidas en varias localidades. El rey dispone que los entierros de los difuntos se hagan en los cementerios y no en las iglesias, ni alrededor de ellas, muchos son los pueblos que tienen que construir nuevos cementerios para cumplir con estas normas. No es el caso de nuestra villa. Calpe contaba desde hacía más de 40 años con un Camposanto ubicado en lo que hoy es la ampliación de las dependencias del Ayuntamiento en la fachada a la plaza de Miguel Roselló.

La medida resulta novedosa, y es contemporánea a las decretadas en otros lugares de Europa. El principal rasgo es la preocupación por dictar una providencia general que asegure la salud pública y evitar en lo posible el hedor sentido en la iglesia parroquial por la multitud de cadáveres en ella enterrados.

Parece ser, que en el interior de la iglesia calpina no se celebraban enterramientos, más que de algún personaje más o menos importante, a pesar de la costumbre hasta finales del siglo XVII el hacer fosas comunes en el centro de las iglesias.

La cédula de 1787 es importante por ser la primera indicación de construcción de recintos específicamente dedicados a la recepción de cadáveres, y por su explícito concepto de velar por la salud pública. En este documento destaca la relevancia otorgada al componente confesional, comprensible por el monolitismo religioso nacional: los cementerios dependerán de las parroquias y se empleará el ritual romano, señalando éste excepciones en la familia real, clero y elementos notables de la sociedad (los cuales podrán continuar la práctica inhumatoria en el interior de los templos). Los demás súbditos están sujetos a exhumación en el caso de mantener la práctica, para ser trasladados los restos a un cementerio. Los municipios que habían seguido la medida lo habían realizado sin poder remediar los males a la salud ya causados, y sin poder mantener el decoro y la religiosidad «con que corresponde sean tratados los cadáveres de los fieles por no permitirlo la urgencia de las circunstancias, y la falta de disposiciones anticipadas.

Carlos IV, el 26 de abril de 1804, señala en una circular que su contenido es «una providencia dirigida a los dos objetos que llaman más principalmente la atención del Rey y que interesan más al público, el respeto a la religión, y la conservación de la salud de sus vasallos debido al aumento de las enfermedades malignas en las diversas provincias del reino. Carlos IV explica su motivo: la consideración del respeto y veneración debidos a la casa de Dios», convertidos los templos en unos depósitos de podredumbre y corrupción.

Con motivo de las obras de restauración de la iglesia parroquial en 1982 y como quiera que había que cambiar todo el pavimento, se realizaron catas por toda la superficie de la iglesia con el fin de encontrar una posible fosa o subterráneo. Naturalmente, aparte de la fosa central ya conocida y que se habilita en 1951 para enterrar al reverendo Francisco Sendra, que en 1982 se traslada al lateral de la nave. Lo único encontrado, por parte de los albañiles, fue un cadáver a los pies del altar mayor, cerca de la puerta de la sacristía.

En el plano que se acompaña y que corresponde al 15 de Junio de 1746, se puede observar que mucho antes de la Real Cédula de 1787, Calpe ya contaba con un lugar habilitado como Camposanto y que desconocemos que antigüedad tenía.

Con la construcción del segundo cinturón de murallas en 1747 el cementerio de la Plaza de Miguel Roselló queda intramuros y a partir de la disposición de 1787, los calpinos se ven obligados a buscar una nueva ubicación para enterrar a sus muertos.

El arquitecto o maestro de obras tenía que confeccionar el presupuesto y planos de la obra, contando con una cerca de dos metros de altura que impidiera las profanaciones, el médico debía presentar informe por su posible relación con fuentes de agua.

El asunto de los fondos con los cuales proceder a la erección de los recintos es una de las trabas al resultar ser tema de fricción entre las autoridades eclesiásticas y municipales al tener implicaciones sobre la titularidad. El interés religioso será claro e, incluso, a finales de siglo se conseguirá el predominio clerical con la consecución de las llaves de todos los cementerios, aunque éstos hayan sido levantados por los ayuntamientos.

El nuevo cementerio iría ubicado en una gran era que existía a escasos 100 metros del anterior. Imaginamos que por penurias económicas no se emprende la construcción, hasta que una nueva orden en forma de Decreto de 30 de Junio de 1814 obliga a los Ayuntamientos a que construyan los cementerios fuera de las poblaciones, en parajes bien ventilados y terrenos cuyas características faciliten la degradación de la materia, sin posibilidad de efectuar contacto con las capas freáticas.

Por su curiosidad transcribimos un documento en el cual Josef Montaner, carpintero de esta villa fabrica la puerta del nuevo cementerio.

“En la villa de Calpe a los veinte y dos días del mes de julio de mil ochocientos y diez y seis; los señores Pedro Perles, alcalde ordinario; P. Jorro y Benito Avellá, regidor; Francisco Perles, diputado; Pedro Zaragoza Sala, Sindico procurador general; y Jaume Perles de Andrés, personero, dixeron que mediante a costales que en el fondo de fábrica de esta villa no existe caudal alguno, el depositario de Propio pague y entregue a Josef Montaner, carpintero de esta vila, sesenta reales de vellón, por su trabajo en formar la puerta del cementerio nuevo de la misma, y obteniendo el correspondiente recibo se le abonarán en las cuentas que diese”.

Como podemos ver este documento data la construcción del nuevo cementerio en el mes de julio de 1816. Este cementerio de la Glorieta se utiliza durante más de 100 años. Los enterramientos de los pobres (la mayoría) eran en fosa compartida. Había unos pocos nichos que a principios del siglo XX estaban casi arruinados y unas cuatro o cinco tumbas para las familias más pudientes.

En Calpe era bastante habitual el enterrar a las mujeres con el hábito de la Purísima y a los varones con el franciscano, dada la influencia del vecino convento de Benissa.

La Real Orden de 12 de mayo de 1849 faculta el traslado -ya establecido el 19 de marzo del año anterior- siempre que se sitúen fuera de los núcleos, estando aún vigentes la excepción de la familia real y los altos cargos eclesiásticos: Sólo en iglesia [estarán] los cadáveres de personas de virtud ó santidad. Las comunidades religiosas estaban aterradas al pensar en la aflicción e inquietud que padecen sus espíritus al considerar que sus cadáveres han de ser extraídos de clausura y entregados á hombres tal vez indiscretos para sepultarlos en los cementerios generales, Los enterramientos en iglesias o intramuros de pueblo serán de nuevo prohibidos el 16 de junio de 1857, tras diversas solicitudes de autorización contrarias a las disposiciones de 1849. Aunque nos encontremos en una fecha tan cercana como 1857 podemos comprobar con sorpresa la existencia de un número destacado de pueblos que todavía no disponen de cementerio. En España se contabilizan 2.655 de estos pueblos en la Real Orden de 25 de noviembre de 1857.

La consideración de sagrada del área de enterramiento aleja a todos aquellos que no están incluidos en la comunidad de creyentes. El Código de Derecho Canónico del 27 de mayo de 1917 señala dejados de sepultura eclesiástica a no ser hubieran dado alguna señal de arrepentimiento a:

1/ apostatas, integrantes de sectas heréticas o cismáticas. masones y similares.

2/ excomulgados.

3/ suicidas.

4/ duelistas.

5/ los que hicieran quemar su cadáver, y

6/ pecadores públicos.

Los cuerpos de los fieles difuntos han de ser sepultados según el Código Canónico, prohibiéndose la cremación; la inhumación, por su parte, debe ser realizada en lugar que no sea iglesia o cripta abierta al público.

En cierta ocasión no fue permitido el entierro de un súbdito inglés en lugar alguno, por lo que fue arrojado al mar en una caja. Finalmente, fue abandonado su cadáver en el campo, ya que los pescadores lo rescataron del mar al temer incidiera sobre su pesca el cuerpo de un hereje. Algunos casos más de súbditos británicos que fueron dejados a la intemperie en el campo, o enterrados sin ceremonia alguna, fueron pesando en las noticias que trascendían en Inglaterra.

En la práctica, se enterrará al no católico junto a la tapia del cementerio, en la parte de fuera, lugar provisional hasta el momento de emitirse el fallo judicial eclesiástico sobre una posible admisión en el recinto católico. Este enterramiento provisional tendría lugar en una zona que no hubiera servido de sepultura para católicos, y contaría con separación mural del área católica.

La excavación y traslado de los restos al nuevo cementerio de la partida de la Canuta constituye una gran atracción para la chiquillería que se asomaba por la pared trasera. Los restos no identificados se entierran en una fosa común y los pertenecientes a familias conocidas van a nichos o fosa.

El nuevo cementerio de la Canuta es amplio y bien ventilado. Se coloca la primera piedra en 1920 de la que son padrinos Bernardo Sala y Pepita Tur Ferrer, hija del alcalde José Tur Ribes y se inaugura en 1921. La junta constructora estaba presidida por el antedicho Alcalde y por el cura párroco Juan Rostoll Jorro (Joan de la Seba) oriundo de Altea. El solar y las puertas de entrada fueron donadas por Amparo Llorca (la Señoreta) como consta en letras de hierro en la propia puerta.

Según tradición oral, la primera persona que estrena el nuevo Camposanto fue la mujer del cabo de la vía, Carbonell. Ella se encargaba de poner la cadena en el paso a nivel y el tren la mató. Por la costumbre de la época, fue enterrada en un lugar aparte que había para los que no habían recibido los sacramentos en el momento de su muerte.

La primera persona enterrada en nicho fue también una mujer. María Boronat Martínez. Inhumada el día 26 de Enero de 1922. Murió a los 27 años de edad. El dogma de la resurrección de la carne impedía al cristianismo aceptar la cremación de los cadáveres, circunstancia que no pasa desapercibida a la nueva República. El 8 de enero de 1932 se posibilita esta modalidad por medio de un decreto…». (1)

De lo referido por Ortolá Tomás se desprende que tras el primer cementerio conocido situado dentro del recinto de la población, se construyó otro a poca distancia al Este de la misma que sería conocido como el de la Glorieta, en servicio entre 1816 y 1921. Con el paso de los años y el desarrollo demográfico de Calpe resulta evidente la insuficiente capacidad de este cementerio lo que hizo necesaria la creación de un nuevo cementerio. El emplazamiento se situó en la partida de La Canuta.

Este es el lugar donde se encuentra el actual Cementerio Municipal de Calpe en el área, ahora denominada, Urbanización del Tosal. Considerando la cercana incapacidad de albergar nuevos enterramientos, el Ayuntamiento de Calpe y la Diputación de Alicante decidieron la creación de una ampliación del mismo que se situó frente al anterior, inaugurándose el recinto el 1 de noviembre de 2004.

(1) Andrés Ortolá Tomás. Los cementerios de Calpe.

c31566_Plano de Calpe, 15/06/1746

c31567_En rojo primer cementerio, en amarillo cementerio de la Glorieta

c31568_Cementerio de la Glorieta, 1816-1921

c31569_La Glorieta, principios década 1960

c31051_Cementerio de La Glorieta, 1885. Blog de José Luis Luri

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Calpe_Ermita de la Transfiguración del Señor

Ver. Ermita de San Salvador

Calpe_Ermita de San Miguel

Ver: Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles

Calpe_Ermita de San Salvador

Citada por Madoz: “…fuera del pueblo y sobre un pequeño monte se halla una ermita dedicada á la Transfiguración…”. (1)

A esta ermita también se refiere Sanchis y Sivera: “…Cuenta con una ermita dedicada a la Transfiguración del Señor…”. (2)

«…La ermita se sitúa en lo alto de una loma, al poniente de la población; se accede desde la calle de La Ermita, por una escalinata con los casalicios de un Vía Crucis.

El origen de esta ermita lo describe una pequeña crónica que dice así:

“…Por el año 1116, vivía en Oltá un viejo moro llamado Sudi Yaia Beni Colá, que por haber visitado alguna vez la tumba de Mahoma, en la Meca, se le tenía en gran veneración, y por su gran sabiduría y prudencia era consultado por todos los moros de Calpe y su comarca. Un día observaron sus vecinos que no salía a implorar la protección de Alá, como de costumbre. Alarmados decidieron forzar la puerta y con gran asombro vieron que el idolatrado moro estaba muerto. Pronto corrió la triste noticia por el pueblo y comarca y, entre lamentos y sollozos se procedió a darle sepultura. Se escogió para ello una hondonada en las faldas de Oltá. Su casa se convirtió en morabito, santuario mahometano, hasta que Calpe fue conquistado por don Jaime I, el Conquistador, por mandato del cual ese santuario mahometano se convirtió en una ermita dedicada a San Salvador, por ser este el día que fue liberado Calpe del poder Sarraceno…”.

Hay cierta confusión sobre el nombre de la ermita. Figueras Pacheco (3), al igual que Madoz (1) y Sanchis y Sivera (2), dicen de una ermita dedicada a la Transfiguración del Señor. No obstante, si la ermita se puso bajo la advocación del santo del día en que fue liberada Calpe, el 6 de agosto, y dicho día se celebran la Transfiguración del Señor y el Santísimo Salvador, estarían justificados cualquiera de estos dos nombres; no se nos alcanza el porqué del nombre de San Salvador, que se aplica, cuya celebración es el 9 de noviembre.

Hasta principios del siglo XVII estuvo esta ermita en el mismo lugar de su fundación, en la parte que hoy se llama Ermita Vella, en la sierra de Oltá (4). Su pequeña fábrica era cuadrada, con una puerta de herradura y bóveda esférica. En su misma explanada y junto a ella había un pozo. Su situación en feudo moro, a pesar de la conquista, daba lugar a frecuentes saqueos y profanaciones, así lo trasmite la primera noticia sobre ella del archivo parroquial en 1607, señalando que está medio destruida por las incursiones de los moros. Por ello, ese mismo año, se toma el acuerdo de construir una nueva ermita más cercana. En 1620 se realiza un nuevo retablo, que costó veinticinco libras según consta en los archivos.

Los años no pasan en balde, por lo que siglo y medio más tarde, en 1783, la ermita ya estaba en ruinas no siendo apta para el culto, lo que llevará a que, años después, se levantara otra ermita sobre los cimientos de la anterior, que es la ermita actual.

La ermita es un edificio exento, con contrafuertes y cubierta a dos aguas de teja curva. La fachada es escueta, puerta dintelada con hojas de cuarterones y un ventano muy pequeño a su lado izquierdo; corona el ángulo del hastial una espadaña de tabique con hueco de arco de medio punto y tejadillo a dos aguas. Toda blanca. La planta es de nave única, rectangular, con dos arcos diafragmas de medio punto, de piedra vista, apoyados sobre impostas en pilastras altas. Techo con viga central a lo largo y transversales que apoyan en los muros, entre ellas, enlucido blanco; piso de losas rojas. En la cabecera el presbiterio se eleva dos escalones, tiene una ventana a cada lateral y un retablo de ladrillos macizos rojos, con entablamento sobre pilastras y tímpano partido con un tondo redondo que enmarca un lienzo del Corazón de Jesús. Imagen de El Salvador, sobre peana.

La ermita tiene caracteres de ermita de gótico tardío, notablemente copiados de la antigua…». (6)

(1) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España ay sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1846. Tomo V. pág, 294.

(2) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.

(3) Francisco Figueras Pacheco. Geografía General del Reino de Valencia. Provincia de Alicante. Barcelona, 1911.

(4) El lugar, conocido como de la “Ermita Vella”, se corresponde con la ubicación de una antigua ermita de la que nos da noticia Hinojosa Montalvo (5), “Otra ermita cercana […] se hallaba en Oltà, donde residía un ermitaño, Berenguer Llorenç, que vivía retirado en una celda, hasta que la intervención de unos vecinos de Calp y Benissa, que tenían tierras contiguas a la misma, comenzaron a molestarle y a estropear sus tierras y plantas, llegando a talarle los árboles, por lo que el duque de Gandía tuvo que intervenir en 1406 ordenando a dichos vecinos que no lo molestaran, so pena de ser castigados con una multa”.

(5) José Hinojosa Montalvo. Ermitas, Conventos y Cofradías en tierras de Alicante durante la Edad Media.

(6) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

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Calpe_Iglesia de Nuestra Señora de la Merced

Templo de reciente construcción dentro del parque de la Vallesa, en la zona Norte de Calpe. De diseño moderno con grandes cubiertas a dos aguas que cubren todo el templo, dando una apariencia piramidal. La entrada, porticada, sigue una estética muy austera y sencilla. Remata el conjunto una espadaña de hierro colocada en el vértice.

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Calpe_Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves

«…Calpe (en valenciano, Calp) es un municipio situado en la costa Norte de la provincia de Alicante, en la comarca de la Marina Alta.

La tradición cristiana atribuye la conquista cristiana de Calpe en 1240, después de la toma de Denia, pero otros historiadores hablan del 1254. En cualquier caso, la Corona de Aragón mantuvo, tras la conquista, la organización administrativa musulmana. Esta estaba basada en una serie de núcleos habitados dispersos situados bajo la protección de un castillo o zona fortificada. Los habitantes del término quedaron englobados en la unidad administrativa del Castillo de Calpe. Tras la sublevación encabezada por el caudillo musulmán Al-Azraq, se expulsó a toda la población mudéjar del término y se empezó a repoblar con cristianos.

En 1290 el lugar pasó a manos del almirante aragonés Roger de Lauria, quien impulsó la construcción de un poblado denominado Ifach, en la ladera del Peñón. Durante el reinado de Pedro IV de Aragón se fortificaron sus murallas para defender el pueblo de los ataques moriscos. En 1359, la lucha de este mismo monarca contra Pedro I de Castilla en la guerra conocida como de los dos Pedros provocó la destrucción del poblado de Ifach. Los habitantes se refugiaron en la cercana alquería de Calpe, situada en un cerro cercano a la costa desde el que se dominaba la bahía. Este hecho permitió el despegue demográfico y económico de esta alquería, poniendo las bases para su futura consolidación como emplazamiento de la capitalidad del término.

La unidad administrativa del Castillo de Calpe perduraría hasta 1386, año en el que se procedió a su división en los actuales términos municipales de Benisa, Teulada, Calpe y Senija. Hasta la disolución del régimen señorial en 1837, varias familias nobiliarias estarían ejercitando su jurisdicción sobre Calpe, la última la de los Palafox.

El primitivo núcleo urbano de Calpe fue amurallado. En 1637 la villa fue saqueada por los piratas berberiscos, propiciando uno de los hechos más luctuosos de su historia: 290 personas fueron tomadas y llevadas cautivas a Argel, donde permanecieron cinco años hasta que fueron liberadas a cambio de oro y de piratas prisioneros. El pueblo contaba entonces con 18 casas intramuros y unos 350 habitantes.

A mediados del Siglo XVIII se redactaron varios proyectos para dotar a la villa de un nuevo recinto amurallado. El crecimiento demográfico de la villa durante el Siglo XVII había obligado a la población a residir extramuros. En los planos se observa que se habían consolidado dos arrabales; uno a occidente de la ciudadela y otro, mayor, con orientación a mediodía y ajustándose a las cotas de nivel…». (1)

La primitiva iglesia es citada por Madoz: “…y una iglesia parroquial (la Virgen de las Nieves), de primer ascenso, servida por un cura de provision ordinaria, un vicario y un dependiente…”. (2)

«…Los orígenes del templo parroquial de la villa de Calpe se nos antojan totalmente desconocidos, no existe prácticamente documentación alguna al haberse quemado el Archivo Parroquial en dos ocasiones (3). En 1637 y 1936, y con el añadido de desaparecer también otros archivos locales y el Diocesano durante la guerra civil española de 1936.

Las primeras noticias nos las proporciona el padre Vicente Llopis: cuando el rey Jaume I el Conquistador liberó Calpe en el siglo XIII, “…convirtió en iglesia un pequeño edificio enclavado en uno de los ángulos del reducido cubo de murallas que la colonia romana primero, y el pueblo musulmán después, levantaron en el centro de la bahía de Calpe…”.

La iglesia consta de tres fases constructivas claramente delimitadas y que no solo se aprecian en el interior del templo, si no también sobre los tejados del mismo. La primera fase y la más antigua, corresponde a lo que hoy es el altar, la sacristía y el coro. Esta parte, toda ella de piedra tosca, esta claro que por su forma, estilo y altura corresponde a un edificio de carácter religioso, está adosado todo el a la antigua muralla y su puerta estaría situada a la derecha de lo que hoy es altar, donde presumiblemente se construyó la casa abadía en la ampliación de finales del siglo XVI. En esta ampliación -en la que parece que tomó parte el beato Juan de Ribera Arzobispo de Valencia entre 1568 y 1611- se construyó la parte más importante al edificar toda la nave central y colocar su puerta en el lateral con lo cual la iglesia quedó adosada entre el muro y dos casas, una de ellas la casa abadía que perduró hasta 1973 en que fue derribada con motivo de la construcción del nuevo templo.

El arzobispo Juan de Ribera dictó un Decreto el 5 de Febrero de 1580 restableciendo en parroquia la iglesia de Calpe. En el techo de la nave central podemos ver el escudo de este Arzobispo. Así mismo en el Decreto del Patriarca se manifiesta que visitó expresamente el lugar de Calpe.

Con esta amplia reforma la iglesia calpina queda adecuada para las necesidades de una población de unas 60 casas. En su visita a Calpe el día 5 de diciembre de 1597, Bernat Catalá nos dice que “…oí misa en la esglèsia sots invocació de Nostra Senyora, ès bonita y proporcionada al poble…”.

En 1617 visita Calpe el nuevo Arzobispo de Valencia Isidoro Aliaga el cual nos comenta que el pueblo consta de 60 casas y 220 fieles.

Según Llopis “…en 1750 se hizo la sacristía y el coro y se cambió su pavimento que era de piedrecillas del río y de la playa, formando vistosos mosaicos por grandes ladrillos de barro rojizo…”.

A mediados del siglo XIX se derriban dos casas para ampliar -sobre el solar de una de ellas- nuevamente la iglesia que se había quedado pequeña para una población de 1.700 habitantes. En esta ocasión se agranda sin guardar ningún estilo y en el solar de la segunda casa se forma una plazoleta y se abre una nueva puerta que pasa a ser la principal. Esta ampliación dura hasta 1973.

Pero volvamos a principios del siglo XX. En 1904 por parte del cura Ginés Almagro se acometen algunas reformas en el campanario y ya en 1913 es el párroco Juan Rostoll el que pavimenta la iglesia con mosaico, cubriendo los ladrillos de barro cocido, colocados 163 años antes.

Al poco de iniciarse la guerra civil (1936-39) en el mes de Agosto la iglesia fue asaltada, quemados sus santos y destruidas sus campanas. Destruido quedó su altar mayor de estilo barroco con profusión de dorado a fuego. En una hornacina de dicho altar había una talla de la Virgen de las Nieves del siglo XVII y la imagen del Cristo del Sudor fue pasto de las llamas revolucionarias.

El 7 de Febrero de 1937 el Ayuntamiento adopta el acuerdo de dedicar la iglesia a mercado de abastos, para facilitar el acceso al nuevo mercado se abre una puerta hacia la calle Trinquete. Esta situación dura hasta el 5 de Marzo de 1939.

Abierta nuevamente al culto la iglesia es remozada y en 1944 se renueva casi todo su tejado. En 1947 se reponen las campanas destruidas y se repara el campanario.

En Octubre de 1963 el entonces párroco de Calpe Enrique Garrigós ante la poca capacidad del templo propone levantar otro, es elegido como solar la plaza de la iglesia adquiriendo la manzana de casas que conforman la calle Virgen de las Nieves y la plaza de la Villa. En junio de 1968 son demolidas dichas viviendas y en el proyecto original se contemplaba el derribo de la antigua iglesia.

En enero de 1970 los calpinos ya se habían acostumbrado a tener un espacio libre y con esta idea el Ayuntamiento propone el construir la nueva iglesia en otro solar y además surge el problema de que Bellas Artes impide el derribo de la iglesia antigua, la junta creada para la construcción del nuevo templo desestima el cambio de ubicación y finalmente se construye en el lugar previsto inicialmente. Fue una lastima que después de hacer todas las paredes de piedra a imitación de las viejas murallas se enlucieran con cemento…». (4)

«…La iglesia de la Virgen de las Nieves es un conjunto formado por dos templos (antiguo y nuevo adosados), con los ejes longitudinales paralelos y las naves comunicadas lateralmente. El acceso a la iglesia nueva se plantea a través de una macla de volúmenes blancos: el interior es una gran sala que se cubre mediante bóvedas cerámicas apoyadas en grandes vigas que sostienen lucernarios. La iglesia antigua era de nave única, aunque se ha recreado el espacio en los años 80. De la obra original sólo quedan algunas bóvedas de crucería en el presbiterio y la sacristía. La cabecera del templo forma parte del perímetro amurallado del Calpe medieval (del que solo resta el torreón de la Peça, muy reformado). El campanario, cuadrado, se elevó con posterioridad…». (5)

(1) Wikipedia.

(2) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1846. Tomo V. pág, 294.

(3) “La cristiandad de Calpe debió ser siempre numerosa, pues consta que, en 1316, su parroquia estaba gobernada por un rector, el cual asistía a los sínodos que se celebraban en Valencia”. José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.

(4) Andrés Ortolá Tomás. Historia del Calpe Antiguo.

(5) Guía de arquitectura de la provincia de Alicante.

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Calpe_Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles

«…En la base del Peñón de lfach hubo un asentamiento romano en el que después, durante la dominación árabe, se reedificaron sus murallas y se repoblaron sus laderas. Tras la reconquista en el siglo XIII, Roger de Lauria levantó una iglesia cuyos cimientos y parte del campanario se conservaban intactos hasta no hace mucho…» (1)

«…Parece ser que en varias excavaciones en el solar de la iglesia se han encontrado restos de un templo pagano y después de un morabito o santuario mahometano. Esta iglesia estuvo dedicada a San Miguel y dotada de varios Beneficios, de los que hay constancia en los archivos parroquiales de Benisa y Calpe.

Las incursiones moriscas y piratas que sufrieron el caserío y la ermita de lfach obligaron a cerrarla al culto quedando solo para celebraciones una vez al año. Últimamente, habiendo sido destruida su fábrica, fue abandonada….». (2)

«…Muy poco sabemos de la antigua Iglesia del lugar de Ifach. Los pocos restos que nos han llegado, están muy deteriorados a partir de la construcción del Hotel que se inició en la ladera del Peñón. Sabemos que aproximadamente en 1925 el propietario del Peñón Vicente París, trabajó toda aquella zona con el fin de plantar viñas. Se encontraron ánforas de pared muy gruesa e incluso restos humanos. En la parte Noroeste de la iglesia se encontró una de las dos capillas existentes a ambos lados del altar principal, tapándose con un muro de piedra y rellenándose con tierra. No sabemos si estas estructuras fueron afectadas por la posterior (1958) cimentación del hotel.

De la documentación encontrada por diversos autores, especialmente el malogrado Jaume Pastor Fluxá, deducimos que la construcción de la iglesia de Ifach es posterior al poblamiento que pretende construir Pere el Gran hijo de Jaime I, que en Abril de 1282 intenta construir villa y ordena a Bernat de Mataró que divida Ifach en solares y los regale a los calpinos. “…Universis populatoribus de Calp et termini eiusdem. Cum nos deputaverimus et ordinaverimus quod in loco dicto Iffach constratur villa el quod ibedem omnes debeatis habitare et hedificare domicilia vestra,…”. Parece que a pesar de todo no consigue que nadie vaya a vivir al Peñón. No es hasta 1298 en que Jaume II confía a Roger de Lluria el poblamiento de Ifach. “…Nos Jaime atendiendo que Nos habemos dado y concedido a vos el noble Roger de Luria, Almirante de nuestros reinos y nuestro consejero familiar y fiel, los castillos o lugares de Calpe y de Altea con sus derechos y pertenencias, con privilegio nuestro, según que está concedido. Por lo tanto a la humilde súplica por vos hecha a Nos, os concedemos y damos licencia y pleno poder, para hacer y construir nueva población o villa en el lugar llamado Ifach, situado en los términos del dicho castillo de Calpe hacia la orilla del mar, a saber en aquel lugar que en otro tiempo el Ilustrísimo Señor Rey Don Pedro, de buena memoria, nuestro padre, según tenemos entendido, intentó hacer población o villa…Damos también licencia y pleno poder a vos el dicho noble para construir y edificar allí mismo, para seguridad y defensa de los hombres que habiten en el mismo lugar, torres y fortalezas, teniéndolas vos y vuestros herederos y sucesores bajo la misma condición y donación por lo que habéis y tenéis el predicho castillo de Calpe, mandando a los procuradores, bailes, justicias, así como a todos los demás oficiales y súbditos nuestros, presentes y futuros que la predicha donación y concesión mantengan firme, observen y no la contravengan, ni permita que alguno la contraviniere por razón alguna. En testimonio de lo cual hemos mandado hacer la presente carta y señalado con nuestro sello colgante. Dado cerca de Nápoles a 10 de agosto del año del Señor 1298…”. (traducida del latín por el Pare Vicent, autor del libro Calpe).

Algunos años más tarde, en 1344, la práctica totalidad de los pobladores habían vuelto a su lugar de origen. Aunque resulte extraño, a pesar del abandono de los pobladores, Margarita de Lluria Condesa de Terranova, señora de Calpe desde 1325, año en que murió su padre, ordena la construcción de una iglesia en el lugar de Ifach, fundando tres beneficios, dedicados a la Virgen Maria, a San Miguel y a San Nicolás.

Posiblemente, la construcción de la iglesia tuvo lugar entre los años 1340-1344, en los que la Condesa de Terranova instaura los tres beneficios. Paradójicamente, a los 40 años de poblar Ifach y cuando era un hecho consumado que el lugar estaba despoblándose “…per quant lo loch de Yfach esta despoblat, e los habitants de aquell se han lluntad a viure dins terra per por que fan los moros…”.

En un nuevo intento repoblador el Duque de Gandia Alfons el Jove ordena en Febrero de 1418 a Guillén Serra poblar Ifach con 39 nuevas familias dándoles de plazo hasta el día de San Juan. En 1438 la armada castellano-genovesa destruye definitivamente la población de Ifach. No así su iglesia. En Marzo de 1623 el rey Felipe IV ordena al virrey de Valencia, Marques de Povar el transformar la vieja iglesia en una fortaleza, a tal fin se dan una serie de indicaciones de como aprovechar las paredes de la iglesia que continúan en pie…

Y así hasta una total de 35 indicaciones de lo que debía ser el fortín de Ifach. La siguiente noticia de la iglesia de Ifach nos la proporciona el botánico Cavanilles que en 1792 nos dice “…en las faldas del monte se conservan ruinas de un pueblo antiguo […] de las paredes de la iglesia quedan algunos trozos…”.

En 1835 un arqueólogo francés de nombre Alexandre Bouthous efectúa excavaciones en el solar de la iglesia. No sabemos nada del resultado de dichas excavaciones. Según el Pare Vicent autor del libro Calpe, en los alrededores de lo que fue la iglesia de Ifach se encontró “…una escultura de la Virgen María, labrada en madera ya desconchada, de pintura renacentista, encontrada en unas excavaciones practicadas en la base del peñón…”. El mismo autor nos comenta “…a Calpe llegó procedente de la misma, la preciosa pila de agua bendita gótica…” y según él, también el retablo de los santos médicos Cosme y Damián.

Parece ser que al despoblarse Ifach y arruinarse su iglesia el Marqués de Ariza, señor de Calpe, Benissa y Teulada distribuyó los beneficios del lugar de Ifach. Posiblemente, estos beneficios desaparecieran con las desamortizaciones de Madoz o Mendizabal en el Siglo XIX.

No tenemos ninguna noticia del estilo de la iglesia ni de su tamaño exacto. Hasta 1957 previa la construcción del hotel, existió una especie de balsa rectangular de unos 15 a 17 metros de largo por 7 u 8 de ancho y unos 2,50 metros de alto, en cuyo interior el abuelo del que suscribe Andrés Ortolá Ivars casero de Vicente París, plantó hortalizas, un par de naranjos y un limonero, al abrigo de los fuertes vientos que azotan la zona. No sabemos si había piso en el fondo de este lugar y si fue rellenado con tierra para poder cultivar…». (3)

(1) Vicente Llopis Bertomeu. Calpe. Calpe, 1975.

(2) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

(3) Andrés Ortolá Tomás. Historia del Calpe antiguo.

c20391_Calpe.es

c20392_Restos de la iglesia, Web: Pobla medieval de Ifach

La Cometa_Ermita de San Juan

«…Construida en 1717, se encuentra en la partida rural de La Cometa, adosada a dos grandes casas que hasta 1747, formaban la masía fortificada de La Cometa (Cases de Torrat)…». (1)

«…En el Informe de Fabián y Fuero de 1791, se da noticia sobre la existencia de una capilla en la Heredad de Torres, dedicada a San Juan Bautista que, probablemente es la conocemos actualmente como la ermita de San Juan de la Cometa…» (2)

«…Existen pocos datos sobre esta ermita. El conjunto permaneció hasta la citada fecha de 1747, a partir de la cual sólo queda la ermita aunque luego se adosaron nuevos edificios, La fachada, realizada en piedra tosca de Calpe, tiene forma prácticamente rectangular, terminada en los extremos con sendos pilares y bolas y en el centro un frontón mixtilíneo que engloba el hueco de la campana. Puerta dintelada y sobre ella una ventana rectangular. La planta rectangular mide 13,38 por 5,34 metros; en el costado izquierdo amplia ventana da luz a la nave. El presbiterio se señala por un escalón; en el testero tiene hornacina para una imagen de San Juan Niño; junto al altar otra imagen de San Juan adulto…». (3)

(1) Ayuntamiento de Calpe.

(2) Joan Ivars Cervera. Calp a L’Informe Fabián y Fuero (1791).

(3) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

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Serra d’Oltà_Ermita de San Francisco

También conocida como Ermita Vella d’Oltà, se encuentra situada en la Sierra de Oltá en una zona recreativa denominada Área recreativa de la Ermita Vella, a 333 metros de altitud. Se puede acceder al lugar por un sendero que parte de la estación de ferrocarril de Calpe o desde la zona de acampada Monte Oltá, unos 1.900 metros, por el PR-CV 340.

La construcción, tanto del área recreativa como la ermita datan de octubre de 2002.

La actual construcción es un edificio exento de planta rectangular construido en mampostería con bloques de piedra y cubierta a dos aguas en teja curva. En la fachada, orientada al Sur, se encuentra el acceso con arco de medio punto y en el clave, la inscripción “2002”. Sobre éste, un retablo pétreo que reza Ermita de Sant Francesc”. Corona la fachada una espadaña que alberga la campana.

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